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Redada Asesina 2

Por Alejandro Arranz

-Pocas veces una película tan terrible y gratuitamente violenta ha estado tan bien realizada; Berandal es el triunfo del estilo por encima del resto, y Evans se lleva los aplausos.
-Golpea más fuerte que ninguna otra en el género y si eres capaz de soportarlo seguramente serás recompensado. Pero habría que preguntarse si de verdad es esto lo que estamos buscando.

El director galés Gareth Evans presentó hace ya tres años, un extremadamente violento thriller de acción repleto de artes marciales que para muchos cambió el género, del mismo modo que fue el renacer de ese género que durante años no había aportado nada nuevo o interesante. Y fuimos muy pocos los que renegamos de su película, sin miramientos, desde luego. En su momento dije que The Raid era una película terrible, por lo que representaba y también por cómo lo hacía, pues si bien las escenas de acción estaban bien coreografiadas y el ritmo no frenaba ni media milésima de segundo, era tal el grado de violencia gratuita que infligía que sería indecente calificarla de buen cine. Quedé consternado al saber que tantos compañeros de profesión consideraban aquella una de las mejores películas de acción de los últimos años cuando lo único que se mostraba en la pantalla era sangre, tripas y cadáveres en masa durante algo más de hora y media. Y no es sólo el nivel de violencia y la horrible manera de rodarla, sino lo innecesaria que era la mayoría del tiempo. Eso sin tener en cuenta que no tenía ni un buen guión, ni trama, ni nada especial que abalara esa salvajada. Por esa razón a pesar de algunos detalles potentes y una fotografía interesante, para mí se convirtió en una de las peores películas del 2011 y una que espero no volver a ver jamás.

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Ahora bien, esta secuela directa del propio Gareth Evans es otro cantar diferente. Mucho más grande, lo que conlleva una trama más amplia y de mayor calado, así como un presupuesto bastante más holgado. Esto también desemboca en elementos distintivos con respecto a la primera entrega, en primer lugar que Evans se toma mucho más tiempo en desarrollar la trama, con diálogos más largos y muchas más pausas entre tortazo y tortazo; no podéis imaginar lo bien que le sienta esto al filme. Era evidente que al ser la trama más trascendente y ambiciosa habría que desarrollarla más a fondo y la verdad es que la primera hora es la de un thriller realmente excelente, con un ritmo torrencial que equilibra pausas y acción con una destreza asombrosa. El guión sigue teniendo sus problemas, como que los personajes continúan siendo meros estereotipos y que ciertas subtramas o escenas parezcan totalmente de relleno o sencillamente superficiales, sin embargo en esta ocasión hay mucho más nervio, los diálogos son -a menudo- inteligentes, a pesar de encontrarnos ante un argumento bastante manido en el género. Tras la primera hora muchos de los problemas de la primera entrega vuelven periódicamente, la violencia gratuita aumenta cada minuto hasta llegar a lo absurdo, de tal manera que la media hora final se hace hasta larga entre tanta víctima, algo que coincide con el momento en que la trama y la tensión terminan por desinflarse.

No obstante lo que hace destacar a Berandal por encima del género y no digamos ya de aquella horrible primera parte, es la dirección de Evans. Durante la friolera de 150 minutos el británico-galés colma la pantalla de fabulosas coreografías de lucha e increíbles fotogramas donde predominan el plano-contraplano y unas panorámicas muy personales. Frente al ritmo torrencial de muertes de la original, aquí todo está mejor planteado y ejecutado, se compensan a la perfección los momentos rápidos y los lentos para lograr tener al espectador enganchado a pesar de tal exceso de metraje. Evans logra crear tensión cuando pretende hacerlo y asimismo la elimina de un plumazo para que los personajes comiencen a darse de leches, la música juega un papel fundamental y en ocasiones hasta va a juego con los golpes. De este modo aunque el trabajo de Evans como director se mantenga firme todo el tiempo, no ocurre lo mismo con la película. De una excelente primera hora pasamos a una segunda hora bastante correcta, con un grado de violencia algo más alto de lo necesario, paralelismos inútiles y algunos rodeos de más, pero que finalmente llega a donde quiere a pesar de elegir una ruta más larga y con baches. Sin embargo la media hora final fatiga, no logra mantener el tipo y rellena los espacios en blanco con violencia brutal y muy gratuita que a veces se debate entre lo irrisorio y lo indecente, acaba y uno tiene un regusto amargo, ha visto una película regular dirigida por un prestidigitador maestro.

En comparación con la primera, The Raid 2: Berandal es un thriller de acción espectacular; a pesar del terrible grado de violencia que presenta cínicamente y de una trama trillada, es innegable que está muy bien hecha. Gareth Evans se gana un fuerte aplauso por completar un trabajo demasiado bueno para la película a la que va dirigido. Es tal el trabajo de Evans controlando todos los aspectos formales que consigue que la peícula parezca infinitamente mejor de lo que en realidad es. A pesar de esto espero con ganas que la última línea de diálogo del filme sea literal y el amigo Evans se dedique a hacer verdadero cine.

Alejandro Arranz

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