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Stockholm, la noche y el día

Por Borja Álvarez (Jita)

Lo primero es lo primero. Y lo primero es dar la enhorabuena a todos los que han hecho posible esta película. Empezando por Rodrigo Sorogoyen, quien acudió a Verkami (una conocida web de crowfunding) para financiar el proyecto. Después a todo el equipo técnico y a los actores (quienes no cobraron ni un duro y pasaron a ser productores ejecutivos) y, por último, a las 244 personas que en forma de donaciones aportaron su granito de arena. Al final se consiguieron 13.050€ (se pedían 8.000) y en apenas doce días rodaron la película.

Vamos con el análisis:

Cae la noche madrileña y dos jóvenes coinciden en una fiesta. El chico se fija en la chica y decide cortejarla. Ella en un principio le esquiva, pero él no se dará por vencido.

Ambos recorren charlando las calles de Madrid, fotografiadas por cierto de una manera bastante bonita jugando con las luces de los letreros y los faros de los coches. Una perspectiva azulada de la escena que resulta icónica para las largas conversaciones (al más puro estilo Antes del amanecer) que mantienen los dos jóvenes.

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Una primera parte de la película interesante, como digo, vistosa y sostenida por la gran construcción de los personajes y el trabajo de los actores. Poco se dice de ellos, apenas unas pinceladas para que seamos nosotros los que saquemos las conclusiones e imaginemos que hay detrás de ellos. Aura Garrido luce radiante por fuera, y frágil y misteriosa por dentro. Javier Pereira (Premio Goya a Mejor Actor Revelación) está espléndido en el papel de guaperas con labia; ya saben, el típico chico simpático que cree que se las sabe todas. Juntos, juegan al juego de la seducción de una manera muy natural y hacen que las escenas resulten bastante cotidianas al espectador.

Después, la película se rompe y se dirige al lugar donde quería ir. Es la antítesis de lo visto anteriormente y que saca a luz el mensaje que de manera inteligente se escondía en el guión. Una parte con más incertidumbre, minutos de realidad y crueldad, hasta el punto de acercarse al thriller psicológico (sobresaliente el detalle de decorar en blanco la casa. Me ha hecho pensar en Haneke).

Quizás en esta segunda parte se hace más notorio la escasez de medios. Todo transcurre en el mismo lugar y se echa en falta algo de frescura narrativa, algún plano o escena deslumbrante (véase por ejemplo la secuencia del ascensor en la primera parte de la película). Aunque viendo el acto de heroicidad que supuso producir la película resulta totalmente entendible. Además, hay que reconocer que el toque minimalista también tiene cierto encanto.

La conclusión de la historia es el momento en el que la sutileza, lo sugerido y lo imaginado se encuentran y todo tiene más sentido. Voy más allá, es el momento de autocrítica sobre cómo somos, qué hacemos y cómo lo hacemos. El instante de reflexión para pensar en lo que no conocíamos y hemos dado por supuesto o lo que hemos ignorado por pensar sólo en nuestro interés.

No se hagan los suecos y vean Stockholm. Una película necesaria.

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Comentarios

  1. Lourdes lueiro

    Si ya tenía ganas de verla, después de leer tu crítica tengo todavía más! Aura Es una actriz genial, y Javier es sencillamente maravilloso! Uno de los mejores actores que tenemos por aquí, un saludo!

  2. Te gustará. Los dos actores están espléndidos.

    javier ya me encantó en “Tu vida en 65 minutos” hace ya algunos años, asi que lo de revelación es muy relativo. Y ella (que es preciosa francamente) clava el papel de misterio y contención. Con sus defectos (obligados economicamente) la película tiene dos partes bien diferenciadas y ambas resultan muy interesantes.

    Ojalá estemos ante un gran director ;)

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