Image Image Image Image Image Image Image Image Image

¿Quieres alguna chuleta más Noé?

Por Javier Fernández López

Cuando vi En busca del valle encantado ya con más edad y algo más de raciocinio, pensé: “oye, ¿por qué los dinosaurios carnívoros son los malos?” La película siempre me ha parecido una genialidad, joya de la animación y provocadora de lágrimas cada vez que la veo. No obstante, ese detalle estaba ahí. En El rey león, por ejemplo, nos hablan del ciclo de la vida, la función que tiene cada ser vivo en el mundo, su lugar. Hay unos que se alimentan de hierba, hay otros que se alimentan de los que comen hierba y al morir los cuerpos de los seres vivos alimentan la hierba. Punto, no hay más dilema moral. Que si lo pensamos fríamente, y permítanme la expresión, la cebra se está acordando de la madre de Mufasa cuando suena la canción al principio de la película, además de los antílopes y demás animales objetos de la caza de los carnívoros. Pero Disney supo sobrellevar ese elemento, no tanto Universal Pictures con En busca del valle encantado, algo que intentó arreglar en alguna de las secuelas introduciendo dinosaurios carnívoros amigos de Piecito y compañía.

¿Por qué digo todo esto? Porque un servidor ha visto Noé, la última película del gran cineasta Darren Aronofsky, y cualquiera diría que la película es propaganda vegana. Por momentos he tenido la necesidad de pedir perdón por estar comiendo filetes de cerdo mientras veía la película. Claro queda que es una libre adaptación del mito bíblico, pero aquí Aronofsky ha dado una visión un tanto polémica. Los “villanos” de la película son todos feos, rudos y salvajes, unos malvados. Los héroes de la cinta, en cambio, el más feo puede decirse que es Russell Crowe (Gladiator), pero vamos, lo justifica la edad. Los demás, sólo con ver que andan por ahí Jennifer Connelly (Hulk) y Emma Watson (Las ventajas de ser un marginado), no hace falta ni fijarse en el plantel masculino, todos bellos y con esa barba sacada de las mejores revista de moda, o con esas caras angelicales. ¿De verdad eso es consecuencia de que se alimentan de pipas? No me ha quedado muy claro…

noe2

Sucede que esperaba un poco más de este film, al menos que no fuese lo que es: un telefilm con un presupuesto de lujo. Cae en ritmo, cae en lo propiamente argumental y conceptual, y deja un sabor, no amargo, pero indiferente. ¿Entretenida? Bueno, quizá para pasar el rato, lo cierto es que crea polémica y tiene momentos bastante convincentes, sobretodo en la interpretación de Connelly, que me ha parecido sobresaliente. Pero haciendo una lectura un poco más profunda de la película, la conclusión a la que llego es que Tubal Caín, némesis de Noé en la película, no es el villano, es el hombre que lucha por su pueblo. En la película lo presentan como un bárbaro, salvaje y frío, forjador de acero que sólo piensa en el éxito propio y en ser rey. No puedo estar de acuerdo con él en todo, pero una cosa está clara: él al menos tenía que esforzarse por conseguir las cosas, luchar por lo que quería. En contra, la fe está de parte de Noé, y su fe lo lleva a ser ayudado más de una vez con milagros y seres mágicos. La magia está de su lado, además del creador, que hace de juez en la película matando a más de un inocente, sembrando la culpabilidad en el propio Noé y creando la discordia en su familia.

Tubal Caín finalmente busca la justicia para su pueblo, que es sobrevivir, mientras que Noé busca la justicia que le ha imprimido el creador en su mente, que es el juicio final, en el que los malvados serán castigados. Pobres aquellos que hayan matado una cabra.

Sinceramente, no me ha parecido muy coherente la imagen que se ha dado al sector carnívoro, ni tampoco ese inevitable catolicismo de que hay que multiplicarse para llevar el mundo adelante. Ojo, tengo muy presente cuál es el mito que estoy viendo y lo que se está adaptando, pero después de dos horas de película, si ése es el mensaje, al menos preséntalo de una manera un poco más cuidada. A día de hoy sigo creyendo que la mejor adaptación que se ha hecho de un mito de la Biblia es El Príncipe de Egipto, la cinta de DreamWorks que, además de infravalorada, se mereció unos cuantos premios. Ahí se hablaba de fe, se hablaba de Dios, y ya fueses ateo o no la película resulta ser una maravilla, épica en todo momento y con una narrativa magnífica.

Aronofsky con su Noé me ha dejado confuso. Si está mal comer carne, ¿por qué estaba prohibido en el Edén comerse una manzana? ¿No son ganas de complicar la vida a unos seres llenos de inocencia?

Lo que sí he agradecido es la introducción de los gigantes de piedra y su historia, así como los efectos especiales y el diseño del arca. Por lo demás, poco más que decir, una cinta que puede llegar a ser correcta desde la perspectiva del cinéfilo que sólo busca un producto con el que entretenerse. No llega a ser un producto notable, tiene demasiados altibajos, y como digo, el ritmo no ayuda, se hace de rogar el final de la película.

Saludos y disfruten de la próximo comida que vayan a degustar después de haber leído esta, más que crítica, opinión personal sobre la última cinta de Aronofsky.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario