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Purgatorio

Por Jon San José Beitia

Purgatorio es una clara demostración de que, hoy en día, el cine español intenta ofrecer relatos novedosos, con cierta calidad, relacionados con el terror y alejados de las comedias baratas habituales del producto nacional español.

Del mismo modo, deja patente y de una forma insultante, que hay ideas interesantes que no dan para estirarlas en exceso. Purgatorio es una película que estira el chicle de una idea interesante, de una forma abusiva e innecesaria. Lo que hubiera funcionado a las mil maravillas como un relato corto de misterio y terror, se convierte en un bucle innecesario, prolongado hasta la saciedad, en el que una mujer debe hacerse cargo de un niño extravagante que dice que hay algo extraño en la casa.

Los primeros minutos del comienzo de la película dejan signos evidentes de cómo los responsables de la misma se dedican a alargar los minutos de duración, al seguir a la protagonista por el garaje de su casa hasta el ascensor mientras aparecen los títulos de crédito, que llegan a completar la friolera de cinco u ocho minutos. El director y guionista intenta jugar con el misterio, abusando de una situación extraña que se antoja forzada y precipitada a la hora de despertar sospechas en el espectador, una forma torpe e irregular de manejar el suspense.

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El comportamiento de los personajes que llevan el peso fundamental del relato no se aproxima a nada lógico, tanto el comportamiento del niño y de la propia mujer chirrían y, en lugar de generar tensión o suspense, producen perplejidad, por lo que está presentando el responsable de la película. Entra en un bucle incomodo en el que los dos personajes se dedican a hacerse trastadas mutuamente, como ya se ha dicho anteriormente, alejadas de cualquier sentido, pero que sirven de relleno para alcanzar un desenlace interesante, con toques de misterio y emotividad. Las interpretaciones del reparto están muy lejos de ser memorables y, por desgracia, no resultan convincentes en ningún momento, no vocalizan bien, ni hacen creíble la ya de por sí increíble historia que presenta el relato.

Lo mejor de la película es su último tramo, porque es donde va directamente al grano, logrando ofrecer momentos de misterio y terror, con toques poéticos, pero que cuente con un buen nudo final, no hace que se pueda considerar un producto que funcione de la misma manera en su conjunto. De tal forma que Purgatorio, no logra salir airosa del infierno habitual que esconden algunas producciones españolas, es un quiero y no puedo constante, totalmente prescindible como película.

Jon San José Beitia

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