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Searching for Sugar Man

Por Gerardo Gonzalo

QUE DIOS ME PERDONE

Cada año asistimos a un devenir de películas que por su calidad y por las reacciones que generan podríamos clasificar en varios tipos.

Hay filmes que son tremendamente malos y que generan un alto nivel de consenso en cuanto a lo fallido de sus pretensiones. Son muchas pero se me ocurren dos intentos fílmicos de recrear dos exitosas series de tv, que tuvieron un resultado pésimo, Los vengadores y Los Ángeles de Charlie,  o la muy reciente Noche de fin de año.

 Otros, la mayoría, deambulan por territorios de la medianería o de la discreción en cuanto a su calidad. Filmes que no suelen ofender, pero que a nadie entusiasman, que carecen de talento y que caen rápidamente en el olvido (aquí podríamos incluir la filmografía completa de Jennifer Aniston).

 Luego están determinadas películas para fanáticos, que pueden ir desde la saga del Señor de los Anillos, hasta la última de Woody Allen. Filmes que cuentan con un público entregado a priori, a veces casi sectas, que independientemente de la calidad concreta de cada película, cuentan con una legión de seguidores que las valora muy positivamente y cuyos fallos están indultados antes de ver la obra ( de hecho hay que estar un tanto fuera del mundo de Tolkien para poder decir en voz alta que El Hobbit es un coñazo, y hay que estar también un poco fuera de la onda de la crítica internacional, para decir que algunas películas de Woody Allen son bastante malas (como por ejemplo La última noche de Boris GrushenkoEl dormilón).

También hay otra clasificación, que es la del cine “de calidad”, filmes que gustan a cinéfilos, que son alabados por la crítica, pero que a muchos espectadores de a pie,  les aburre (Mulholland Drive, Holly Motors o El árbol de la vida serían un buen ejemplo).

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 Y por último, y aquí me voy a detener, está la categoría más minoritaria, y difícil de alcanzar, que es  la de esas películas que alcanzan un extraño nivel de consenso sobre su calidad y que emocionan desde al crítico más sesudo o “friki”, hasta al espectador más palomitero.  Pues bien, Searching for Sugar Man creo que pertenece a esta categoría, a la que creo que todo director le gustaría estar al terminar su película.

Hecha esta disertación, ahora os cuento mi problema. Cuando un film transita por esta última categoría que acabo de comentar, yo suelo estar siempre en esa línea de unanimidad,  cuando encuentras que Carlos Boyero,  mis padres, y mi primo adolescente coinciden en que algo es bueno, y todo el mundo con el que hablas, y todas las críticas que ves, son positivas, yo nunca había sido una excepción,…. hasta ahora.

Me siento a ver Searching for Sugar Man con la convicción de que voy a ver algo grande, que la apuesta es segura, que me voy a emocionar y que, además, voy a empatizar con la tremenda peripecia vital de un hombre que personifica la integridad artística en su máxima expresión. Pues bien, sintiendo simpatía por el personaje, siguiendo con interés lo que se cuenta, y con la expectación que produce el giro en la vida de un hombre, desde el punto de vista cinematográfico, no encuentro ninguna virtud específica a esta película.

Todos los argumentos positivos que puedo dar sobre ella son de tipo moral. El film destapa una historia que merece ser conocida, y nos muestra un contexto histórico no muy conocido sobre una época “el apartheid” muy conocida. Pero más allá de eso, el film se queda muy por debajo de la historia que afronta.

Todo se ve venir desde el minuto cero, no hay sorpresa, tampoco se aclaran muchos temas (se habla poco del dinero, se habla poco de la vida de Sixto durante sus largos años de anonimato, no me queda claro que piensa el protagonista de lo que ha pasado, su aparición en el documental  es demasiado temprana y ese momento no alcanza el clímax que debiera, su renacer no tiene la grandeza en imágenes que debiera,….), en fin, que lo que para todo el mundo (menos para mí) es una obra maestra o casi, en mi caso se convierte en una interesante historia, a la que no se le saca el jugo que se hubiera podido sacar, y que en un acto de generosidad  la calificaría con un 6 sobre 10.

