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¿Qué hacemos con Maisie?

Por Alejandro Arranz

-Un encantador melodrama sin pretensiones que se beneficia de un habilidoso reparto de actores.
-Esta adaptación libre de la novela de Henry James con puntos en común con Kramer vs Kramer, elige cambiar la perspectiva en lugar de cambiar las normas, y funciona pero que muy bien.

Los directores Scott McGehee y David Siegel (La Huella del Silencio, En lo más Profundo) eligen en esta ocasión la famosa novela de Henry James, Lo que Maisie sabía, y la adaptan manteniendo algunos temas y miradas en común, pero en una propuesta totalmente distinta que termina con el título ¿Qué hacemos con Maisie? El encargado del guión es Carroll Cartwright (Donde esté el dinero) y para hacer más llamativo el proyecto, los directores se hacen con un excelente quinteto de actores encabezado por Julianne Moore y Steve Coogan.

La película ha llegado a España con dos años de retraso, lo que ha servido para fijarse en las múltiples críticas positivas que ha ido obteniendo, y la verdad es que aunque me esperaba mucho más, estamos ante un melodrama muy inteligente -pese a las gotas extra de sentimentalismo- que logra esquivar los habituales problemas del género y dotar la narración de suficientes puntos a favor como para convertir la propuesta en una película muy interesante, que además está interpretada con destreza.

El reparto está fantástico gracias a la propia habilidad de los intérpretes y a la magnífica dirección de actores, esto lleva más allá el realismo de la propuesta y consigue que nos metamos de lleno en la historia. Destaca Onata Aprile (de tan sólo 6 años de edad), cuya interpretación es una de las mejores bazas de la película, de verdad que te llega al corazón.

Los personajes no están tan bien como sus respectivos actores, es Aprile-Maisie la que también destaca aquí debido a los extraordinarios y sutiles momentos de observación que consiguen elevar el número de preguntas sobre la infancia, la inocencia y otros tantos temas que son retratados con genialidad; mientras tanto, los personajes adultos andan algo más cojos y estereotipados, aunque tienen buenos detalles y están ensalzados por las soberbias interpretaciones.

Antes de zanjar la cuestión de los personajes hay que decir que un grandísimo acierto es el de narrar la historia desde los ojos de la propia Maisie, lo que desemboca en multitud de sentimientos que de otra manera no podrían haber sido transmitidos al espectador (o no del mismo modo); también conlleva que el personaje de Maisie sea uno de los mejores personajes infantiles que podamos recordar de los últimos años, pues el ser el punto central alrededor del que todo gira permite que también sea el que tenga mayor complejidad y logre una mayor empatía. Uno de los problemas principales es que la trama es totalmente previsible, aunque la película encuentre maneras de sorprender en otros ámbitos.

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Hacia la mitad de la cinta, los señores McGehee y Siegel van cometiendo errores (algunos más grandes que otros) que van degradando el contenido; en el clímax todo se hace demasiado confuso y habría que pensar unas cuantas veces si las cosas que suceden son creíbles, pero lo que menos me ha gustado es el desenlace, tras todo ese tiempo de sufrimiento que ha vivido Maisie, guionista y directores deciden dejar la historia en un pequeño fragmento de felicidad momentánea al que seguramente sucederá otra larga etapa de infelicidad; es bonito creer que la vida es así, pero es muy poca cantidad de felicidad a cambio de una gran ración de auto-engaño.

Finalmente las expectativas eran demasiado altas y no han sido cumplidas, pero de ningún modo se puede decir que sea una mala o ni siquiera aceptable película, ¿Qué hacemos con Maisie? es una película fascinante con fallos y altibajos, pero que te recompensa de muchas maneras. Es sincera y a veces esclarecedora, aunque acaba refugiándose en la falsa felicidad para esquivar desenlaces amargos; a pesar de su imperfección, no podrás impedir que gran parte de ella te llegue al corazón.

Alejandro Arranz

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