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Stockholm. Interesante y diferente cine low cost

Por Lourdes Lueiro

Stockholm es una película pequeña, sencilla, con un presupuesto mínimo, pocos escenarios (uno de ellos, el piso que el director comparte con el protagonista), y tan sólo dos actores (además de unos poquísimos extras)…aun así, como resultado, Rodrigo Sorogoyen, nos regala un film de lo más interesante, que refleja en algunos momentos algún tinte “a lo Woody Allen” ( algunos dirán “salvando las distancias”, pero como considero a Allen demasiado sobrevalorado, yo lo dejo así), y que, por desgracia, logra que se proyecte en muy pocas salas de nuestro país (una verdadera pena, pero, como siempre, el dinero manda).

Desde luego, lo mejor de la película, sin lugar a dudas, son sus dos bestiales actores, Javier Pereira, merecidísimo ganador del Goya como Mejor Actor Revelación, y una Aura Garrido en total estado de gracia, creo que ambos reflejan magníficamente las desordenadas vidas de “Él” y “Ella”, dos terribles mentirosos patológicos (cabe mencionar, como simple curiosidad, que en ningún momento se nos revela el nombre de nuestros dos protagonistas, dotando así a la cinta de más misterio si cabe), y nos muestran con total transparencia sus demonios, miedos y fobias. Otro rasgo principal del film, es la enorme importancia de los diálogos, tan trascendentales, pausados y sencillos, sin florituras, con la mayor naturalidad que podamos imaginar, incluso las expresiones faciales de ambos, tanto en los momentos en los que predomina la “alegría”, como en los momentos de oscuridad y desolación.

El film se divide en dos partes muy bien diferenciadas, que casi casi, incluso hacen que el público distinga dos películas distintas…en la primera parte, nos enseñan el inicio de una historia de amor a primera vista, un simple juego de seducción, romántico e impredecible, “Él” siempre tan caballeroso, amable, impulsivo e insistente, empeñado en el gran amor que sintió nada más verla, “Ella” atrayente, desconfiada y poco creída, incluso con miedo, respetando y marcando las distancias, pero a la vez mostrando cierto interés; la historia avanza con nuestros protagonistas cada vez más cerca, más unidos; desde luego, esta primera parte, no hace presagiar en ningún momento por donde irán los tiros en la segunda mitad de la historia…en esta segunda mitad, Stockholm se rompe en dos, y se acerca, por encima de todo, al terror psicológico, a la obsesión y a la enfermedad, cargada de tensión, de malas vibraciones, y de mucha inquietud para el espectador, incluso un poco tétrica, dejando claro que nada es lo que parece, y que de la noche a la mañana (nunca mejor dicho) las cosas pueden dar el giro más brutal que te puedas imaginar, precisamente estas dos historias tan diferentes están marcadas por esos dos tiempos, la hermosa oscuridad y la lúgubre luz; la primera, una noche llena de magia y ternura, y la segunda, esa mañana siguiente tan turbulenta y perturbadora, incluso violenta; como si se tratase de una historia fantástica de vampiros a los que la luz les molesta de tal forma que les obliga a destapar todas sus miserias.

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En ambos personajes también se diferencia un cambio abismal de comportamiento, digamos que cambian un poco las tornas…por la noche es “Él” el insistente, el conquistador, el simpático y detallista, intentando, como vemos después, alcanzar (con una buena dosis de maldad) simplemente un fin, y “Ella” es la reacia, la desafiante, la que intenta ocultar sus problemas interiores con esa máscara de dulzura y misterio…sin embargo, cuando se hace de día, y la luz atraviesa las ventanas, sus personalidades dan un vuelco, “Él” nos desvela su verdadera personalidad, desinteresado, maleducado, temible y muy poco transparente, como si en realidad tuviese algún tipo de trastorno de personalidad…y “Ella” se convierte en la arrastrada, ya no es quien maneja la situación, y la nueva realidad la supera totalmente, nos enseñan también un rasgo de su personalidad que desconocíamos (aunque más de uno seguro que sospechaba), y es ese estado de depresión ya diagnosticada (que intentó disfrazar la noche anterior), de ahí su inseguridad, sus miedos, y su mirada, siempre triste.

Los escenarios también son importantes en el transcurso de la cinta, la inquietante discoteca de los primeros minutos, las bellísimas calles de Madrid (sí, se llama Stockholm, pero sucede en la preciosa Madrid), el piso del protagonista, siniestro por la noche, y tan blanco, limpio, y luminoso a la luz del día; y, por supuesto, la azotea del edificio, donde se desencadena la guinda del pastel.

Bajo mi punto de vista es una película muy peculiar y sorprendente, en un inicio no se espera la dirección que toma el film, y mucho menos el trágico, drástico y alucinante final, pero de eso se trata el cine, de impresionar y dejarte, al menos, un sabor de boca diferente, en un mundo donde últimamente la máxima es hacer remakes y copiarse ideas unos de otros.

He leído de todo sobre esta historia, para unos plana y aburrida, para otros increíble y mágica, yo me posiciono con los segundos; lo que tengo claro es que no deja indiferente a nadie, y que su moraleja debe servirnos como lección de vida, no debemos de hacer todo tan a la ligera, hay mucho “capullo/a” suelto, y como mínimo, saber con quien nos acostamos, para no llevarnos desagradables sorpresas a la mañana siguiente, y no tener que lidiar con las consecuencias…pero, por desgracia, como muy bien dice Pereira en una frase durante el film, que resume bastante bien las relaciones a día de hoy : “Buscamos el amor donde sea, por muy pequeña que sea la posibilidad”. Ahí queda eso…

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Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    ……..Y Lourdes volvió por sus fueros, con otra gran crítica, muy bien definida y personalizada ¡Bravo!

    Me ha picado bastanta la curiosidad y en cuanto pueda la veré, veamos si yo me localizo en el mismo plano que tu, la tacho de superficial o me quedo directamente en el Jueves “Ni una cosa ni la otra”
    No obstante coincido contigo en eso de que hay que andarse con ojo en esto de las relaciones, algo de por si complicado y si encima se le añade el factor “Las apariencias engañan” pues imagínate.

    En lo único en que discrepamos es en el detalle de Woody Allen, a quien tu consideras bastante sobrevalorado, yo por mi parte en cuanto a comedia lo veo poco menos que un dios, como los argentinos a Maradona.

    En cuanto al resto mis felicitaciones por tu nueva crítica y cuando vea la peli ya te comentare

    ¡Saludos!

  2. Lourdes Lueiro

    Muchiiisimas gracias Miguel, siempre, siempre es un placer leerte!! la verdad es que la peli no deja indiferente, ya me dirás que tal! el tema Allen, pues no sé, siempre le he tenido cierta manía, aunque por ponerte un ejemplo considero Match Point una maravilla, me gusta el Allen intrigante…sin embargo es una personaje que despierta en mi antipatía…cosas mías supongo…un saludo, y de nuevo, mil gracias!!!

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