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Rebosante superproducción llena de fuerza y buen gusto

Por Enrique Fernández Lópiz

Se me pasó en su momento esta película El último mohicano, que he tenido ocasión de visionar recientemente, para mi regocijo, habiendo disfrutado realmente con ella. Además, era para mí una deuda de adolescencia, cuando leí igualmente con gran interés una adaptación de la extensa novela que inspira el film, El último mohicano (que data de 1826) del escritor estadounidense James Fenimore Cooper; no obstante en la película se introducen algunos cambios respecto a la novela para potenciar los elementos de acción en menoscabo del rigor histórico. Y justamente, hay una frase del gran jefe mohicano en la novela, padre adoptivo del protagonista, Chingachgook, que da título al libro, que dice así: “Cuando Uncas siga mis pasos, no quedará ya nadie de la sangre de los sagamores, pues mi hijo es el último de los mohicanos” (afirmación por cierto que con el tiempo se revela errónea pues los mohicanos subsisten).

Cuenta el film una historia de aventuras durante la guerra llamada de los Siete Años, 1757, cuando franceses e indios nativos norteamericanos lucharon contra los británicos por el control de las colonias. Sé que hay otras versiones cinematográficas del mismo título más antiguas, de 1920 la de Brown y Tourneur; la de 1936 de Seitz; y de 1965, la del alemán Reinl. No vi ninguna de ellas, pero la que realmente quería ver es esta de 1992 de Mann. Y a fe que no me ha defraudado. Al contrario, me ha parecido una magnífica película de aventuras y también de amor.

La historia narra, como decía, la lucha de franceses e ingleses por el dominio de la región en 1757 (mucho antes de la Declaración de Independencia de 1776), a orillas del río Hudson. Los franceses, con el apoyo de los indios lugareños, versus los soldados ingleses que habían reclutado a sus colonos. Nathaniel, apodado “Ojo de Halcón” (Hawkeye) (Daniel Day-Lewis) es un hombre blanco adoptado en su momento por los indios mohicanos, concretamente es hijo de Chingachgook (Russell Means). Después de salvar de una emboscada de los indios hurones a Cora Munro (Madeleine Stowe) y a su hermana menor Alice (Jodhi May), ambas hijas de un oficial británico, las acompaña hasta el fuerte inglés William Henry, que está padeciendo el asedio de franceses y hurones.

El excelente director Michael Mann es un hombre capaz de aunar espectacularidad, densidad conceptual y gusto por los grandes géneros o las grandes historias americanas. En esta cinta, tal vez la más redonda de Mann, sabe construir con un nivel de excelencia un film precioso y emocionante en que el heroísmo, el valor, el arrojo y la entrega, conviven con el amor, el romanticismo y la caballerosidad. También incluye episodios inexcusables y propios de la época, de crueldad, de malevolencia, de rencor, de luchas tanto interiores como externas. Lo que equivale a decir que esta cinta tiene del todo. Una obra a medio camino entre el film histórico, la película de aventuras, el romance y una especie de pre-western, “cine ultra-romántico y ultra-violento, cine catártico, en el que las emociones de amor, deseo y odio vesánico se muestran en su más alta pureza, y terminan confudiéndose entre sí, como si el odio no fuera más que un amor retorcido y el deseo una mezcla de odio y de amor” (Massanet).

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El guion de Christopher CroweMichael Mann, adaptación de la mencionada novela homónima de Fennimore Cooper está muy bien elaborado, parco en palabras, con un ritmo trepidante y emociones a flor de piel, en unos parajes muy hermosos, con luchas e incluso alguna parca pero llamativa reflexión filosófica.

Tiene una banda sonora impresionante, impactante y acertada de Trevor JonesRandy Edelman; puedes escuchar aquí esta BSO. La fotografía de Dante Spinotti es de las que hace época. Genial montaje y unos exteriores de lujo.

