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Si tú saltas, yo salto

Por Javier Fernández López

Habré visto esta película muchas, demasiadas veces. Al final, he conseguido que sus tres horas de metraje no me transmitan, ni siquiera, un ritmo lento. Disfruto esta película, lloro con ella cada vez que la veo. Cuando se estrenó, no era más que un niño y no pude ir al cine, pero aún así me quedé impresionado con la historia cuando mis padres compraron la cinta de vídeo, con la ambientación, con los personajes… era todo tan placentero que al comprarla, aun siendo todavía un niño, la veía varias veces y siempre acababa con el corazón encogido. Por entonces, quizá no comprendiese del todo lo que estaba viendo, pero ciertas ideas se introducen en la mente, ciertos detalles. ¿Qué es el amor? ¿Por qué murieron todas personas? ¿Fue justo? Así, James Cameron realizó con ésta una de las mejores películas románticas de todos los tiempos, un amor ficticio en medio de un hecho real, uno de esos desastres que manchan la historia del hombre. El RMS Titanic se hundió en abril de 1912. El año pasado, por motivo del centenario, se reestrenó la película en formato 3D, y yo fui sin pensarlo a verla. Necesitaba disfrutarla como su director la concibió, a lo grande. No fui por las tres dimensiones, fui para disfrutar de esa historia como jamás lo había hecho.

«Llamaban al Titanic el buque de los sueños, y lo era…realmente lo era». Narrada de forma magistral, Cameron nos sitúa en mitad de las exploraciones que se realizan sobre el barco hundido en el atlántico. El equipo de exploradores busca una joya, el corazón de la mar, y entonces una mujer, ya anciana, afirma saber algo sobre ese diamante precioso después de haber visto un retrato por televisión, el de una chica desnuda con la joya colgada al cuello.

Curioso que el director canadiense, al principio de la película, introduce en una escena una animación virtual de cómo se hundirá el trasatlántico. Eso no importa, sabía perfectamente que el público se quedaría estupefacto ante la hora y media final de metraje.

Unos jóvenes Leonardo DiCaprio (Vida de este chico) y Kate Winslet (The Holiday) protagonizan una inolvidable historia de amor y pasión. Pero no es un simple cuento en el que un chico se fija en una chica y ésta se enamora. Vean el film de nuevo, fíjense bien en lo que se está narrando. Aquí nos cuentan una historia de ambición en la que el hombre juega a ser Dios, se cree que está por encima del mundo, se jactan presuntuosamente de lo que han logrado, alaban el buque que han construido tanto que creen que es insumergible. Permítanme, pues, una reflexión personal. Entiendo perfectamente que fue un suceso trágico, personas que murieron sin culpa alguna, pero hasta de una circunstancia así podemos sacar una lección. El hombre no puede ir por el mundo creyendo ser el amo del universo, y a veces necesitamos una buen puñetazo para darnos cuenta de la realidad. Por desgracia, aquí el error de unos pocos lo sufrieron demasiadas personas, atrapados en mitad del océano sin poder escapar, sin poder ir a ninguna parte.

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La factura técnica de la película es envidiable, majestuosa, todo reluce y parece nuevo, el ambiente nos transporte al RMS Titanic y nos convierte en un pasajero más. La banda sonora impregna un tono de solemnidad, James Horner hizo un trabajo impecable. La parte vocal del soundtrack corre a cargo de Sissel Kyrkjebø, soprano de origen noruego, mientras que la canción de la película, My heart will go on, lo lleva la famosa cantante Céline Dion. Es cierto que Titanic ha sido criticada de muy comercial, sobre todo por esta canción, pero yo a veces creo que las críticas vienen más por el éxito, porque si esta cinta no hubiese conseguido aquellos 1800 millones de dólares de recaudación (la película más taquillera de la historia hasta que se estrenó Avatar) creo que no se habría criticado tanto. La canción como tal es preciosa, emotiva, y por qué no decirlo, efectista. Quiere hacernos llorar, y si somos de corazón débil acabará lográndolo, sólo que después de haber sido escuchada así como mil veces se convierte en una canción más. Sin embargo, su repercusión es indudable. La canción favorita tanto para un karaoke como para los pequeños colegiales que tocaban la flauta en la asignatura de música. Y puestos a hablar de Dion, por qué no recomendar otro tema, Then you look at me, de la película El hombre bicentenario, y que según se dijo por entonces ella era una de las pocas personas capaz de cantar esa canción correctamente.

