Image Image Image Image Image Image Image Image Image

R.I.P.D. (Rest In Peace Department)

Por Áralan Aidir

Volvemos con otra película que podrá estar perfectamente en la sección de “parecidos razonables” cuando se estrene el próximo 13 de septiembre.

Si El llanero solitario quiere repetir la fórmula (y casi el mismo equipo artístico) de Piratas del Caribe, no cabe duda que R.I.P.D. se parece más que razonablemente a Men in Black. Donde antaño estaba Will Smith como policía novato que entra vivito y coleando al servicio de una agencia para controlar los extraterrestres en nuestro planeta, aquí tenemos a un también policía novato con la cara de Ryan Reynolds más tieso que la mojama, condición sine qua non para pertenecer al cuerpo, para controlar que los muertos deban ir donde tienen que ir. Si para guiar a Smith teníamos a Tommy “Carapalo” Lee Jones, aquí tenemos a Jeff Bridges sacado casi con el mismo look que la última película que hizo para los hermanos Coen (Valor de ley), con idéntica misma barba y similares greñas pero sin parche; y con la misma aversión por los compañeros y el mismo acento tejano. Si en Men in Black había un peligro galáctico, aquí es lo de lo más planetario. Si en la antigua había una oficina medio futurista medio retro, en R.I.P.D. pasa exactamente lo mismo. Si las armas de aquella eran grandes y mataban que daba gusto, estas lo mismo.

Las coincidencias no acaban ahí, por supuesto; se podrían seguir enumerando y ahí está el principal problema: que viendo esta película no haces más que acordarte de la primera porque, por lo menos a mí, no me ha convencido el universo propio que quizá el cómic en el que se basa, que no me he leído, sí recrea. Sencillamente no dejaba de comparar. Eso, supongo, no es un buen síntoma. Lo peor llegó al final. Cuando dejo de comparar, entro en una copia de la secuencia final de Los cazafantasmas junto con destrucciones plagiadas de 2012.

ripd2

¿En qué no se parecen? Pues no se parecen en el apartado de la comedia. Aquí apenas me reí con las pullas que se lanzan ambos y las que tiene Bridges con su jefa, nuestra querida Mary-Louis Parker, en un papel que podría haber dado muchísimo de sí. Sí te causa cierta gracia el personaje de Reynolds y cómo se ve su pistola en la vida de los vivos y no me gusta la pinta de Bridges, de rubia voluptuosa que uno intuye que la ponen para seguir uno de los principios de Michael Bay en Pain and Gain: «Si ves que la cosa no va, despista colocando una tía buena». No se parecen tampoco en los efectos digitales, que cantan bastante en algunas escenas como la de la muerte inicial del protagonista o las de las criaturas obesas, aunque sí que me gustó bastante la escena en stop motion del ascenso.

No se parecen tampoco en la historia de amor. En Men in Black no existía, afortunadamente. Aquí sí, desgraciadamente. Y digo por desgracia ya que lo que bien empieza mal acaba. A la chica le falta expresividad, el guión no trata muy bien a la relación, los momentos que pretenden emocionar a mí me dejaron con una estalactita metida por no digo dónde, resultándome esta trama algo pesada y, en resumen, es una parte perfectamente olvidable.

Al terminar de ver la película, tuve varias sensaciones. La primera fue que a pesar de lo escrito anteriormente, la hora y media que dura no se te hace larga entre efectos especiales, tortas y alguna jocosidad que te hace sonreír muy de cuando en cuando. Lo segundo es preguntarte qué hace Jeff Bridges en un sitio como éste (y me temo que su próxima película, El séptimo hijo, va a ser algo parecido. Ojalá me equivoque de cabo a rabo). Lo tercero, es qué hace Mary-Louise Parker en este mismo sitio, aunque al recordar que la vi Red, me extrañó menos.

Finalmente, se me vino a la cabeza lo que dijo Steven Spielberg, creo que fue. O Lucas. O ambos. Que las cosas cambiarán en el cine y el modelo actual se irá a pique cuando tres o cuatros superproducciones sea una fiasco de taquilla. No sé si este será el caso, porque quizá esta película guste a los espectadores que más llenan las salas, los adolescentes, esas benditas criaturas que acuden a la butaca a que les entretengan con un espectáculo visual sin tener que pensar nada en absoluto, que para eso ya están las clases, los trabajos, los deberes y los exámenes. Si eso buscan, sin duda ésta es su película donde tienen todo lo que les suele gustar: acción constante, efectos especiales, una historia de amor, un final relativamente feliz, pedos, eructos y vómitos, bichos feos, un tío guapo, un malo muy malo y muy tonto (Bacon, también muy desaprovechado y también haciéndome que me pregunte qué hace aquí), gracietas y una sensación de ligereza tal que les hará olvidarla antes de que doblen la esquina.

Pero, ¿no trata el cine muchas veces de eso?

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario