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Red 2, una jubilación a tiempo es mejor que una derrota

Por Adrián Pena

Como viene siendo habitual en Hollywood, tras un éxito viene una secuela, y el éxito cosechado por Robert Schwentke y sus jubilados a principios de 2011 no iba a ser menos. Ese reparto encabezado por Bruce Willis y al que le seguían actores del nivel de John Malkovich, Morgan Freeman o Helen Mirren, sorprendió con una película que mezcló a la perfección comedia y acción. Una adaptación de un cómic desconocido para gran parte del público, que conquistó gracias a su excelente reparto y sus golpes de humor. Un magnífico entretenimiento, que sin pretensiones logra evadir al espectador durante casi 2 horas de delirante acción.

Este año le ha tocado salir a la luz a su secuela, que cuenta con prácticamente todo el reparto de la primera parte y que cambia al director que la llevó al éxito, nominación al Globo de oro por mejor película de comedia incluida, por un director inédito en el género de la acción como Dean Parisot. El resultado que uno puede esperar a primera vista es similar al del inesperado éxito de 2011, y en la primera hora es así, la cosa fluye y funciona, los nuevos fichajes no hacen más que aportar un mayor atractivo con su nombre en el cartel, el director parece que no ha cambiado o que al menos ha intentado seguir con la fórmula triunfante de la primera parte, y el espectador parece que va acudir a una gran cita donde acción y comedia se mezclan para ofrecer un gran espectáculo, una digna sucesora. Pero eso es sólo en la primera parte, tras una amena presentación del film, donde vemos a Bruce Willis y Mary-Louise Parker reencontrándose con John Malkovich, y unos primeros minutos donde balas, chistes y el desvarío se fusionan para crear una atmósfera propia de este tipo de films; el espectáculo empieza a decaer, lo acontecido con anterioridad se desvanece a pasos agigantados por cada vez que cambian de país. La correcta dirección de los 60 primeros minutos se vuelve ardua y monótona y el guión empieza a pecar de previsible e insatisfactorio. En el instante que nuestros protagonistas dejan París la película es abandonada y es el momento justo para que el espectador abandone la sala (o el DVD si es que la alquilan). El resultado final es decepcionante, por lo tanto, el sabor que deja es bastante agrio, lo dulce del principio se vuelve amargo en un segundo acto frustrante, donde el atractivo aroma de las balas del principio se cambia por un show decadente de bajo nivel con estrellas de primera.

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La deficiente e ineficaz dirección de Parisot, que nos propone un oasis en medio de nada, es salvada en gran parte por un lujoso reparto de veteranos. Bruce Willis, que pese a no estar ya al nivel de antes, nos da una decente actuación, la mejor suya del año, no parece disfrutar tanto como lo hiciera con la primera parte, su cara lo refleja, pero al menos no vemos al Willis de la Jungla de Cristal 5, para bien de sus seguidores. Mary Louise-Parker, vuelve a reencarnar a Sarah, siendo el suyo el papel de chica “tonta”, alocada y aventurera de la cinta, y ofreciendo un personaje tan divertido o más que el de la primera, aunque algo deteriorado y mal tratado al final del film, siendo el suyo un personaje con una evolución absurda, donde pasa de chica “normal” a casi superagente 007. John Malkovich, vuelve a ser el amo y señor de la película, el secundario en la sombra que conquistará de nuevo con su peculiar simpatía y naturalidad, su trastornado y entrañable Marvin vuelve a hacer de las suyas, aquí no hay teorías conspiratorias que le vuelvan paranoico tanto como antaño, aún así sigue con la mosca detrás de la oreja ofreciendo diversión y explosiones alrededor suyo. Helen Mirren es la cuarta en discordia que vuelve a repetir en su secuela, no hay nada malo que decir en cuanto a su actuación, aunque sí, y mucho, de lo mal dibujado de su personaje, dejándola más de lado y quitándole peso de encima, una lástima que no sea la Victoria de 2011. En cuanto a los nuevos empezaré hablando de Catherine Zeta-Jones, la femme fatale de la película, la chica que hará rabiar a Sarah y dejará a Frank Moses (Willis) con cara de idiota en un par de ocasiones, su aparición es más corta de lo esperado, haciendo un eficiente papel. En lo que a Anthony Hopkins se refiere, ¡Hay Anthony, Anthony, que gran actor eres, que gran presencia la tuya y que chapuza de personaje han creado para ti! Si es que al final estaba claro que un director como Parisot no era la mejor opción para lidiar con tanto gran actor y hacer un reparto justo de minutos.

En un verano plagado de propuestas atractivas Red 2 es uno de los films más tapados de la cartelera, y la verdad es que ese es su lugar, una segunda fila detrás de los zombies, de los robots y los superhéroes que están arrasando en taquilla este verano. Si el significado de espectáculo es entendido y mostrado sólo a medias, la lucha por convertirse en la película del verano se convierte en utopía. Una jubilación a tiempo no hubiera sido una derrota.

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