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Se cumplen 50 años del estreno de …..Reflejos en un ojo dorado

Por Gerardo Gonzalo

En octubre de 1967, hace exactamente 50 años se estrenó Reflejos en un ojo dorado (“Reflections in a Golden Eye”), película dirigida por John Huston, y protagonizada por Elizabeth Taylor y Marlon Brando.

Hablar de esta película es también hablar sin lugar a dudas del libro que adapta, y que con el mismo título escribió Carson McCullers en 1941, notable escritora, con una vida tremendamente azarosa para la época (daría también para una película), y que ejecutó un relato insano donde suicidio, infidelidad y homosexualidad son las claves sobre los que gravita una historia, que para acentuar el conflicto, tiene como telón de fondo el escenario de un acuartelamiento militar.

Ya desde el principio, John Huston nos intenta trasladar a una estética muy personal, con un tratamiento del color muy especial, y unos personajes llenos de dobleces. Marlon Brando realiza una interpretación impecable, no es este uno de sus papeles más icónicos, pero sí que creo que a través de un ejercicio de contención interpretativo (raro en un actor como él a veces intenso en exceso), consigue transmitir toda la tensión interior de un personaje reprimido y al borde del estallido. Frente a él,  hay que destacar la fabulosa actuación de Elizabeth Taylor, que en su etapa madura supo encarnar como ninguna otra en este papel y algunos otros, a ese tipo de mujer descarada cuya mejor época ya ha pasado, pero que aun es capaz de llamar la atención de otros hombres.

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A partir de todo esto, el relato como ya he dicho se torna por momentos enfermizo, en un ambiente insano, con unos personajes perfilados por su doble moral, y la mentira, y en un entorno donde no cabe mostrase tal como uno es. Un cóctel fílmico inusual en esa época.

El director, John Huston intenta dotar al film de un clima en estado de permanente excepción, y consigue trasmitir incomodidad y desasosiego. También utiliza muchos recursos en cuanto a estética y tempo argumental muy propios de cine de finales de los 60 y principios de los 70, que provocan cierta sensación de acartonamiento para un espectador actual, en los que a veces se trasmite más efectismo que emoción, y cierta evanescencia, pero aun en el peor de los casos, hay fuerza en las imágenes y una indisimulada incomodidad como mensaje a transmitir al espectador que en ningún momento asiste de forma confortable al desarrollo de la historia.

Por último también me gustaría destacar las interpretaciones de Brian Keith y Robert Foster (en su debut) como amigo y amante de Elizabeth Taylor el primero, y como soldado y objeto del deseo de Marlon Brando el otro, piezas ambas solventes y necesarias para que el engranaje de la historia funcione.

En resumen, la película está bien, invita a conocer a la autora de la historia, una muy buena escritora quizás no en exceso reconocida, y que aquí es adaptada, creo que con bastante fidelidad. Nos permite disfrutar de unas notables interpretaciones, y sobre todo asistir al desarrollo de una historia, a priori insospechada para la época y que aun a día de hoy podría seguir resultando muy polémica. Sin lugar a dudas el término “muy interesante” es el que mejor define este film poco conocido hoy en día, pero reivindicable.

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Comentarios

  1. Enrique Fernández Lópiz

    BUENOS COMENTARIOS. FELICITACIONES. HARÉ POR VERLA. TU COMPAÑERO EFL. ABARZO

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