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Spectre

Por Jon San José Beitia

Estilizada y elegante producción al servicio de un poderoso y masculino, James Bond, enfrentándose al misterio y peligros que se esconden detrás de la organización Spectra.

Sam Mendes repite a los mandos de la dirección de un proyecto ambicioso y prometedor que vuelve a contar con Daniel Craig, encarnando a un Bond intenso y enérgico, secundado por las habituales bellezas de la saga, en esta ocasión, unas espectaculares, al tiempo que discretas, Monica Bellucci y Léa Seydoux.

Los responsables de la película ofrecen un espectáculo de acción entretenido y pasajero, donde se homenajea y hace referencia a entregas anteriores de la franquicia, en un intento fallido de dar solidez a un argumento irregular que peca de falta de conexión.   La puesta en escena y la calidad técnica de la película resulta encomiable, ofreciendo un bonito envoltorio para un argumento irregular plagado de secuencias aparatosas para el lucimiento de James Bond.   El esquema del argumento y el desarrollo de diversas situaciones recuerdan al antiguo Bond, ofreciendo un relato intermitente donde Mendes trata de conectar diversas secuencias espectaculares, cometiendo el error de no dar sentido al conjunto.

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Spectre es una especie de montaña rusa irregular, con instantes y secuencias memorables, con otras totalmente prescindibles que sólo sirven de relleno para una historia que se alarga en exceso. Resulta incomprensible la participación de Monica Belluci en una aparición muy limitada, protagonizando una de las secuencias más bochornosas de la película, dejando claro el atractivo y poderío de James Bond. El desarrollo del argumento gana interés en determinadas secuencias, donde Bond toma contacto con la organización, gracias a una oscura y estilizada puesta en escena con la que el director deja su sello de calidad. Los responsables de la película dejan espacio para ligeros toques de humor que homenajean y parodian muchos tópicos habituales de la franquicia, logrando ofrecer un tratamiento ligero y entretenido.

Otro de los puntos fuertes de la película reside en la presencia y aportación elegante que ofrece, Christoph Waltz, dejando su toque personal en un enigmático y atractivo personaje. Resulta curioso que algunos de los momentos estelares de la película residan en los diálogos y secuencias compartidas por Bond y el personaje interpretado por  Waltz.

 En resumidas cuentas, Spectre, puede llegar a decepcionar a un determinado sector del público, puesto que la producción prometía más de lo que realmente ofrece, quedándose en un correcto ejercicio de estilo que desaprovecha una idea atractiva e interesante.

Jon San José Beitia

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