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Sangre, sudor y lágrimas

Por Borja Álvarez “Jita”

- “¿Te conté la historia de cómo Charlie Parker se convirtió en Charlie Parker?”
- “Joe Jones le lanzó un platillo”.
- “Exactamente. Parker era un chico joven. Muy bueno en el saxo. Llega a tocar en una sesión y la caga. Jones casi lo decapita por ello y el público se ríe de él. Llora toda la noche por eso. Pero, ¿qué hace al otro día? Practica. Practica y practica, con un sólo objetivo en mente: Que nunca vuelvan a reírse de él. Y al año siguiente vuelve al Reno. Se sube y toca el mejor solo
que el mundo haya oído. Así que imagina si Jones hubiera dicho: “No importa, Charlie, está bien.” “Buen trabajo.” Entonces Charlie piensa: “A la mierda, hice un buen trabajo”. Fin de la historia. No hay Bird. Para mi eso es una absoluta tragedia. Pero eso es lo que el mundo quiere ahora. Y se preguntan por qué el jazz está muriendo”.

Con un espectacular y bipolar J.K. Simmons; pasa de gritarte a la cara “hijo de puta” o “maricón” a llorar a lágrima viva acto seguido -impresionante momento, y más aún cuando sabemos que la actuación es doble y nos ha vuelto a engañar- y un sensacional montaje -la secuencia final de nueve minutos es un trabajo de sincronización de imagen y sonido que roza la orfebrería-,Whiplash golpea fuerte y se cuela entre las mejores películas del año. Y lo hace con un guión que aunque no cuenta nada nuevo -la típica historia de hasta dónde llegarías por triunfar-, sí lo hace en un mundo -el de los conservatorios- no muy conocido por las masas que le aporta cierta curiosidad.

Veo a un director con las ideas claras, que sabe lo qué quiere contar -no se pierde para nada en el romance y se centra en la trama principal- y cómo lo quiere contar: construyendo buenas escenas, imprimiendo un ritmo que roza la taquicardia, el de las gotas de sudor cayendo de las orejas, dedos ensangrentados y unas baquetas a toda velocidad reventando parches y platillos.

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A nadie le interesaba el tema. Damien Chazelle tuvo que ir paso a paso y comenzar con un cortometraje de 18 minutos con el que ganó Sundance, consiguió así la financiación suficiente y regresó un año después -como también hiciera Charlie Parker- para conquistar de nuevo dicho festival. No acepten un “buen trabajo” en su vida.

PD: Y se preguntan por qué el cine esta muriendo… En Boyhood, Whiplash y Birdman (salvando las distancias pero su presupuesto de 22.000.000$ no es de locos) quizá esté una de las respuestas.

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