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Séptimo

Por Jon San José Beitia

Segundo trabajo en la dirección de Patxi Amescua, trasladando un guion que viene firmado por él mismo, donde se presenta la historia de la desaparición de unos niños que jugaban con su padre a ver quién llegaba antes desde el séptimo piso a la calle, si ellos corriendo o su padre en ascensor.

Relato sencillo de suspense alrededor de la desaparición de los niños, se sigue con facilidad al no presentar un verdadero reto para el espectador, ya que todo resulta excesivamente obvio. Todo lo que rodea al eje central de la historia es una tela gris intranscendental que no tiene verdadera influencia en el relato, haciendo que la película se sostenga gracias a la presencia de sus dos intérpretes de renombre, como son Belén Rueda y Ricardo Darín.

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Una Belén Rueda que desde que protagonizara Mar adentro de Alejandro Amenábar, no ha parado de trabajar en producciones de una calidad argumental y artística notoria, por lo que seguro que está eternamente agradecida por el descubrimiento que hizo Amenábar con ella. La actriz cumple con solvencia su papel y demuestra que sabe elegir adecuadamente los trabajos en los que va a participar. Intenta desarrollar una historia de personas con la que presentar los trastornos emocionales que suponen a una familia que debe afrontar un divorcio, pero no llega a ahondar con acierto en las sensaciones de los personajes, perdiéndose en una telaraña mal construida de suspense barato.

El personaje central, interpretado por un correcto, Ricardo Darín, es la excusa perfecta para hacer convincentes las motivaciones por las que pueda existir un secuestro, ya que es un abogado de prestigio, involucrado en diversos procesos judiciales. Su personaje se dedica a realizar cábalas y análisis de cuáles pueden ser los responsables del secuestro, pero todas sus indagaciones y sospechas no tienen consistencia, haciendo que la atención del espectador decaiga progresivamente. Los responsables de la película no profundizan en las emociones de los personajes y se decantan por el relato de suspense alrededor del secuestro sin lograr hacer que funcione como tal. Una vez presentada la situación, el desarrollo del argumento es lineal y el interés se centra en las indagaciones que realiza el personaje interpretado por Darín, sin lograr resultar atractivo. Como suele ocurrir en este tipo de producciones, tras dar muchas vueltas sobre el mismo tema, la película alcanza un desenlace en apariencia sorprendente, pero que no llega a resolver muchas de las cuestiones que plantea, antojándose precipitado y tramposo.

Séptimo se convierte en un correcto relato de suspense, ejecutado según las pautas habituales, pero que no alcanza el piso de las películas memorables.

Jon San José Beitia

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