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Quemar después de leer. ¡Eehh!, ¿Osborne Cox?

Por Miguel Ávalos

Para quienes amamos el cine los hermanos Ethan y Joel Coen no necesitan presentación. Todo el mundo sabe la enorme huella que estos dos fenomenales cineastas han dejado en estas últimas décadas. Sangre Fácil, El gran Lebowski, Fargo o Muerte entre las flores son tan sólo cuatro ejemplos ideales de lo anteriormente citado.

Otro motivo más para seguir halagando a estos dos cracks es la película Quemar después de leer, posiblemente el último gran ejemplo del género de la comedia negra. Los hermanos Coen volvieron a demostrar en 2008 cuanta habilidad tienen para plasmar en la gran pantalla historias de conspiraciones y crímenes, sólo que esta vez la comedia es un detonante fundamental en el argumento, tal y como sucede en Arizona Baby y O Brother, Where Art Thou?

Quemar después de leer se ha convertido no solamente en una digna sucesora de estas dos, sino también en una magnífica crítica hacia las agencias gubernamentales, mención espacialísima para la CIA (Catetos Ignorantes Atontados). Todo ello gracias a un guión divertidísimo y a una historia realizada con tal maestría que parece que cualquiera pueda desviarse del camino de la rectitud y hacer lo que le venga en gana con tal de obtener beneficios personales.

Nadie es inocente al completo, quien no tiene secretos que ocultar tiene objetivos que pretende conseguir, aunque para ello se tenga que desviar del camino habitual. Todo el mundo conspira a su manera y quiere algo.

Osborne Cox (John Malkovich) es un radical miembro de la C.I.A que ha sido retirado de su sección, analista de Los Balcanes. Dicha noticia no le sienta precisamente de la mejor manera y decide abandonar su empleo y escribir sus memorias, pues cree que ello supondrá un auténtico bombazo. Lo que Osborne ignora es que el bombazo se encuentra en su propia casa. Su mujer Katie Cox (Tilda Swinton) tiene una aventura con Harry Pfarrer (George Clooney) un mujeriego exagente del Tesoro con intolerancia a la lactosa. Por si ello fuese poco, sus memorias caen accidentalmente en manos de Linda Litzke (Frances McDormand), una empleada del gimnasio Hardbodies que desea someterse a cuatro operaciones de cirugía estética y que, al no poder permitírselo, se dispone a usar la información de Cox para tratar de conseguir el dinero. Para eso contará con la ayuda de otro empleado de Hardbodies, Chad Feldheimer (Brad Pitt), una mezcla perfecta de “friki flipado” e “inocentorro”. El lío esta servido.

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Se puede ser fan de los Coen y se puede no serlo. Sin embargo, si se es amante de la comedia de humor negro, no se puede faltar a la cita con esta película, al menos una vez se debe ver. Tan sólo para comprobar lo magníficamente que se puede llevar a cabo un proyecto de esta clase, con qué maestría, frescura y dinamismo. El ritmo es sencillamente fascinante, no pierde comba nunca y el argumento es muy fácil de seguir. La comedia es el núcleo principal y las risas están aseguradas, ya sea por el pedazo de papelón tan divertido que Brad Pitt realiza o por la crítica que los Coen tan inteligentemente realizan hacia la CIA, pues las dos escenas entre David Rasche y J.K. Simmons son memorables. Frances McDormand lleva el mayor peso de la trama con mucha efectividad y sus puntos cómicos son muy considerables. El trabajo de George Clooney no se queda atrás, tan exageradamente falso y cómico a la vez que también invita a pasar un rato divertido. Lo mismo, y con mayor valor, para el maestro John Malkovich como ese radical y malhumorado exanalista que da la impresión de estar enfadado con el mundo entero. Aunque para mala leche ya está Tilda Swinton. A quien hay que compadecer es al personaje de Richard Jenkins, para una vez que decide ser arrojadizo la que le cae. El reparto es completado por Elizabeth Marvel, Olek Krupa, Michael Countryman y Kevin Sussman. Esta actriz y estos tres actores también tienen sus momentos.

CONCLUSIÓN

Quemar después de leer, una de las muchas odas de los Coen, quizás el último gran ejemplo de comedia de humor negro. Dirección magistral, guión divertidísimo y un reparto que realiza un trabajo soberbio. Imposible quedarse con una sola persona, si bien es cierto que el gran punto cómico lo pone Brad Pitt debido a lo flipado que está su personaje, pero todas las interpretaciones están geniales. Una historia que entremezcla perfecta y humorísticamente los secretos gubernamentales con los secretos cotidianos. Una película que muestra hasta dónde puede llegar una persona empeñada en algo, pero al mismo tiempo los riesgos que pueden existir si para intentar llegar a ese algo cruzas el límite. También te enseña que en la vida cuanto más claras se tengan las cosas menos riesgo habrá para cometer errores e ir dando palos de ciego. Amén de que todos se espían los unos a los otros.

Conspiraciones, espionaje y diversión de primera. Cortesía de los hermanos Coen.

Comentarios

  1. Lourdes lueiro

    Me la apunto para estos días Miguel, aunque la tengo en mi amplia colección de películas (hace mucho que perdí la cuenta), aún no la vi, seguro que no me defrauda. Un saludo y enhorabuena por tu crítica, por esta y por todas, vaya!!

  2. Miguel Ávalos

    Muchas gracias por tu comentario Lourdes, lo mismo digo de ti, tus críticas merecen mucho la pena leerlas. Un abrazo.

  3. Jorge Valle

    Una de mis preferidas (y una de las más divertidas) de los hermanos Coen.

  4. Miguel Ávalos

    Muy cierto Jorge. Un saludo.

  5. Enrique Fdez. Lópiz

    Soberbios comentarios, soberbia crítica, y efectivamente, me alegran mucho nuestros puntos de coincidencia, crackazo! Yo últimamente saco tiempo de donde sea para escribir de cine, y de paso de lo que se me ocurre. Me gusta. Un abazo amigo

  6. Miguel Ávalos

    Muchas gracias gran Enrique!
    Un abrazo!

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