En medio de toda esta historia de ambición y esta emotividad que impregna la banda sonora, dos personas unirán sus corazones. Él ve en ella una persona perdida que necesita ayuda, mientras que ella ve en él la salvación, el escaparse de un mundo agobiante y rutinario. Ella, llena de pensamientos caóticos, quiere vivir la vida, y ve en ese chico de clase baja por fin algo de claridad, una luz que puede iluminar su oscuridad, la sensación de que él simboliza esa libertad que ella nunca ha tenido, porque a veces el dinero no lo es todo.

Una vez terminada la primera hora y media de metraje, comienza la catástrofe, algo tan sencillo como un bloque de hielo que acabará con la vida de muchas personas que no podrán salvarse, debido también a la negligencia de unos cuantos intelectuales. Aquí vemos otro elemento que Cameron pretende transmitir: coraje. Los protagonistas no sólo luchan para salvar sus vidas, sino que tienen que hacer frente a la injusticia de ver cómo algunos, incluso para subir a unos botes, tienen más privilegios que otros. Quisiera destacar, siendo un spoiler, una escena que me encanta. Cuando Jack y sus amigos, junto a Rose, no pueden pasar porque un oficial del barco no les abre la verja, éstos se llenan de rabia, arrancan un banco cercano y rompen la puerta. A día de hoy me sigue poniendo los pelos de punta esa escena, quisiera estar ahí y ser yo el que le da el puñetazo a ese oficial.

DiCaprio realiza un papel excelente, sin bajones. Cualquiera puede enamorarse de él en la película puesto que está estupendo. La química con Winslet funciona, tanto que parece que se están enamorando de verdad. Para ver de nuevo a esta pareja de actores, tendrán que irse a Revolutionary Road, de 2008. El rol de villano corresponde a Billy Zane, el cual realiza bien su papel de hombre rico, de negocios, obsesionado con el triunfo. Pero el papel más a destacar entre los secundarios es el de Kathy Bates (Misery), que raro será que no caiga bien a todo el mundo. Le va genial el papel de “nueva rica”.

Ganadora de 11 Oscars y 4 Globos de oro, es una de las películas más premiadas de todos los tiempos. Winslet y Gloria Stuart, quienes realizan el mismo papel en la película, se quedaron sin su premio a mejor actriz y a mejor actriz de reparto respectivamente. Cameron se llevaría el premio de mejor director y se coronaría como uno de los mayores cineastas de toda la historia, porque ya lo dice Jack en la película: «¡Soy el rey del mundo!»

Odiada por una gran parte de cinéfilos, Titanic se ha convertido en un referente del género romántico popular y actual, amor que no reniega de mostrar un espectáculo lleno de efectos especiales espectaculares, como nos tiene acostumbrados James Cameron. He escuchado muchas veces que esta película sirve para “cazar snobs” del cine, algo así como pillar a esa gente que detesta aquello que es muy comercial, que suele gustar a las masas, etc. Yo, sin embargo, no critico el hecho de que se odie esta película, pero la calidad está ahí y eso no se puede negar.

Titanic nos regala escenas preciosas, como unos delfines nadando y saltando al compás del transatlántico, unos atardeceres de ensueño y un romance mágico. Y la escena final, una belleza de un nivel sublime, de aplauso.

Comentarios

  1. Lourdes lueiro

    Enhorabuena por tu crítica, hermosísima al igual que la película. Yo si que no logró entender el porqué de la mala crítica, si es un peliculón de principio a fin, que narra una historia preciosa como pocas, los actores como tú dices son soberbios, todos, así que no sé…te invito a leer mi crítica sobre la misma película que también tengo en ojo crítico, es bastante parecida a la tuya la verdad. Un saludo.

  2. Áralan Aidir

    Recuerdo que en su estreno yo dije que la película me pareció fantástica. Entre algunos de mis amigos intelectualoides cayó un silencio sobrecogedor. Había dicho un anatema: yo era un tío que le había gustado una historia de amor de una megaproducción, la mayor creada en su estreno, hollywoodiense. Obviamente, tendría que haber dicho que me parecía odiosa porque era una superproducción americana de una historia de amor que era increíble.
    Luego les fui preguntando por qué era increíble y salieron con lo de las clases sociales. Luego les puso no menos de tres docenas ejemplos históricos donde eso pasaba tanto en América, como en Inglaterra como en Rusia. Daba igual. Era un cliché. Y dije que ya, que Romeo y Julieta también lo era. ¿Y? Y así empezamos a hablar y, la verdad, al final, cuando les contesté a todas las quejas que podían haber puesto a películas que ellos consideraban originalísimas y dignísimas, no me quedó claro por qué no les gustó. Supongo que porque Titanic eran eran jóvenes, guapos, en una superproducción americana de éxito mundial. Y ya está.
    Como si eso fuera malo.
    Saludos y enhorabuena por la crítica, Javier.

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