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Rain Man

Por Enrique Fernández Lópiz

Se trata de una película de conversión y cambio. Charlie Babbitt (Tom Cruise), un joven vividor que trabaja en una empresa importante de venta de automóviles, al recibir la noticia del fallecimiento de su padre, acude al funeral donde el abogado de su padre le da a conocer el testamento donde le deja un Buick descapotable y sus rosales. El resto de la herencia, o sea el dinero, se lo deja a Raymond Babbitt (Dustin Hoffman) su hermano mayor -de quien no tenía conocimiento hasta ese momento-, que es autista y ha vivido en un centro especializado. Entonces Charlie se lleva consigo a Raymond, a fin de reclamar la mitad de la herencia. En este primer momento, Charlie ansía llevado por su ambición la fortuna de su difunto padre. En la película, ambos hermanos viajarán a lo largo de los EE.UU. Al principio Charlie está incómodo con el extravagante comportamiento de su hermano Raymond, pero con el tiempo aprenderá a conocerlo y a quererlo.

Aquí me atrevo a decir de nuevo que esta peli ha pasado ya definitivamente a la historia del cine. No en vano tuvo ocho nominaciones a los Oscar y le fueron concedidos nada menos que cuatro: Mejor película, director (Barry Levinson), mejor actor (Dustin Hoffman) y mejor guión original (Ronald Bass -AKA Ron Bass-, Barry Morrow). Es pues que la cosa va en serio.

Y es que efectivamente, a la excelente dirección de Levinson se le une un magnífico guión, una gran fotografía de John Seale, una bella música de Hans Zimmer que encuadra la historia de forma espléndida (sirva como ejemplo la imagen de los dos hermanos saliendo de la residencia y caminando por la carretera con la música de Zimmer de fondo: ¡genial!), y las enormes interpretaciones de Hoffman, sin olvidar el excelente papel que hace Tom Cruise, cuya calidad no sé si vuelve a repetir después a lo largo de su ya extensa carrera. Con estos mimbres se teje una urdimbre donde la acción se mezcla con la ternura, la diversión y la agudeza, y el interés se mantienen a lo largo de los 129 minutos que dura la proyección.

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Kim Peek fue la inspiración para el personaje interpretado por Dustin Hoffman, un personaje real nacido en Salt Lake City (EE.UU.) en 1951 con macrocefalia y un grave daño en el cerebelo. En realidad este sujeto en el que se inspiró Barry Levinson y que poseía gran capacidad de memoria, no era autista sino que tenía el llamado síndrome Opitz-Kaveggia, identificado por primera vez en 1974. Entonces, yo digo que el autista que describe el film es, inspirado en un caso diferente al autismo, un tanto a la medida de Hollywood, pero bueno, aunque haga estas aclaraciones de interés, no estamos en una clase de psicopatología, de manera que es un detalle perdonable. Y a propósito, quiero señalar que aunque Dustin Hoffman hace un monumental papel, no deja de estar un poquito histriónico en su interpretación, si bien sus primeros planos, sus gestos, su manera de moverse y el talante que desprende el personaje interesa y conmueve por igual al espectador. No hay más que recordar la escena del juego de naipes en el Casino de las Vegas. Raymond puede recordar todas las cartas que van saliendo en la mesa de juego y calcular la probabilidad de que salga la carta necesaria para ganar al blackjack y romper la banca: ¡lo cual ocurre! Toda una escena que impacta, más que convence.

Cabe además la lectura de que el film Rain Man es una especie de road movieen la que dos hermanos que se desconocían, recorren un largo viaje físico y espiritual que tiene sus beneficios para ambos y una enseñanza importante para el espectador.

En resolución: un hito de la cinematografía reciente (para mí 1988 es reciente). Si no la ha visto se la recomiendo, creo que es una de esas películas que debe ser vista por cualquiera que tenga algo de sensibilidad. El film se adentra e indaga el mundo del autismo, y lo hace con decisión, con interés, pero también desde una visión optimista –que no digo que sea toda la realidad-, con valor, con trazos de drama y rasgos de comedia, que cuenta la posibilidad de que dos hermanos, al fin dos personas en mundos distintos, puedan tener su vía de afecto e incluso algún rudimento de comunicación, algo realmente difícil como sabe cualquier experto, cuando se trata de un enfermo de autismo. Pero en el caso de la historia, además, son hermanos. Ya lo dice en su monumental poema, obra máxima de la literatura gauchesca el gran poeta argentino José Hernández (1834-1886) en su insigne obra Martín Fierro: “Los hermanos sean unidos/Porque esa es la ley primera /Tengan unión verdadera /En cualquier tiempo que sea, /Porque, si entre ellos pelean, /Los devoran los de ajuera”.

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Comentarios

  1. Íñigo

    Muy buena crítica, Enrique. “Rain Man” fue una de las películas que hicieron que me volviera un cinéfilo. La ví con 14 años en el instituto dentro de un programa que hicieron con alumnos normales orientado al respeto a la diversidad. Repito, muy bueno.

    • Enrique Fernández Lópiz

      Iñigo, me alegra que te haya gustado la crítica; yo, que también la vi en su estreno, era más mayorcete. En su momento, me chocó el papel de autista que yo sé no se corresponde con la realidad. Pero vista hoy, me parece una peli entrañable que es ya parte de la historia de la cienamatografía moderna. Saludos y ya sabes que escribo en esta página cuando tengo tiempo y me parece que el film lo merece.

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