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Siempre Alice

Por Alejandro Arranz

-Un melodrama que visita lugares bastante corrientes pero que sobresale por encima de los demás gracias a una única y extraordinaria virtud; la maravillosa actuación de Julianne Moore.
-Hay que darle las gracias a sus directores-guionistas por no jugar con el sentimentalismo. “Still Alice” es una película discreta y veraz, aunque no cuente nada nuevo.

El dúo de directores y guionistas Richard Glatzer y Wash Westmoreland, que el año pasado nos presentaron una especie de drama biográfico de Errol Flynn con un fulgurante Kevin Kline (en España se estrenó este mismo año), vuelven con un sentimental drama sobre el Alzheimer. Una película de esas que desde el primer avance ya huele a intento de Oscar a kilómetros, de esas que deberían poner un cartel anunciando “lleven un buen puñado de clinex” o “absténgase gente no manipulable emocionalmente”. Pues da la casualidad de que no es así en esta ocasión, porque Still Alice es un drama que si bien en ciertos tramos se arriesga a ser tachado de manipulador o efectista, se evade con eficacia causando otras sensaciones más sinceras. No intenta ser la historia lacrimógena de turno, ni enfatizar sus momentos más dramáticos a modo de telefilme de tres al cuarto; cuenta una historia de interés moderno (bastante manida todo sea dicho) con delicadeza y franqueza. Algo a lo que ayuda mucho un reparto de actores de primera categoría, destacando: Julianne Moore, Alec Baldwin, Kristen Stewart, Kate Bosworth, Hunter Parrish, Erin Darke o Shane McRae -entre otros-.

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La película va pronto al grano tras meternos en la trama con suma precisión y agilidad. Los personajes principales se definen con corrección en unas pocas pinceladas, las suficientes para que lo principal pueda seguir avanzando. Lo que se cuenta es a ratos conmovedor y desde luego triste, dos adjetivos que era más que obvio que saldrían al hablar de esta película. No obstante la película da el tipo gracias a su espíritu, a sus pequeños detalles y a su reparto, pues los elementos primordiales no destacan en absoluto. Comencemos por el guión (escrito por los propios directores); es decepcionante la poca imaginación a la hora de tratar un tema como este, durante algo más de hora y media la película transita los lugares y situaciones más comunes que se han visto en una pantalla de cine cuando el tema a tratar es el Alzheimer, sin ningún tipo de reformulación o algo por el estilo. Un conjunto de momentos familiares que vistos desde otro punto de vista funcionan bastante bien, no son especialmente sensacionalistas y cuentan con la excelente labor de un elenco de actores en perfecto estado de forma.

Otro apartado es la dirección, tampoco hay nada a destacar con respecto al trabajo de ambos realizadores, que es más bien discreto. El punto a favor de su trabajo es el hecho de que nunca hayan tomado directamente el camino del melodrama fácil sino que han respetado -casi todo el tiempo- una sutil elegancia que hace más digerible sobrellevar un filme sobre un tema tan delicado y terrible. Sin embargo habrá mucha gente que no esté de acuerdo con mi juicio y catalogue esta cinta de efectista, cínica y manipuladora, no seré yo el que critique su forma de pensar. Pero bien difícil es tener una opinión semejante mientras sufres con la pedazo interpretación de la magnífica Julianne Moore, que no tiene ni una pizca de falsedad. Es ella la que hace destacar este filme, la que lo aleja del melodrama y la que le da una veracidad y una profundidad tan grandes que sólo queda aplaudir…aunque antes llorarán. El resto de actores también completan un trabajo muy bueno, sobresaliendo el renacido Alec Baldwin y una Kristen Stewart que sigue desmarcándose de su espantoso rol en la saga juvenil de marras gracias a papeles serios y solventes.

Finalmente el drama de Glatzer y Westmoreland presenta lugares y situaciones trilladas/os pero de una manera efectiva y alejada de efectismos. Siempre Alice trata un tema terrible de una manera sincera y apoyándose en un reparto de primer nivel, donde destaca una Julianne Moore que brinda una de las mejores interpretaciones del año, con la que seguramente se alzará con el Oscar a mejor actriz.

Alejandro Arranz

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