Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Sin margen para la redención

Por Enrique Fernández Lópiz

En Boston trabaja en un puesto de conserje de un edificio Lee Chandler (Casey Affleck), quien tiene que soportar, además de un salario exiguo, unas demandas de los vecinos del edificio insólitas. Una mañana le llega la noticia del fallecimiento de su hermano Joe (Kyle Chanler) que deja a un adolescente huérfano prácticamente, pues su madre está desaparecida. Cuando regresa a su pequeño pueblo natal, Manchester, tras algunos años ausente, debe hacerse cargo de la custodia del sobrino adolescente y cuidar de él. Pero sobre todo, Lee debe enfrentarse a su pasado trágico, al recuerdo de un hecho desgarrador que lo desplazó fuera de los márgenes, su historia terrible que le llevó a separarse de su esposa Randi (Michelle Williams), historia que fue la razón por la que se marchó a Boston a trabajar abandonando a su comunidad, sus amigos y su entorno. La vuelta se le hace insoportable y además entra en conflicto con el deseo póstumo de su hermano de que sea el albacea y tutor del joven sobrino que bajo ningún concepto quiere irse con él y dejar el pueblo, sus aficiones deportivas y sus amistades.

El director de Manchester frente al marKenneth Lonergan prosigue su andadura en pos de personajes heridos, atormentados, vencidos por la pérdida y la desgracia. Con este su tercer film consigue, a partir de hombres y mujeres hechos añicos, fundamentar una veraz visión del sentido de lo esencial, de los puntos más íntimos de la realidad personal y social, del sufrimiento interno y la desgana de vivir del protagonista principal, un muerto en vida, asolado por la culpa de algo que sucedió tiempo atrás y que por su magnitud y gravedad acaba por significarlo todo, un todo abrumador y casi imposible de sobrellevar.

El guion del propio Lonergan es realmente magistral, valiente y arriesgado; una historia profunda, a la vez que lúcida y desasosegante en la que se filtran los matices del entorno, lo cual lo eleva por encima del mero drama para convertirse en un justo relato que incluye el análisis social de un estrato de población norteamericana en la que las fallas son evidentes. Además, para cerrar la comprensibilidad del film, Lonergan incluye una serie de ´flashbacks´ que aportan claridad a la historia de los Chandler, una la familia dirigida por el fatum, esa misteriosa fuerza que irresistiblemente dirige a los hombres y los acontecimientos en un destino de encadenamientos fatales, “una familia perseguida por la tragedia con la que Lonergan nos recuerda que, a veces, el ser humano no hace frente a los fantasmas del pasado simplemente porque no puede” (Daniel Martínez). Lonerganacierta a describir con una precisión que asusta, la herida de una sociedad incapaz de poner orden en sus contradicciones (sociales y, si se quiere, existenciales)” (Luis Martínez). Lo cual atañe a la existencia en su más amplio significado: la vida que a veces es despiadada, la vida que pesa y duele.

manchester-frente-al-mar-2

El film tiene una música de Lesley Barber cargada de piezas musicales clásicas (el Adagio de Albinoni; el Mesías de Händel, etc.), que hacen de envoltorio lúcido a los diferentes estados personales, sentimientos y avatares del film. La fotografía de Jody Lee Lipes es de una luminosidad y nitidez casi metafísica; un auténtico lujo para los ojos.

En el reparto destaca un trabajo monumental de Casey Affleck que casi sin mover un dedo, sabiendo embocar un rostro hundido y atormentado (“poniendo la jeta para que se la escrutemos mientras le suceden las desgracias” que dice Marañón) despliega una habilidad asombrosa para interpretar el personaje de Lee Chandler, un hombre muy triste, invadido por la culpa y espiritualmente vacío. Michelle Williams está, amén de bonita, magistral y muy creíble como ex esposa que intenta salir del pozo de la desesperación. Kyle Chandler estupendo en el rol del animoso hermano mayor. Lucas Hedges hace un gran trabajo como el sobrino adolescente y conflictivo; “revelación absoluta que se apodera de cada escena gracias a un carisma y un ‘timing’ que es difícil de encontrar en los personajes adolescentes” (Daniel Martínez). Tate Donovan está magnífico como el buen amigo. Y en el mismo tono de actores y actrices de lujo acompañan Erica McDermott, Matthew Broderick, Gretchen Mol, Susan Pourfar, Christian J. Mallen, Frankie Imbergamo, Shawn Fitzgibbon, Richard Donelly, Mark Burzenski y Mary Mallen. En este sentido conviene no olvidar que Lonergan es un gran director de actores, a los cuales él elige y además contiene.

