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Ríete de El coro de la cárcel

Por Manuel G. Mata

Paolo y Vittorio Taviani adaptan el inmortal clásico Julio César de William Shakespeare a la gran pantalla, más que lo adaptan, filman la puesta en escena y la recreación de la célebre obra de teatro. Hasta ahí todo parece normal, pero algo se torna gris (concretamente cuando el color de la pantalla se desvanece para dar paso al blanco y negro), cuando vemos que los actores no son actores experimentados, sino convictos, presos, residentes de un centro penitenciario.

Los realizadores italianos hacen un casting completo sin importar el delito de los aspirantes, da igual si han robado, han traficado o han matado, lo importante es que participen en la actividad e intenten que el drama se apodere de ellos, que el arte, de alguna manera, les salve.

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La película comienza teniendo mucha fuerza, el proceso de selección de los actores tiene un aire cómico pero a la vez cargado de sentimentalismo, pues lo que para nosotros parece una mera pantomima, para ellos es un billete único y especial para salir de la rutina, para evadirse del día a día tras los muros y esa emoción, esa fuerza que los aspirantes ofrecen, te mantiene en éxtasis delante de la pantalla. El problema surge  cuando la trama, o más bien, el mensaje que transmite el resto de la cinta no conmueve, tal vez por falta de entendimiento o tal vez porque el giro en las formas de filmar se torna por completo, y lo que antes parecía estar cargado de vida, se vuelve yermo.

Tanto la estética como la puesta en escena son muy efectivas, la fotografía está muy conseguida y logra resaltar de una manera muy efectiva las toscas facciones del reparto con una tonalidad de blanco y negro ruda pero a la vez liviana y bella; la trama se viene abajo cuando la línea que separa a los actores del rol que interpretan no está bien definida. En muchos momentos no sabemos si los actores están siendo ellos mismos o están interpretando, no sabemos hasta qué punto están respirando del drama de dramaturgo británico ni si lo están comprendiendo y viviendo, no llegamos a ver como el teatro “salva sus vidas”, por lo que la película naufraga, aunque sale a flote gracias a varias escenas cargadas de emoción y tensión.

Es digna de ver porque se ha hecho un gran trabajo con los reclusos, es digna de ver porque los realizadores no temen ser criticados por haber utilizado a asesinos o a miembros de la mafia, es digna de ver porque en conjunto es hermosa, pero no toda la audiencia la recibirá con mucho entusiasmo, ya que pese a sus escasos setenta minutos, no llega a carburar del todo.

Comentarios

  1. Jorge Valle

    Me pareció que estaba muy bien dirigida y mejor interpretada, llevando a la gran pantalla una idea muy interesante y que podía haber dado mucho jugo: unos presos interpretando un drama de Shakespeare. Sin embargo, nunca llegué a conectar del todo con la película y me aburrió soberanamente.

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