Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Que ganas de no aprovechar la comicidad de Carell

Por José Manuel Morales

Uno a veces desea tirar la toalla y no pensar más en la vida y creo que es lo que sintió este personaje interpretado por Steve Carell en Como la vida misma. Un tipo divertido en alguna pelis, pero aquí es un coñazo de aúpa que no deja de controlar la vida de sus hijas porque no tiene una vida fuera de ellas. Recién ha perdido a su esposa (no dicen como) y es normal que se sienta tan protector de sus hijas y que dos están en edades llamadas críticas. Mis muchos amigos que están metidos en la crianza de niños me han dicho que son edades bien complicadas. Que lindo es verlo por la tele, pero que mierda debe ser padre de tres crías y no tener más ayuda. Carell trabaja como escritor (¡puto Carell tienes el trabajo de mis sueños!) y escribe columnas en casa lo que hace que el control a sus hijas sea verdaderamente extenuante. Recibe la invitación de su familia a pasar el fin de semana en la casa familiar que están un poco alejada de la civilización y allí acuden esperando cambiar su dinámica y olvidarse de la pérdida de tan reciente. La familia es más cansina que la de la serie Los Goldberg. ¡Dios mío! Sus hermanos parecen sus amantes con tanto cuidado del recién enviudado. Y no dejan de darle el coñazo poniendo la lavadora cuando se quiera acostar en su habitación. No me extraña que no se anime con una familia así.

 Dan (el personaje encarnado por Steve Carell,) que está bien olvidado en temas amorosos encuentra a una bella mujer en la librería del pueblecito al que va la familia. Una excelente y con ganas de leer Juliette Binoche (Marie),que es muy amable, tierna, cercana, alegre y lo confunde con el propietario de la librería. ¿Qué le pasa a Dan que parece que ha visto algo diferente?  El hombre se ha enamorado de golpe y porrazo y ha dejado de lado, por un instante, el duelo hacia su difunta esposa. De verdad que deben pasar cosas así en la realidad, pero yo no me las creo mucho, oye. Que contento vuelve Dan a casa. Hasta que se da cuenta de que uno de sus hermanos, el interpretado por el actor Dane Cook, trae consigo a la nueva novia de este y es Juliette Binoche. Ya Dan se queda con ganas de ahogarse en el redondito lago que tiene bajo su casita de madera o de irse montado en su coche ranchera. Dane Cook parece un matón de peli de mafia irlandesa o del sur de Italia, no me va como novio de la delicada e internacional Juliette Binoche.

como-la-vida-misma-2

Pero la cosa es esa y se sienten tan incómodos que resulta… ¿Divertido? En realidad no es nada divertida la película. Es un film del montón lleno de tópicos y tan típico que no tiene nada. No sé como pudo gustar tanto o tener tanta nota de la sacrosanta página de cine a la cual pertenezco desde el 2008 como crítico. No sé… Pero la cosa es que hay un “feeling” especial en ellos y que se buscan para hablarse en la ducha y que Carell se pone celoso al verla con su hermano y es bien jodido verse tan mirado por la familia que lejos de ayudarle le jode hasta el sueño con una lavadora siempre puesta cuando el pobre Dan quiere dormir (lo tengo que escribir dos veces porque es inaudito). Lo cierto es que estamos ante un film que no recuerda nadie.

Una película llena de momentos olvidables y donde ningún actor hace nada especial salvo decir sus diálogos y largarse. El film no es nada especial y el final es bien sabido desde un inicio: Si es una comedia romántica acabará el pobre Carell amando a su amor y todos tan felices. Así es. Al bueno de Dan le buscan una cita. Con una del cole o del insti a la que llamaban” cara de cerdo” y que luego se presenta con la belleza y sofisticación de Emily Blunt que es una monería de mujer, aunque este papel sea un castigo por lo tonto y subnormal del personaje que se pone a bailar sola frente a una Jukebox y que está más salida que una perra en su etapa de celo. Aquí la Blunt no hace nada y los personajes que cortan el bacalao son el de Steve Carell y la francesa y muy pícara Juliette Binoche que será de los pocos personajes y personas que me encuentro últimamente que no están como una cabra del monte. Lo cierto es que salvo el puñetazo de marras que recibe el tonto del protagonista por querer amar a la novia de su hermano no hay conflicto alguno. Una película en la que todos acaban muy bien, donde Dan encuentra a su mujer ideal y donde las niñas la adoran como su futura madrecita. Es todo tan bonito que me gustaría haberme metido dentro de la película para comer las tortitas de desayuno que tan ricas hace el personaje de Binoche. Pero es todo falso, ficticio y hecho con prisas… Como esta crítica. Es un petardo. Dedícate a ver otra de Carell que sea buena como Virgen a los 40. Al menos ve Como Dios con el ahora pintor Jim Carrey y la televisiva Jennifer Aniston. Ahí Carell se sale como secundario.

Escribe un comentario