Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Spy Game

Por Jon San José Beitia

Juego de Espías no va mas allá de lo que su título advierte, es un juego donde únicamente se lo pasa bien y disfruta su director, Tony Scott, moviendo la cámara de un lado para otro, desaprovechando el talento de dos grandes estrellas de Hollywood como son Brad Pitt y Robert Redford.

A pesar de contar con un argumento sólido e interesante alrededor del mundo del espionaje y de resultar atractivo sobre el papel con un comienzo más que prometedor, la película se pasea por diferentes épocas y situaciones cayendo en la reiteración de ideas que sirven de distracción para lo que realmente es interesante.

El director maneja la historia con seriedad y juega con inteligencia sus bazas, presentando con nitidez los movimientos estratégicos que realiza cada uno de los personajes para solucionar el problema que ha surgido al haber caído un espía en manos del enemigo. Todo el interés del relato recae en la trama de espionaje que se desarrolla en el interior de la propia CIA, presentando con claridad todos los movimientos que van realizando los diferentes personajes para lograr solucionar el problema que ha surgido ante la captura en territorio enemigo de un espía de la compañía.

Tony Scott presenta y juega con una serie de flashbacks para dar cuerpo al eje central de la película, empleándolos para presentar la formación que ha recibido el discípulo del veterano agente de la CIA y su vínculo con él. Lo que inicialmente sirve para desarrollar las motivaciones y reacciones de los personajes, termina por ocupar gran parte del relato de espionaje, cargándolo de situaciones e ideas repetitivas que no aportan nada nuevo.  El interés del relato va decayendo ante el abuso del empleo de flashbacks que desvían la atención de lo que realmente importa.

spygame2

A pesar de ser un serio y sólido relato de espionaje, no termina de resultar redondo. Adolece de una cierta falta de ritmo en algunos pasajes. De haber suprimido algunas secuencias del pasado, la película hubiera funcionado mejor en cuanto a ritmo e interés.

Robert Redford y Brad Pitt comparten cartel en lo que en apariencia es un buen relato para el lucimiento de ambos, pero el brillo de las estrellas no luce como cabía esperar. Los momentos en que comparten escena tienen un extraño atractivo por ser dos mitos vivos de la belleza reunidos en la misma película, como ya ocurriera con Dos hombres y un destino, pero su interacción y química no llega a estar a la altura de esta última.

La relevancia del personaje que interpreta Brad Pitt en el relato es muy pobre, quedando en un segundo plano y haciendo que todo el interés recaiga en los movimientos del personaje interpretado por Robert Redford que, sin duda, luce sus galones de estrella veterana.

En resumidas cuentas, un correcto argumento de espionaje que juega de una forma inteligente con el suspense, pero que cae en la reiteración de ideas y situaciones desaprovechando a sus estrellas.

Jon San José Beitia

Escribe un comentario