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Tengo el resto de mi vida para conocerte

Por Víctor Lozano

Tim Burton es uno de esos pocos directores de los pies a la cabeza que posee un registro propio cuando hace películas que además es muy diferente al de cualquier conocido cineasta del celuloide, normalmente sus ingredientes más seleccionados son terror, comedia, drama y fantasía. Él tiene cantidad de películas conocidas en su extravagante filmografía, muchas de ellas buenas  y otras más horribles; pero siempre habrá una que es más impresionante e inconmensurable a todos los demás, sobre todo, porque es mi película favorita, y esa es Big Fish.

Esta elegante película sin su querido Johnny Depp como protagonista no será muy habitual en los haberes de Burton ya que contiene menos elementos góticos que en anteriores proyectos, pero lo tiene todo: amor, magia, ilusión, aventuras, fantasía, imaginación, misterio, humor y drama. Incluso en el guión sublime, basado en una novela de Daniel Wallace, tiene mucha poesía y frases inolvidables como la del título de mi análisis sobre la película y la de    «Siempre he sido un iluso» o «Mi sirena del río». Se puede decir que Big Fish tiene más de cuento o de fábula que de novela por su hermosura, romanticismo y por la superación de conseguir las metas que uno se propone. Edward Bloom, brillantemente interpretado por un descomunal Ewan McGregor y un increíble Albert Finney, es un hombre que no se cansa de contar historias realistas y surrealistas que le ocurrieron de joven mientras buscaba e iniciaba su propia vida: hacer amistad con un gigante odiado, encontrar un pueblo extraño que nunca pierde la alegría, enamorarse de una hermosa chica (Alison Lohman), trabajar un circo cuya remuneración es obtener información sobre ella para conocerla bien durante el resto de su vida; todos esos momentos acompañadas del habitual de Tim, el compositor Danny Elfman, cuya música actúa de enlace perfecto para la narración. Con escasos efectos especiales, los personajes están muy bien construidos y dos de ellos son soberbios como el poeta y el dueño del circo que son interpretados por Steve Buscemi y Danny DeVito,  dos actores que me caen mal, pero aquí se han esforzado mucho con sus respectivos papeles.

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Y aquí llega lo más emotivo de la película, el hijo de Edward estando a su lado cuando él esta moribundo, escuchándole de nuevo con sus historias y tratando de distinguir entre realidad y fantasía para poder darle un final digno a su soñador progenitor. En algunos casos, esto puede suceder en la vida real ya sea tu abuelo, tu padre o tu tío pero no se debe menospreciar a tus seres queridos a pesar de que sean una carga para ti y estén despidiéndose del mundo.

El caso de Edward Bloom nos ha enseñado mucho aunque sea ficción, porque es la historia de su vida.

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Comentarios

  1. Toni Ruiz

    A mí “Big Fish” me parece una delicia, y coincido contigo en que es una película llena de poesía. El momento en que Jessica Lange y Albert Finney se meten juntos en la bañera es de las escenas de amor más conmovedoras que he visto nunca. Ojala nos regale alguna joya más como esta Tim Burton, porque últimamente sus películas me parecen todas huecas y una parodia de su propio estilo, en el que parece haberse quedado atrapado. Enhorabuena por la crítica y gracias por hacerme recordar este maravilloso título.

    • Víctor Lozano

      Gracias, Toni Ruiz. Es una magnífica película, en verdad, hay muchas escenas conmovedoras aparte de la bañera, por ejemplo la de conquista romántica de Ewan McGregor hacia Alison Lohman por medio de mensajes en diapositivas, en el cielo o llenando su jardín de incontables narcisos, me parece otra escena muy tierna. Y tienes razón, las películas recientes de Tim Burton después de ésta son pasables y sinsentido no llegan a la alta cima porque vuelve a su cosecha fílmica, a ver si encuentra otro proyecto encantador al que pueda dirigir.

  2. Javier Fernández López

    Una joya de la que Tim Burton puede presumir. A veces queremos oír la verdad, pero lo que realmente necesitamos es que nos cuenten una verdad, la que nos ayuda a seguir adelante y a llevar una vida mejor. Una historia puede contarse de muchas maneras. ¿Por qué no hacerlo desde la perspectiva de un mundo lleno de emociones? A veces, la realidad como tal resulta vacía. ¿Acaso no es por eso que nos gusta el cine? Incluso cuando es un hecho real, nos gusta que se engrandezca para que esa misma historia se vuelva mítica.

    Lo dicho, una joya de película. Preciosa.

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