Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Relatos Salvajes

Por Alejandro Arranz

-Más salvaje que Stone, Tarantino y cualquier otro director actual, Szifrón narra con suma habilidad estas seis historias de venganza, y también con toda la violencia, el surrealismo y el humor negro que puedas llegar a soportar y algo más.
-El trabajo artístico es brillante, los actores son muy buenos y en general todo resulta alocadamente genial, es una locura de película, insólita y vibrante. Al igual que sus personajes, se atreve a hacer lo que los demás tan sólo cavilamos.

Ya teníamos ganas de que llegara a los cines españoles una de las sorpresas del año, inspirada en los Cuentos Asombrosos, serie de televisión creada y producida por Steven Spielberg allá por lo años 80. Además de haber triunfado entre la crítica y en variedad de festivales de cine, la cinta se ha convertido en la película de habla hispana más taquillera de la historia de Argentina y ya la han seleccionado para representar al país en la próxima ceremonia de los Oscar. Damián Szifrón (Tiempo de Valientes) escribe y dirige este conjunto de alocadas y alucinantes historias musicadas por el ganador del Oscar en dos ocasiones, Gustavo Santaolalla (Babel, Brokeback Mountain) y con Javier Juliá (El último Elvis) como director de fotografía. El reparto está repleto de estrellas argentinas de cine y televisión, algunos son: Ricardo Darín, Darío Grandinetti, Leonardo Sbaraglia o Julieta Zylberberg. La espera mereció la pena, me encontré con una película realmente salvaje, desde lo más hondo de su ser, la tragedia y la comedia absurda unidas en perfecta armonía, la sátira social, la reflexión humanista y en última instancia la locura en toda su esencia. No creerás lo que ven tus ojos, un filme que proporciona el mismo placer liberador que golpear algo cuando estás de cabreado, pero multiplicado por cien, es una explosión de cine que desearás volver a experimentar.

relatossalvajes2

No estamos ante una película de historias cruzadas, tampoco hay una línea temporal clara o cierta relación entre los hechos que acontecen aquí, simplemente son seis historias individuales que reúnen toda la mala leche posible y estallan en un festín de violencia y humor negro. Desde la escatología hasta el terrorismo cualquier tema es valido para llevar el humor a los espectadores, bajo la impecable dirección del señor Szifrón, que lo controla todo con la solidez de un gran cineasta en activo. El trabajo artístico es realmente potente, a parte Juliá y Szifrón ofrecen multitud de fotograma interesantes; la película esta rodada y montada con genio e ingenio. Los actores son totalmente convincentes, especialmente Darín, aunque casi todos realizan un trabajo histriónico acertadísimo, tanto como lo fueron las decisiones de casting. El único fallo lo veo en el último episodio, con un par de actores excesivamente sobreactuados, no afecta en demasía al filme. La música de Santaolalla ayuda a conectar con las emociones de cada personaje, a crear tensión, aumentar el ritmo y multitud de taréas según sea necesario, la fiesta de boda es demencial.

El guión -del propio director- es estupendo, una vuelta de tuerca tan maliciosa como deliciosa. Cada capítulo de esta película por episodios retrata con un tono inquietantemente humorístico esa acción que tantas veces hemos deseado hacer pero que nuestra ética, nuestra humanidad o puede que nuestra cabeza han reprimido. Lleva a sus personajes hasta el límite y caricaturiza su respuesta, esa explosión de violencia que cualquiera puede tener cuando ya no puede más, es cruel ciertamente pero de alguna manera es morbosamente entretenido. Los diálogos son excelentes como el resto del material, y me encanta la manera con la que Szifrón critica esta repugnante, corrupta e injusta sociedad moderna con el puño de hierro que le permite ese humor tan negro. Lo malo es que no hay una historia como tal y eso a mucha gente no le gusta a pesar de que la narración sea de lo más aguda. Por otro lado un verdadero problema es que pese a que conforman un conjunto sólido, individualmente unas historias palidecen al lado de otras, lo que es normal debido a que tres de ellas son absolutamente geniales. Relatos Salvajes es un filme que días después de su visionado perdura en ecos, porque nunca un humor es tan malicioso e inteligente. No es usual que un director castigue a tal nivel a sus personajes mientras se ríe de ellos y mucho menos lo es que algo tan horrible, perturbador, despiadado y violento sea tan irremediablemente divertido. Es una película que empieza y acaba con un golpe de efecto y en el medio todo es un lunático y surrealista divertimento no apto para gente sensible. Y vuelvo a decir que seguramente ni Stone en sus mejores tiempos, ni el bueno de Tarantino y puede que ni Breaking Bad sean tan salvajes como un capítulo de a penas 20 minutos de esta nueva película de Damián Szifrón.

