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Se salva por la campana

Por Enrique Fernández Lópiz

Hace unos días vi por primera vez Sin aliento de Robert Harmon, un veterano Director que no pasará a la historia por esta película.

En ella se cuenta la historia de un asesino en serie que conduce un Cadillac Eldorado verde de 1972 y utiliza, para expresar su rabia interior y su odio hacia las mujeres por un desengaño amoroso antiguo, arrollar a señoras indefensas en carreteras lejanas y desiertas. El tal psicópata es perseguido incansablemente por el protagonista (James Caviezel), a quien el criminal asesinó a su mujer atropellándola según su estilo habitual. En ese camino de persecución permanente se cruza el “bueno” del film, junto a una atractiva joven (Rhona Mitra), que lo mejor que hace es poner su cara bonita en una sosa interpretación que tampoco pasará a los anales del cine. La película acaba bien, con un extraño personaje que se cuela en la trama por arte de birlibirloque, un policía negro que, aparentemente pacifista, acaba matando de un disparo a bocajarro al “malo” de la historia.

La dirección de Harmon es mediocre y tediosa, y el increíble guión de Craig Mitchell y Hans Bauer hace aguas por doquier. Música de Mark Isham sin mayores alardes y una fotografía normalita de Rene Ohashi.

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Interpretaciones desde pasables a mediocres, con un Colm Feore como psicópata sobreactuado; James Caviezel, bien como hombre atormentado desde que su esposa Olivia murió atropellada en la carretera; Rhona Mitra de chica mona y poco más; y dan la talla más o menos Frankie Faison, Gordon Currie y Paul Mota.

Algunos han querido comparar esta obra con El diablo sobre ruedas de Steven Spielberg, pero nada que ver. Mientras que la obra de Spielberg es ya un clásico: película absolutamente inquietante y angustiosa, con una excelente dirección, montaje, trama desasosegante, etc., ésta es una especie de western urbano sin mayores pretensiones.

El filme carece de un sólido argumento, apenas valen nada sus diálogos que incurren sistemáticamente en todo tipo de tópicos, y carece de profundidad a la hora de retratar a sus personajes, todo lo cual que te deja “sin aliento” por su simpleza y candidez.

Como ejemplo de lo poco creíble de la historia diré que el malísimo es un psicópata, antiguo vendedor de seguros, que a duras penas puede moverse, va siempre en silla de ruedas, tiene las dos manos amputadas (justamente por un accidente de automóvil) y se desenvuelve con implantes ortopédicos. Pues bien, a pesar de esta calamitosa situación, resulta ser un as del volante. Para reír por no llorar, pues la película, no ya por lo que acabo de decir, sino en general, no tiene pies ni cabeza, el sentido común brilla por su ausencia, y por momentos parece una parodia de si misma.

Yo diría que es una película de serie C, con villano freak. Una película sin ambición y realizada con laxitud, mas visual que otra cosa, pocos personajes, un héroe de saldo, muchacha en apuros, psicópata cero creíble y estúpido, y poli que pasaba por allí y que tampoco pinta mucho en la historia.

Tal vez lo mejor son sus escenas de persecuciones en auto, accidentes, atropellos, y otras lindezas brutales, pero sobre todo, lo mejor, su limitada duración de 77 minutos que hacen que llegues al final a lo justo para no largarte del cine o apagar la TV: ¡se salva por la campana!

Puedes ver aquí el tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=5Ztj3ZH5yv0.

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