Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Tarantino apadrina y RZA no da la talla

Por Adrián Pena

Tras encargarse de ambientar musicalmente Kill Bill vol. 1 y vol. 2., el rapero y ex Wu-Tang Clan, apadrinado por su amigo Tarantino, presenta su primera cinta como director, El hombre de los puños de hierro. Un film ambientado en China y con la clara influencia de Kill Bill (salvando las distancias). Una película cargada de excesos, sangre y fantasía donde el rapero no sólo dirige, sino que protagoniza.

Partiendo de la base de que el espectador espera ver un producto no bueno, el resultado final termina siendo decepcionante, algo que se podía prever, pero sin tanto estrépito. Las ganas de RZA por realizar una película, se ven reflejadas en coreografías de golpes fluidas, que atacan al público con acción constante, descontrolada y sin cabeza. El guión, opuesto al del nivel genio de Hollywood, no hubiera visto la luz si en el nombre de los firmantes hubiera aparecido el de otros individuos, amén del empujoncito que el padrino de la cinta dio para que ésta viera la luz. RZA termina engendrando un monstruo al que el doctor Tarantino debería haber tratado antes de sacarlo de paseo. El rapero muestra al mundo a su vástago con orgullo, mientras que el público observa un cadáver fílmico con destellos de nada.

punosdehierro2

La ópera prima del ex Wu-Tang Clan, no será recordada como la gran obra de un novel con dotes para hacer cine. Su cinta de serie B, o Z, con patadas voladoras por doquier y chinos con poderes sobrehumanos no pasará a los anales del cine. Su lugar, cercano a lo olvidable, está en el recoveco de cualquier estantería donde los ojos del curioso no alcanzan. Su cartel, con estrellas de la talla de Russell Crowe o Lucy Liu, no ayuda más que a evitar el descalabro total de una cinta sin pies ni cabeza, carente de brío y aplomo. Sus aceptables actuaciones destacan por encima del mediocre reparto; muy alejados de su mejor nivel y contagiados por la gripe del actor desganado. En definitiva, dos buenos actores que sobresalen sin apenas esfuerzo.

El hombre de los puños de hierro es una de esas cosas que no se deben hacer tras ver Kill Bill. Una gran película con efectos secundarios y nocivos para el mundo del cine. Un film que dejó secuelas y verdaderamente no creó escuela, porque a día de hoy sigue sin verse nada decente con el mismo estilo. No hay historia, no hay guión y, sobre todo, hay demasiados excesos. Al menos RZA podrá presumir que su cinta, aparte de ser apadrinada por Tarantino, es mejor que la lamentable e innecesaria Ninja Assassin. Si Uma Thurman hubiese aparecido con la katana y hubiera rebanado la tapa de los sesos a Eli Roth y RZA se hubiera encontrado con poco ingenio en sus cabezas.

Escribe un comentario