Toda la fuerza de lo que vemos está en lo alucinante de la historia, y en que ésta sea real, pero detrás no hay nada, sólo un documental rutinario, lleno de testimonios como ya hemos visto en miles de documentales, sin apenas tensión, donde todo se ve venir, que no aporta emoción añadida, y cuyas virtudes nada tienen que ver con el cine, no distinguiéndose mucho el resultado, de un reportaje de Informe Semanal, que los hay estupendos, pero no son cine.

Ya siento estigmatizarme de esta manera, y sin duda seguro que el problema lo tengo yo, y no el resto de la humanidad que ha visto este film y que anda en sentido contrario al mío. Por supuesto, no pretendo decir al resto que está equivocado y yo llevo la razón, pero en cualquier caso, como no he leído nada no laudatorio de este film, quizás este artículo se convierta en algo único y una rara avis del planeta cine, y quizás, sólo quizás, gracias a este escrito, salga a la superficie algún otro ser humano que opine como yo, y se atreva a decirlo.

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Comentarios

  1. Sara Márquez

    No creo que como espectadores nos tengamos que preocupar por las reacciones de los demás a la película que vayamos a ver o hayamos visto; eso para bien o para mal, suele generar prejuicios que nos provoquen decepción si las expectativas eran muy altas o que nos perdamos una obra ideal para nosotros como individuos pero que no queramos verla por lo mal que la ponen. Si aún así la vemos el gozo sería enorme, claro, pero muchas veces eso no ocurre si nos dejamos llevar por tantas reacciones negativas si siquiera damos una oportunidad a esa película especial para nosotros.

  2. Annabel Sánchez

    Creo también que tus expectativas eran demasiado altas y que tal vez tenías información excesiva del film. Yo lo encontré por casualidad y me encantó. Sobre si no sorprende, a mí mucho. No conocía a este cantante, pensaba que había muerto por lo que explica al principio y a media película me descubro a mí misma contenta a radiar porque el señor…¡¡ está vivo!! Su música me gusta y me recuerda a Bob Dylan, las letras parecen inquietantes para seguir buscándolas al llegar a casa, y la narración está de acorde con el carácter de Sixto y da un toque de tranquilidad y sosiego a la historia.

    Si buscas algo más de información sabrás que hicieron lo que pudieron para sonsacar al protagonista relatos de su historia, él no se muestra nada receptivo a hablar de su vida personal y creo que lo respetan muy bien. De hecho si te fijas en una especie de entrevista que le hacen Sixto responde algo nervioso: “¿Puedes repetirme la pregunta para que la asimile psíquicamente?” Hasta en la primera escena que abre una ventana se le ve como actúa a regañadientes.

    Si le das muchas vueltas al final nada merece la pena. Yo creo que la mayoría de las personas que nos sedujo “Searching for sugar man” fue porque en realidad la historia es muy buena y por suerte el director no la dejó perder, descubrimos a Sixto Rodríguez y eso nos deja un buen sabor de boca al margen de si ha sido un taquillazo o no.

  3. Andrés

    Creo que lo dicho es demasiado obvio.
    Quién puede decir que éste documental es muy bueno cinematográficamente??? Hay que estar muy cegado por la historia o saber poco y nada de cine. Prefiero ver un documental falso y guionado como Zelig de Woody Allen (ya que lo trae a colación).
    La historia es buena, es lo que pasó realmente, y quien no conocía a Rodriguez la que iba a estar vivo no se la espera nadie (no la veo previsible en ese punto), de todas formas coincido en casi todo.

    PD: Descarrilados y Marley y yo, son películas muy diferentes y con actuaciones muy diferentes de Jennifer Aniston, no son para nada malos. Y bueno, decir que El Dormilón es mala…. (no pertenezco a la secta)

    Saludos.

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