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Que empiece el juego

Por javier Fernández López

“Los hombres no temen a las espadas, temen a los monstruos.”

Refrescante regreso de uno de los personajes más importantes de la literatura fantástica al cine. De la mano de Gary Shore, regresa Drácula, el vampiro con más repercusión en la cultura popular, con Drácula: La leyenda jamás contada. Sin ser una joya, porque ni siquiera aspira a ello como sí lo intentan otras obras del género, esta cinta tiene el objetivo muy claro: ser la introducción de algo más grande. Y al hacerlo con el que probablemente será el personaje referente, estamos ante una película interesante.

Bien es sabido por algunos que esta película iba a dirigirla en un primer momento el cineasta y director Alex Proyas, cuya filmografía guarda películas de culto como El cuervo o Dark City. Sin duda habría sido digno de ver, un Drácula en manos de este director que siempre maneja bien la estética oscura y las premisas del guión, aunque también tenga sus defectos como quedó patente en Yo, robot.

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Pero ahora tenemos este producto. Sin más, cabe cuestionarse si es buen producto o si es, por el contrario, algo que sólo sirve para vender entradas de cine sin ninguna pretensión artística. Pues bien, un servidor se atreve a afirmar que es un buen producto, que como ya se ha dicho no es ninguna joya, no es algo sobresaliente, pero sí guarda una pretensión artística, hay profundidad en el relato, y no debería afirmarse de forma tan gratuita que Drácula: La leyenda jamás contada carece de alma, pues tiene mucha alma esta película pese a su corta duración de metraje. Luke Evans demuestra que el papel le viene como anillo al dedo, y a diferencia de otras obras que cuentan los orígenes de personajes fantásticos como Maléfica, aquí el presupuesto no está dirigido a que Evans se luzca. Es más, el director ha arriesgado con escenas de acción demasiado frenéticas, algo que quizá no guste a muchos espectadores.

La puesta de escena, no obstante, es muy buena. Y las escenas de Charles Dance son una auténtica genialidad, de lo más destacado de la película. Sin duda todo un acierto el casting de la cinta, que además mantiene ciertos aspectos de la película de Francis Ford Coppola, siempre claro, desde la distancia, porque aquello aún hoy sigue siendo lo mejor que se ha visto de Drácula. La cuestión ahora es qué viene después de esto, porque todo parece indicar que ésta es la primera entrega de una saga que Universal Pictures está preparando. Quizá sea algo parecido a la saga Underworld o quizá los rumores de una franquicia de género fantástico sobre los monstruos más famosos del cine se hagan realidad.

Injusta e injustificada es la vulgar comparación que se ha hecho entre esta película y aquella nefasta Yo, Frankenstein, pues no tienen nada que ver. Lo único en lo que están de acuerdo ambas obras es que la ambientación sea oscura. Pero Drácula: La leyenda jamás contada cuenta con una mejor puesta en escena y por supuesto una mejor factura técnica. El peor defecto, irónicamente, es que le falta más acción y momentos de mayor intensidad en las batallas. Por lo demás, es un producto fresco, ciertamente entretenido y que, puede que a algunos, haga que se levanten del asiento al finalizar de la película para soltar un aplauso, porque el final lo merece.

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