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The Invitation. Intriga juguetona muy bien presentada

Por Toni Ruiz

The Invitation se alzó con el galardón a la mejor película en el pasado Festival de Sitges, algo que no es de extrañar dada su combinación de intriga a fuego lento y explosión final de violencia sangrienta, tan del gusto de los festivales de terror. No por casualidad, Bone Tomahawk, ganadora del premio al mejor director en la misma edición, también presentaba ese esquema.

Aunque en mi opinión esta última es muy superior y hubiera merecido la máxima distinción del certamen, The Invitation no es en absoluto desdeñable y constituye un digno ejemplo de thriller entretenido y resultón.

El argumento se centra en una típica cena de reencuentro de amigos treintañeros, dos de los cuales, antes matrimonio pero ya separados, perdieron a su hijo trágicamente años atrás. Después de esto, nada se sabe de ella hasta que de repente organiza una cena en la que desde el principio muestra una actitud “me la bufa que mi hijo muriera porque yo elijo si sufro o no y yo soy la dueña de mi vida” que da muy mal rollito. Igual de siniestros a pesar de (o en parte debido a) la serenidad que exhiben son los amigos y el nuevo novio de la buena mujer, que también la acompañan y tienen una pinta de chiflados de secta que no pueden con ella.

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Con este punto de partida, la directora Karyn Kusama (Jennifer’s Body) construye una película que sortea el riesgo de llevar al espectador al tedio que suele dañar las películas en las que el suspense se articula de forma despaciosa. Y lo hace básicamente gracias a un potente envoltorio visual que consigue generar tensión mediante la fotografía, la iluminación, los planos, los encuadres y los movimientos de cámara (portentosos travellings cenitales).

Es el mayor acierto de una obra en la que el estilo, la forma, están un peldaño por encima que lo que se cuenta, pues el argumento y guión son astutos pero algo rutinarios. Se incorpora también de pasada una reflexión sobre la pérdida y la elaboración del duelo, que, sin poseer el calado de –por pensar en ejemplos recientes- The Leftovers o Black Mirror (episodio Be Right Back), tiene el punto justo de profundidad para dar realce a la historia.

En cuanto a las interpretaciones, admitiendo las desigualdades que se suelen dar en estas pelis de reuniones de amigos con repartos corales, la mayoría resultan convincentes, si bien es cierto que los personajes podrían haber estado mejor escritos.

The Invitation es en suma es una cinta más hábil que brillante, pero tiene genuinos destellos de clase a nivel de realización.  Es más efectiva que compleja, pero consigue inquietar y mantener en vilo. Cuenta además con el morbo añadido que despiertan las sectas (pronto escribiré en esta web sobre The Path, una serie ambientada en este mundillo) y con un final que acojona mucho.

Calificación: 7

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