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Superwatchman

Por Diego Bordonau

CRITICAR POR CRITICAR

Un excesivo y recargado comienzo, propios del director Zack Snyder, no son armas seguras, siendo su precedente más directo otra original visión de otro cómic de Superhéroes al que en muchas veces recuerda, Watchmen. Toda esta orquestada destrucción del planeta Krypton, deja paso a una parte más melancólica y metafísica cargada con innecesarios flashbacks embutidos de recuerdos de niñez y adolescencia, que no hacen más que desviar la atención, tanto ir y venir, queriendo ser original, impidiendo al film que coja trayectoria, para luego pasar directamente a Superman 2 olvidándose del renacer del mito para la humanidad y en concreto para la ciudad de Metrópolis, claves del éxito del superhéroe que nos ocupa.

Un Superman desdibujado cede en algunos momentos un protagonismo desmesurado a una Loris Lane, interpretada magníficamente por Amy Adams, en el papel de esa periodista incisiva y entrometida del Daily Planet, para entonces parecer más bien Superwoman y convertirse ella en toda una sobrepasada heroína dejando el futuro del planeta casi en sus manos. Para entonces, ya estás perdido y no sabes muy bien donde o como acabara esto, mal síntoma para lo que en realidad es una película de Aventuras o de Superhéroes. No soy partidario de la deconstrucción, muy de moda, que se hace de los grandes superhéroes porque desvirtúan su esencia y los despojan de todo aquello que en su día, con mejor o peor acierto, los hizo grandes y un referente en muchas generaciones. Si quieren hacer algo novedoso y diferente, que se inventen otro porque esto no cuela.

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Crowe suspende, aunque lo intenta, frente un platino y holográfico Brando, por supuesto, Costner ante el legendario Glenn Ford y el nuevo General Zod da la talla pero nada que hacer ante un Terence Stamp con su toque malvado y estilo “glam”. Nada de su doble y oculta identidad,  ni nada de las famosísimas cabinas telefónicas, señas de identidad propia, ni nada de la potente atracción que sienten los dos protagonistas, pero sobre todo ni rastro de Lex Luthor, archienemigo y supervillano allá donde los haya ni tampoco nada de la célebre criptonita, desvanecida en una simple atmósfera. Tan sólo la última hora consigue remontar con unas espectaculares escenas de acción y efectos especiales llevados al extremo, pero es ya algo tarde porque lo peor de todo es… que aburre.

Bendito Cine de Aventuras de los 70´s, donde la nave era una espectacular estrella y no una especie de profiláctico espacial, donde los malos quedaban atrapados en un espejo vagando por el espacio y no en unos propulsados supositorios gelatinados, donde Superman salvaba a Metrópolis no la destruía y donde un paseo nocturno mostrando la ciudad valía la pena más que cualquier efecto especial efectista, donde las simples notas de uno de los mas grandes compositores hacían levantar el ánimo y creerte ser un superman más, porque a veces MÁS es MENOS, un jersey negro de cuello vuelto y una adecuada iluminación conseguían el mejor de los efectos, eso sí, también la cara de un icono como Brando, ya era el mejor de los efectos.

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Para cerrar no podía ser de otra forma que con los títulos de crédito de la de 1978, que todos tenemos en mente gracias a otro Superman de la composición, el recordman (48 nominaciones) John Williams y su ya mítica sintonía. Solo estos 5 minutos iniciales, valen más que las 2 horas y media de la Zack. Era otra época y otra manera de hacer Cine…

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Comentarios

  1. El Minicritico

    Muy de acuerdo con tu critica. Saludos

    • Diego B

      Gracias! Me sentí algo defraudado y desilusionado. Casi que me quedo con la de Singer que tampoco me gustó pero es algo más fiel. Un saludo…

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