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Superproducción de lujo

Por Enrique Fernández López

55 días en Pekín se trata de una superproducción al mejor estilo de Hollywood, debida al famoso productor Samuel Bronston, quien rodó en Madrid este acontecimiento histórico de 1900, que supuso el asedio de parte de las fuerzas nacionalistas chinas por medio de los boxers, que no sólo cercaron las embajadas europeas en Pekín, sino que mataban a los cristianos de cualquier raza o condición. Este acontecimiento se saldó con una gran cantidad de víctimas. Dentro del recinto cercado, el embajador británico se unió a otras delegaciones para resistir a toda costa en el recinto. Finalmente el asedio fue roto y sus habitantes liberados por fuerzas europeas y norteamericanas tras 55 días de dura lucha. Este acontecimiento obligó a la emperatriz china del momento a rendirse y plegarse a las exigencias de las potencias extranjeras.

Para quien no haya visto esta película yo le diría que merece la pena verla por la brillante realización de Nicholas Ray, el magnífico guión de Philip Yordan y Bernard Gordon, la sugerente música de Dimitri Tiomkin y la fotografía excelente de Jack Hildyard. Sin olvidar decorados, vestuario, exteriores, en fin, dirección artística.

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Pero si algo sobresale es el elenco de intérpretes de altura entre los que cabe destacar a David Niven (el mejor de todos), Charlton Heston (auténtico hombre duro), Ava Gardner (arrebatadora), Robert Helpman, Flora Robson, Leo Genn, John Ireland, Paul Lukas, Harry Andrews o Alfredo Mayo entre otros. En realidad el trabajo de todos los actores es notable.

La película no habla de la forma en que las potencias esquilmaron China como tampoco entra en otros asuntos políticos relacionados con la ocupación de parte de Europa y EE.UU. en el país. Por lo tanto, toda vez sacada la ideología de la trama, esta es una de esas películas que se pueden calificar de aventuras.

Hay quienes opinan que esta película es la mejor de la denominada factoría Bronston (aunque no hay que olvidar El Cid de Anthony Mann, 1961). Morales dijo a propósito del film: Magnífica aventura dirigida por un Ray que día a día iba cambiando el guión, lo que, paradójicamente, no alteró el resultado final de la historia. Un clásico del cine de aventuras.”

Dicho lo cual hay que añadir que la cinta ha quedado con los años algo rancia, pero la verdad, a mí me gusta ver aquellos actorazos de los cincuenta y sesenta, y esos decorados que sólo Bronston sabía producir.

Además creo que es de rigor apuntar que el ritmo es trepidante y las emociones se suceden de manera muy trabada y dinámica, de manera que casi sin querer, uno mira los 154 minutos que dura el film con gran atención e interés. Yo la recomiendo de todo punto.

Puedes ver un curioso tráiler en francés aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Hd8Qr1KYq9s.

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