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Regresión

Por Jon San José Beitia

Interesante y esperado regreso de Alejandro Amenábar, que supone el retorno del director al cine que le dio la fama, en este thriller psicológico plagado de instantes de tensión, donde el demonio y los rituales satánicos tienen un espacio especial.

La película presenta un relato de misterio denso, oscuro y morboso, apoyado en un guion escrito por el propio director que le permite jugar con las creencias del espectador y los clásicos relatos del cine de terror de los años 70 como La semilla del diablo, El exorcista y La profecía.

Tiene un punto de partida magnético e interesante que despierta la atención del espectador desde un primer momento. El director juega con los tópicos habituales del cine de suspense, ofreciendo una investigación densa alrededor de un extraño caso de abusos sexuales que conducirá al protagonista y al espectador a los oscuros caminos del mal.

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Cuenta con una ambientación muy lograda y convincente, gracias, en parte, al empleo de un clima lluvioso y a una fotografía fría y cortante. Amenábar deja su sello de identidad en numerosas secuencias donde demuestra que puede manejar el relato como quiere y darle el enfoque que desea. Se pasea por los clásicos de investigación, dejando espacio a momentos de verdadero terror, con unas secuencias verdaderamente perturbadoras.

En esta ocasión, el director y guionista deja el apartado de la banda sonora en manos de Roque Baños, que cumple con solvencia, logrando ofrecer diferentes tonalidades musicales para cada situación. Cuenta con dos intérpretes de renombre como Ethan Hawke y Emma Watson, que cumplen con lo esperado pero sin llegar a deslumbrar. La interpretación de Hawke se antoja excesivamente forzada en algunos momentos y Emma Watson, digamos que le viene grande el papel. Amenábar juega con numerosas ideas y teorías, ofreciendo un trabajo ambicioso y muy personal que deja espacio para diversas reflexiones. Vuelve a emplear ideas presentadas en sus trabajos anteriores, jugando con la percepción y los sueños, ofreciendo una nueva visión de la situación.

Alcanza un desenlace extraño y, en parte, decepcionante, pero no decepciona. Deja diversas lecturas alrededor de las creencias, los misterios de la mente y la influencia de la sociedad. Amenábar vuelve a demostrar que su cine va más allá de lo esperado.

Jon San José Beitia

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