En el reparto se luce el actor Daniel Day-Lewis, con una impecable interpretación del protagonista, hijo mohicano de adopción Nathaniel u Hojo de Halcón (Hawkeye), un personaje que parafraseando a García Lorca, es ‘blando con las espigas y duro con las espuelas’ (hay que fijarse en el duelo de miradas sostenido entre ambos protagonistas, él y ella, en la cabaña); como escribe Maslin: “visceralmente poderosa presencia de Mr. Day-Lewis, cuya fiereza y elegante lenguaje corporal hablan mucho más alto que sus palabras“. Está muy bonita y quizá en su mejor papel Madelaine Stowe, como Cara Munro. Igualmente y con importante vis dramatica, Johdi May. Excelente Wes Studi como el malvado indio hurón Mawa que saca con su puñal el corazón al coronel con el grito: “¡Cabeza gris; tus hijas caerán bajo mi cuchillo!” Y, en fin, todo un elenco actoral de gran nivel con Russell Means, muy bien como el Jefe Chingachgook; Eric Schweig, estupendo como Uncas; Steven Waddington, bien como official Duncan; Maurice Roëves, buen trabajo como George Monro, comandante en jefe de la guarnición de Fort William Henry, ubicada en el Lago George – NY; Patrice Chéreau, Edward Blachford, Terry Kinney, Colm Meaney, Pete Postlethwaite, David Schofield, Mac Andrews, Dylan Baker y Jared Harris. Todos magníficos.

Entre premios y nominaciones en 1992 tiene: Oscar: Mejor sonido. Nominada al Globo de Oro: Mejor banda sonora original. 2 BAFTA: Mejor maquillaje y fotografía. 7 nominaciones incluyendo Mejor Actor. Asociación de Críticos de Chicago: Nominado Actor más prometedor (Studi). Círculo de Críticos de Londres: Actor Británico el Año (Day-Lewis). Sociedad Americana de Editores de Cine: Nominada a Mejor Montaje. Sociedad Americana de Directores de Fotografía: Nominada Mejor Fotografía.

Estamos ante una muy entretenida película que va de la guerra y la acción al apasionado beso, con una América colonial del siglo XVIII de fondo. “Historia que empapa de evasión y majestuosa naturaleza como pocas en el cine de los noventa” (Kurt). “Tú eres fuerte, ¡sobrevive! Pase lo que pase, mantente con vida; iré a buscarte. Por mucho que me cueste, por muy lejos que estés, te encontraré…”, dice Hawkeye a su amada; y el exigente Boyero escribió sobre este film: “Una de las dos o tres mejores películas de aventuras del cine moderno. Rebosa sentimiento, violencia, épica y lírica” (Boyero). Acuerdo totalmente.

Este film es ya una muestra del futuro estilo de Michael Mann (El dilema, 1999 o Collateral, 2004), un estilo paisajístico de silencios y miradas, preciosista, pero sin caer en la ostentación ornamental. Como apunta Maslin, ésta es una película “atractiva, aventurera [...] con un intenso sentido del espectáculo natural”. Y como vale más una imagen que mil palabras, diré que los últimos minutos plantean un demoledor final de crudo romance y lírica violencia.

El último mohicano es ejemplo de película moderna que, empero, mantiene un sabor añejo que se reconoce en todas sus partes. Aventuras en escenarios reales; un vestuario muy cuidado y detallista; y sobre todo una historia entretenida y fiable, lo cual consigue de una forma sencilla, con una ambientación creíble y unos personajes fidedignos y entrañables (extras incluidos). A lo que cabe añadir la gran música que la acompaña y un sonido de Oscar, junto a sucintos pero aclaratorios diálogos.

La resultante es una película de las buenas, “recreada con esmero de forma imponente […] el paisaje se convierte en un altar para unos héroes con unos principios más grandes que la circunferencia de sus bíceps” (Kempley). Los gestos y las miradas de sus protagonistas transmiten por sí mismas todo su dolor, su amor, su arrojo, su valentía. Por eso, es un film pleno de gozo para aquellos a quienes el cine les sigue pareciendo una gran aventura digna de vivirse.

En conclusión, auténtica superproducción que echa mano de todo el poderío de Hollywood para su ejecución, pero que a la hora de la épica, se vale sobre todo de una puesta en escena rebosante de fuerza y de buen gusto.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=QaElur7Vtw4.

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