Al director le beneficia el surrealismo de su cinta, no necesita seguir ninguna norma establecida, sólo gritar a pleno pulmón, y ciertamente Szifrón ha logrado esa extraña película de la temporada. Ningun amante acérrimo del humor negro debería perderse esta maníaca y mordaz orgía de violencia desenfrenada. Sumamente bien escrita, dirigida y llena de buenos actores cruzando el límite de la cordura. Os la recomiendo al 100% pero no me hago responsable de lo que pueda pasar después, aunque a las personas demasiado sensibles les diré…vosotros os lo perdéis.

Alejandro Arranz

Comentarios

  1. Cava

    La verdad, siento disentir en absolutamente todo este artículo. Para mi, ni las actuaciones son buenas, aún viniendo de actores que suelen dejar su impronta en cada película, en especial Darín, de quien creo que estamos ante el papel más flojito que se le vio hacer en muchísimos años. El guión no parece malo, pero si -y nótese esto en toda la producción- que le falta mucho… pero muchísimo trabajo. Por momentos, sólo por hablar del guión, parece que le hubiera sido quitado de las manos a un autor, cuando aún le faltaba pulir, corregir, añadir y quitar muchas cosas. La música es algo que se me hace casi ausente, para nada distintiva ni presente, salvo, claro está, en aquellas canciones que pertenecen a viejitas películas conocidísimas. Relatos que van desde historias meramente sencillistas y que no entrañan ningún giro de sorpresa (ni de salvajismo) a situaciones propias de sitcom vespertina, pasando por apuradas narraciones de venganzas (apuradas también), que no se resuelven ni de modo elegante ni inteligente, que se desdicen de lo que “parecían” querer decir…, o sea: nada que te haga entender que estás ante la película que te dicen que es. A mi me resultó un tremendo fraude y justamente, una de las virtudes que tanto le resaltan, no hay ninguna semejanza entre los relatos, ningún hilo conductor que le diera armonía a -al menos- una idea global y no que resultara un compendio de ideas sueltas que se ve que durmieron cajoneadas con la esperanza de ser filmes completos algún día. Esto está mal interpretado en Relatos Salvajes, eso es tal vez lo que más la afecta, no tiene identidad. Algún que otro relato pretende un poquito más por sobre el resto, pero en general naufragan entre lo desabrido y lo presumido. Para mi es sencillamente un ensayo más en el ejercicio de hacer cine en esta parte de la América la latina. Durante la entrega de los Oscar 2015 sentí una gran alegría por alguien que desde hace mucho tiempo viene trabajando con intensidad, profundidad, seriedad, profesionalismo y una dedicación supina por el arte cinematográfico, alguien que en el año 2000 dio una maravillosa película como pocas veces se han visto en el cine: Alejandro González Iñárritú, “Amores Perros”. Aquella sí que es una película de relatos salvajes.
    Comparar a Szifrón con Stone o Tarantino es, como poco, una falta de respeto atroz.

    Saludos.

  2. Alejandro Arranz

    Estamos de acuerdo en que no estamos de acuerdo.
    Un saludo :)

Escribe un comentario