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The Girl with All the Gifts

Por Alejandro Arranz

-Tiene acción y gore para su público objetivo y no por ello rechaza múltiples lecturas sociales ni infravalora la inteligencia del espectador.
-Otra potente apuesta del género zombi que destaca por sus ideas y por el descubrimiento de Sennia Nanua.

Hace unas semanas el género zombi nos sorprendió con la excelente Train to Busan de Yeon Sang-ho. Un género tan explotado aún tenía cosas que decir aunque no fuera reinventando la fórmula. La segunda apuesta del género esta temporada nos la entrega un debutante, Colm McCarthy, cuyas ambiciones van un poco más allá en cuanto a renovación. Este escocés es conocido por dirigir fabulosos productos televisivos para la televisión británica (entre ellos uno de los mejores capítulos de “Sherlock”). Su ópera prima, ésta, nos sitúa en un futuro postapocalíptico en el que un virus ha asolado la tierra convirtiendo a la mayor parte su población en “hambrientos”. A priori parece el típico argumento del género, pero nos introduce una nueva raza, unos niños nacidos zombis pero con conciencia y raciocinio, una especie que resulta ser más humana que los propios humanos. El filme está basado en la novela de Mike Carey, que se encarga de adaptarse a si mismo. El reparto lo encabezan: Sennia Nanua, Paddy Considine, Gemma Arterton y Glenn Close.

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Con esta premisa fresca e interesante, McCarthy nos ofrece un comienzo a la altura, que transcurre en el interior de unas instalaciones militares en las que los niños se encuentran recluidos. Ahí conocemos a Melanie, una niña muy diferente al resto. La primera media hora es lo mejor de la película, un cúmulo de ideas geniales que por desgracia no alcanzan a tener un desarrollo completamente satisfactorio en el grueso del metraje. De hecho tras ese tramo todo se vuelve más convencional, en especial la narración, que avanza a base de situaciones reiterativas sin rumbo fijo. No obstante, el ritmo es correcto y las escenas de acción están bien realizadas. Además el trabajo de los actores mantiene enganchado, en especial un curioso papel de Glenn Close y Sennia Nanua, que se merienda la función por méritos propios. La brillantez del comienzo regresa en el atrevido desenlace, donde se completa el juego de metáforas.

McCarthy y Carey nos ofrecen, al principio y al final, una potente película de ideas sobre la educación, el aprendizaje vía observación, el liderazgo, el reemplazo generacional y evolutivo, la inhumanidad de nuestro presente y lo inquietante que dibuja nuestro futuro, etc. En el medio tenemos una entretenida y convencional cinta de supervivencia con algunas escenas efectivas y un reparto muy correcto. No renueva el género ni va a pasar a la historia, pero es admirable la forma en que encara el género dispuesta a modificarlo y darle vida, y sus buenas ideas con tenue desarrollo pueden ser reutilizadas en el futuro.

Alejandro Arranz

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