La cantidad de premios y nominaciones a fecha 05/02/17 es increíble (quizá un poco sobrevalorada la cosa): Premios Oscar: 6 nominaciones incluyendo mejor película y director. Globos de Oro: Mejor actor drama (Affleck). 5 nominaciones incluida mejor película. Premios BAFTA: 6 nominaciones, incluyendo Mejor película y Mejor director. Premios César: Nominada a Mejor película extranjera. American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año. Premios Independent Spirit: 5 nominaciones incluida película y actor (Affleck). Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor guión, actor y actriz secundaria. Críticos de Los Angeles: Nominada a mejor guión, actor y actriz secundaria. National Board of Review (NBR): 4 premios incluido mejor película y actor (Affleck). Premios Gotham: Mejor actor (Affleck). 4 nominaciones. 3 Critics Choice Awards: Guión original, actor (Affleck), actor joven (Hedges). Sindicato de Productores (PGA): Nominada a Mejor película. Sindicato de Directores (DGA): Nominada a mejor director/película. Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guión original. Sindicato de Actores (SAG): 4 nominaciones incluido mejor reparto y actor (Affleck). British Independent Film Awards (BIFA): nominada mejor película internacional independiente. Festival de Gijón: Mejor actor (Affleck) y Premio Especial del Jurado. Satellite Awards: Mejor película (ex-aequo) y director. 7 nominaciones.

Hay algo que me ha llamado la atención en esta película por demás dramática, esto es, que no es lacrimógena. Y es que Lonergan sabe conducirla, manteniendo cierta distancia de lo más puramente trágico, manteniendo al espectador “a distancia de la hirviente tragedia que vive el protagonista, con una temperatura entre tibia y fría que permite ver toda la rompiente de su dolor sin necesidad de llorar”. Desde luego, de haber sido otro director más vehemente, no habría paquetes de kleenex o suficientes pañuelos para soportar tanto penar, para aguantar una cinta tan depresiva como gélida en todo sentido, lo que incluye la nieve y el frío que soportan los personajes.

Hay una última cuestión que quiero apuntar –habría otras pero no hay que ser cansino: el humor en lo terrible. Efectivamente, en el puzzle de sentimientos espantosos que el film plantea, en este melodrama extremo, hay momentos para la sonrisa. Crueldad y gotas de humor que evitan el regodeo en el desastre. Un humor inteligente para que se pueda digerir la pena, para evitar esa sensación de angustia y llanto que habría podido inspirar, pero que venturosamente no lo hace.

En resolución, una película que “a través de una elegancia conmovedora, nos introduce en los terrenos de la culpa y la pérdida hasta estallar en un grito de rabia sordo (Beatriz Martínez). Un personaje que ya no puede recomponer su vida pues las circunstancias lo han orillado y dejado en posición extracampina, fuera del foco de la vida, un zombi que finalmente vuelve a su rutina laboral alienante, pero habiendo conseguido que su tortura infinita y esa mirada hacia el abismo (un abismo en el que no hay margen para la redención), no ensucie a su joven sobrino que finalmente queda a resguardo del nihilismo fatal de un hombre póstumo.

Trama y final que me recuerda un poema de nuestro inmortal León Felipe que viene al caso que ni pintiparado:

¡Qué pena!

¡Qué pena si este camino fuera de muchísimas leguas
y siempre se repitieran
los mismos pueblos, las mismas ventas,
los mismos rebaños, las mismas recuas!

¡Qué pena si esta vida tuviera
-esta vida nuestra-
mil años de existencia!
¿Quién la haría hasta el fin llevadera?
¿Quién la soportaría toda sin protesta?
¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra
al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha?
Los mismos hombres, las mismas guerras,
los mismos tiranos, las mismas cadenas,
los mismos farsantes, las mismas sectas
¡y los mismos poetas!

¡Qué pena, que sea así todo siempre, siempre de la misma manera!

De: Autorretrato

León Felipe (1884-1968)

Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=lZztetdpGhw.

Comentarios

  1. Alejandro Arranz

    Justo te estaba leyendo cuando me llegaron tus comentarios. Y como siempre coincidimos en gran parte de nuestras impresiones. Tu crítica está muy bien escrita, es concisa y bien argumentada. Además no se me habría venido a la cabeza el poema :)
    Personalmente espero que esta y “Moonlight” le quiten a “La la land” el protagonismo en los Oscar. Aunque aún me faltan “Jackie” y “Fences”
    Un abrazo.

  2. Enrique Fernández Lópiz

    He mandado a corregir que al principio del párrafo de la poesía pone “Miguel Hernández” (pues al principio pensé poner un soneto de él: “Umbrío por la pena, casi bruno/ porque la pena tizna cuando estalla”, etc. Pero decidí cambiar al de León Felipe y no cambié el nombre de Hernández, para que sepas, jeje!

    En cuanto a lo que me dices, mañana iré a ver “Jackie”; me quedará “Fences”.

    ¡A pasar un buen fin de semana!

    Abrazos

    Bye

Escribe un comentario