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The Clash: the only band that matters

Por Alberto Gonzalo

Sobre Westway to the world.

Desde el momento en que se encuentran en la cola del paro y deciden formar The Clash hasta su disolución pasando por sus momentos más exitosos como la inclusión de la canción Rock the Casbah en el top 5 de Estados Unidos y entrelazando la opinión de sus 3 principales miembros (Joe Strummer, Mick Jones y Paul Simonon) el director Don Letts nos cuenta de una forma cercana y sincera la historia de la “única banda que realmente importa” The Clash.

Los 3 miembros principales de The Clash te cuentan entresijos esenciales del grupo, te explican el porqué del nombre de la banda, su origen, la razón de ser de canciones como I´m so bored with the USAWhite Riot, Police and thieves o 1977. Momentos clave como sus primeras giras, apariciones televisivas, su contrato con CBS, sus discos, sus conciertos de 15 días seguidos en Nueva York, también hay imágenes muy buenas de la banda en vivo y apariciones de protagonistas de su historia como la fotógrafa que tomó la foto de la portada del “London Calling” o la experiencia del batería, sin olvidar las peleas internas, el desgaste, disolución de la banda o la heroína.

Es la crónica de los 7 años de existencia de los londinenses, aderezada con reflexiones sobre la vida, la sociedad y el negocio de la música de Joe Strummer y las experiencias y puntos de vista imprescindibles de Mick Jones y Paul Simonon. La forma en que termina es muy acertada, es un documental como el punk, sin alardes pero con gran mensaje y contundencia.

Unos chicos que desde la cola del paro de un barrio humilde del oeste de Londres llegan a llenar el inmenso estadio de béisbol Shea Stadium de Nueva York sin formación musical y sin apenas dinero que les cubra las espaldas se ganaron el calificativo que titula esta crítica porque siempre estuvieron a la altura de las circunstancias, nunca se alejaron del ciudadano de a pie y perfeccionaron el punk aportando un mensaje argumentado y profundo y enriqueciendo su sonido con aportaciones de otros estilos, cada disco era la constatación de su superación  artística.

No se vendieron  y fueron siempre coherentes manteniendo el compromiso social y la lealtad a sus principios.

Aunque luego su inmensa calidad y mito han hecho que su música se oiga en desfiles de moda, la utilice Levis o sus camisetas se vendan en Zara fueron, son y siempre serán The only band that matters.

Para concluir, hay que decir que Joe Strummer ha recibido un homenaje en la ciudad andaluza de Granada, ciudad en la que residió casualmente, ciudad que admiraba y en la que a partir de ahora habrá siempre una plaza con su nombre.

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