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Redada Asesina: Raid “Los mata bien muertos”

Por Javier Morales

Vi esta película indonesa de Gareth Evans en Sitges y la verdad, no sé si es porque ya estaba un poco saturado o porque realmente la película no sea demasiado buena, pero el caso es que me quedé bastante igual. Y no es que esté yo muy en contra de cintas poco profundas y de entretenimiento constante…

Su inicio, poco sugerente y bastante cutrón, en Yakarta con el furgón de los polis de élite buenos camino del edificio sucio y el posterior rodeo del mismo, un poco a lo Equipo A bastante cutrón, no era lo que se dice muy alentador y me hizo directamente esperarme lo peor, quizás porque este tipo de películas tan confundibles con algunas del peor Hong Kong aumentan la desconfianza en el cine de este tipo, dada la ingente cantidad de pelis-bodrios que estrenan al año.

Pero la peli había ganado ya millones de adeptos gracias al hype, a su lanzamiento comercial bastante exagerado, un bombo publicitario que para sí quisieran muchas cintas americanas y que logró en el circuito festivalero de Amsterdam, Dublin, Toronto y finalmente Sitges.

La trama arranca como hemos visto, un grupo especial -y tanto- de la policía se adentra en el edificio dominado por el jefe de una peligrosa mafia. Es como la invasión de un castillo medieval o de tierras mitológicas, porque el jefazo en cuestión lo domina y controla todo. Tiene una red de personas, niños incluidos para dar la alarma y un sistema de televisión espía repartida por todo el edificio. El malvado mafioso se relaciona con altos cargos de otras mafias y tiene a una parte de la policía controlada a sueldo. Dentro del bloque, los residentes están a sueldo y viven allí a cambio de vigilar la seguridad del jefe chungo.

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Una vez dentro, los policías son descubiertos de inmediato por un niño que da la alarma y entonces se levanta la bandera de la batalla, peleas cuerpo a cuerpo coreografiadas a la perfección como si de espectáculos de danza se tratara, disparos a tutiplén, violencia de la buena y mucha, mucha sangre.

La trama es bastante mejor de lo que aparentaba y el contenido bastante superior al percibido en un primer momento.

The Raid entonces se distancia casi por completo de lo que nos viene regalando últimamente el terror, el thriller y la acción oriental, confeccionando una trama en la que, por encima de la simple acción, que como ya he dicho, hay mucha, se estructura su contenido de forma bastante correcta, alejándose de estúpidos e innecesarios giros de guión facilones y consiguiendo ofrecer una experiencia más que satisfactoria.

Los recursos técnicos no están nada mal empleados, si bien la cámara principal, frenética, no para de moverse sobre todo en las escenas de acción, haciendo que todo parezca un pelín más turbio.

Desgraciadamente la película está plagada de ñoños golpes de efecto entre sus interminables peleas que llenan el 95% del metraje en las que nuestro protagonista deja de lado sus dotes como actor para pasar a convertirse directamente en un bailarín o luchador coreógrafo) , lo que le confiere un ritmo rabiosamente frenético y nada torpe, haciendo que la película pase en un momento.

Nuestro protagonista tiene además que luchar por sobrevivir estando acorralado, potenciando la fuerza y el espíritu para poder salir vivo de allí y reunirse con su mujer embarazada.

Rápidamente se convirtió en un fenómeno y muchos sectores la consideraron la mejor película de acción de los últimos años. Vale. Toda la cinta está plagada de esas coreografías brutales, dagas voladoras, tiroteos y cuchilladas, pero de ahí a la mejor…

Comprobando los títulos de crédito nos sorprenderá que la multitud de actores acreditados en las peleas de la peli son registrados como meros números o víctimas. Esto nos lleva a plantearnos ¿Si quitamos a The Raid su revestimiento de coreografías, violencia y sangre qué nos queda?. La respuesta es sencilla: Un par de frases medianamente buenas y poco más. Por tanto, funciona gracias a una acumulación bien combinada de acción y artes marciales que camuflan su falta de argumento.

Eso no es malo, el cine, como todo, debería ser absolutamente democrático.

Me encanta que haya un tipo de cine que llene las necesidades cinéfilas de cualquiera.

Yo, puestos a elegir, me quedo con la impactante y extrema violencia socarrona de Battle Royale y con mejores coreografías vistas en Kill Bill sin ir más lejos.

Lo mejor: Sin duda, su contundente acción que marca un ritmo lejos de muchas cintas de acción, enlazando secuencias y escenas sin dar un mínimo respiro al espectador. Sin embargo, el inteligente director no llega en ningún momento a saturar a su público, manejando el tempo y el ritmo como un virtuoso.

Lo peor: Aspectos no planificados del todo pueden resultar bastante cómicos. Una mujer enferma viviendo en el bloque, vigilante mirando una televisión mientras que el malo controla cada rincón, los conductores policías leyendo el periódico en plena operación… Aparte de errores de guión sin los cuales la trama no quedaría tan fluida.

En resumen, una experiencia notable, violenta pero no en extremo, con acción y adrenalina aseguradas y un muy, muy buen ritmo cinematográfico.

Eso sí, no esperen un guión retorcido y delicioso. Que por cierto no toda peli tiene porqué tener.

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Comentarios

  1. MAITE

    Bueno, … pues como te creo bastante entendido, con tu comentario me sobra, ésta no pienso verla.
    Gracias

  2. Majla

    Estoy totalmente de acuerdo con tu opinión, no podría hacer mejor crítica.

  3. RAMON

    COMO EN EL PRIMER COMENTARIO, CREO QUE LA PONDRÉ ENTRE LAS QUE NO VER. GRACIAS.

  4. Mauricio

    Esta buena veanla vale la pena

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