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Romance, comedia y viajes temporales

Por VÍctor Lozano

Desde hace tiempo, el discreto cineasta británico Richard Curtis ha sabido conquistarnos con sus historias, que la mayoría de todas ellas como algunos conocemos son comedias románticas. Cobró fama en su país por la labia inglesa empleada en sus trabajos, por escoger bien un elenco perfecto para sus películas, por lanzar al estrellato conocidos actores ingleses como Hugh Grant o Colin Firth y por saber escribir películas de dicho género sin ser demasiado cursis ni empalagosas pero usando diálogos divertidos y chispeantes que las convierte en comedias; esta vez se ha valido para esta historia de un recurso muy manido de la ciencia ficción, que es del de los viajes en el tiempo; precisamente lo habrá hecho para darle una especie de escarmiento a  ese género y veamos que ese condimento también vale para elaborar una comedia.

Después de éxitos rentables únicamente como guionista (Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill) y como guionista/director (Love Actually, Radio encubierta), regresa con Una cuestión de tiempo, una nueva comedia romántica que tiene de tema principal y trasfondo los viajes temporales.

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Pues bien, la historia trata sobre un enclenque inglés llamado Tim (el desconocido Domhnall Gleeson) que se enamora a primera vista de una simpática y hermosa americana llamada Mary (Rachel McAdams, la nueva reina de la comedia romántica y el romance) y de todo el empeño y esfuerzo que tiene que hacer para que ella se enamore de él. Todo esto conlleva que Tim sepa un determinado secreto que le cuenta su padre (el siempre carismático Bill Nighy), el que pudimos ver en el trailer, que todos sus antepasados masculinos tenían el don y la recurrente necesidad de viajar en el tiempo como medio para rectificar sus errores de la vida y para conseguir las cosas que deseaban de un modo más fácil, Tim se graba en la mente todo lo que le ha dicho su padre y se pone manos a la obra. Una vez que el romance quede en segundo plano, también llega un momento determinado en el que él y sus cambios en el curso de su vida, también afectará a los de su familia y de sus conocidos de forma drástica; minucias relacionadas con el efecto mariposa, me imagino.

Una cuestión de tiempo es un asombroso ejercicio de cómo modificarías los momentos más importantes de tu vida. Aunque esté un poco inspirado en Atrapado en el tiempo por las numerosas parábolas temporales; la cinta es cautivadora, está llena de optimismo, tiene personajes aparte del de Bill Nighy que también aportan puntos buenos a la trama como la hermana de Tim o el dramaturgo pesimista; y también cuenta con un gran detalle al que le doy mucha importancia cuando veo películas del mismo estilo, que es el de la banda sonora compuesta por temas independientes sublimes. Puede ser simplemente entretenida para aquellos que no le gusten demasiado esta temática o también satisfactoria por darse el gusto de querer entenderla de forma profunda, pero si la película contiene humor, romance y viajes en el tiempo no tiene porque decepcionar al público, a mí por lo menos no me defraudó. De todas formas, la recomiendo para los que disfrutan emocionándose con este tipo de cine.

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