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Shakespeare y Dostoievski en el oeste

Por Enrique Fernández Lópiz

Lanza rota cuenta la historia de un rico ranchero de Arizona, Matt Deveraux (Spencer Tracy), que tiene su propia ley, siempre en su propio beneficio y sin importarle las consecuencias. Casado con una mujer india (Katy Jurado), es un hombre que ha construido su imperio de la nada y por medio de acciones poco ortodoxas en lo que concierne a honradez. Es una persona arisca e irascible que dirige sus propiedades y educa a sus hijos de forma tirana, lo cual que no se lleva bien con ellos, sólo con su favorito, Joe (Robert Wagner). Deveraux hace una incursión en las tierras de un minero de cobre, el cual ha contaminado las aguas del río que necesita para que abreve su ganado. Con el tiempo dividirá su propiedad entre sus hijos. De éstos, Joe (Robert Wagner) se autoinculpa por el asalto a las tierras del minero, y va a la cárcel por tres años. En este intervalo el padre cae abatido y Joe jura venganza en cuanto salga de prisión por cómo se han sucedido los acontecimientos con los hermanos. En la historia hay una rebelión de los hijos contra el padre y cada uno de ellos intentará adueñarse del rancho. La película en definitiva reflexiona sobre la familia, el poder, la codicia, la venganza y el racismo siempre latente en la sociedad.

Es un western entretenido y ágil que yo vi sobre todo por el placer de disfrutar con Spencer Tracy (soberbio y brillante: eleva cada escena a la que pone su rostro, cuarteado y duro de irlandés pendenciero). Le acompañan Robert Wagner (el más irregular con una interpretación acartonada); o Richard Widmarck (genial como hijo lleno de rencor que llegará hasta el asesinato para salirse con la suya). Todos ellos grandes e irrepetibles figuras de Hollywood. Les acompañan otras estrellas de gran prestigio como la bella Jean Peters (en su última intervención en el cine), Katy Jurado (estupenda y nominada para el Oscar como madre india), Hug O´Brien, Earl Hlliman y E.G. Marshall. Fuera de Tracy y las actrices, la sección joven del elenco se muestra a todas luces incapaz de mantener el tipo, salvando a Widmarck.

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El director Edward Dmytryk, conocedor en carne propia de la intolerancia y el fanatismo, da a la obra un toque personal de gran emoción. Dmytryk dirige una libre adaptación con resonancias del shakesperiano Rey Lear (también recuerda a Los Hermanos Karamazov de Fedor Dostoievski), pero en el oeste. El guión de Richard Murphy (escritor de filmes como Pánico en las calles de Elia Kazan, 1950; o Compulsion, de Richard Fleischer, 1959) es una adaptación de la historia Broken Lance (1954), del represaliado durante la caza de brujas y doctor de guiones (reescribía libretos de otros guionistas), Philip Yordan (que obtuvo un Oscar al mejor argumento con esta historia, versión de ambientación Western de I’ll Never Go Home Anymore, novela de Jerome Weidman); es decir, este film es un remake de House of Strangers de Joseph L. Mankiewicz (1949) basado en la misma obra literaria. La historia es narrada en flashback después que Matt sale de la cárcel en la que pasó tres años. Esta narración en largo flashback es, desde mi modo de ver, discutible y de dudoso efecto para el film.

La música de Leigh Harline, que no abusa del subrayado, acompaña con orquesta de viento y percusión el relato, al que trasmite solemnidad, grandeza y trascendencia. La espléndida fotografía de Joe MacDonald muestra bellos paisajes y desarrolla un discurso visual cautivador captando la hermosura de los feroces exteriores, cuando capta con la cámara la fecunda hacienda de los Deveraux. Quiero aportar el dato de que esta película es una de las primeras que se rodaron en Cinemascope, cuando la Fox estaba lanzada a demostrar al mundo las ventajas visuales del nuevo sistema, del cual tenía la licencia de lanzamiento. También en aquellos el film gozaba de un sonido estereofónico magnético de cuatro pistas que fue igualmente lanzado junto al Cinemascope, dando un realismo notable a la acción y a la música, junto a la gran calidad sonora de la grabación.

Premios en 1954: Oscar: Mejor historia. 2 nominaciones. Globos de Oro: Mejor película para promover el entendimiento internacional.

Estamos, pues, ante un épico western en el formato de Cinemascope, lo cual permitió a Dmytryk lucirse con la cámara filmando grandiosos paisajes y maravillosos cielos azules como telón de fondo de una historia que elimina algunos aspectos de la historia original y añade más violencia al relato. Como ya he dicho, fotografía y sonido son un enorme valor del film.

Película muy interesante de ver por las cualidades que he mencionado, y que puede incluirse en cualquier lista de clásicos del cine western, a pesar de algunos desaciertos y decisiones poco afortunadas que le han impedido llegar a lo más alto de las películas de vaqueros. Y no os perdáis el tramo final, que supone uno de esos esperados duelos del género, en este caso entre Widmarck y Wagner, filmado con nervio y que le añade un plus dramatismo al desenlace. Recomendable.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=dN_z0v8Zfmo.

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