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Puedo asegurar y aseguro

Por Enrique Fernández Lópiz

En el film Vietnam Texas (1990) un sacerdote de nombre Thomas McCain (Robert Ginty) fue en su juventud un soldado en Vietnam. Cuando finalizó la guerra empezó una nueva vida como religioso, con la esperanza de hacer borrón y cuenta nueva con su tormentoso pasado. Sin embargo, por un antiguo compañero de armas, tiene conocimiento de la existencia de una hija natural que tuvo durante el período militar, hija que vive en Huston (Texas). La muchacha está retenida por un peligroso mafioso vietnamita, mientras McCain, después de tantos años sin saber nada de ella, hará lo imposible por recuperarla, incluso empuñando de nuevo las armas.

Vi esta película hace poco y créanme, parafraseando aun archiconocido político de nuestra transición a la democracia: “Puedo asegurar y aseguro” que es un petardo de mucho cuidado. Robert Ginty, el director y protagonista de la peliculita hace lo que puede, que es poco, con un guión artificial escrito por C. Courtney Joyner y Tom Badal. La música de Richard Stone es del montón y la fotografía de Robert J. Baldwin se salva más o menos.

Las interpretaciones, empezando por el protagonista, el propio director Robert Ginty, siguiendo por otros actores más bien nefastos como Haing S. Ngor, KieuTamlyn Tomita, John Pleshette, David Chow o Tim Thomersonson bastante mediocres. De esta esta guisa la película se hace poco creíble a la par que sorprendente en el peor sentido. Un sacerdote pegando puñetazos o matando gente a tiro limpio, después de haber sido literalmente crucificado por los perversos malísimos que por ahí asoman, mezcla de pescaderos y grifotas. Y al final, la hija, ya adolescente, tras años sin ver a papá, cae rendida ante el alzacuellos de su Parente monseñor.

El film no tiene entidad, carece de una trama argumental bien escrita, o sea, prácticamente sin guión solvente y con una historia traída de los pelos. Y además, para que la cosa sea incluso nefasta, abusa del nada aleccionador exceso de violencia de parte de un mismísimo ministro de Cristo. Bueno, esto ya no se debe ver ni en las telenovelas más perversas y malas.

En fin, como tiene que haber de todo en este mundo, pues también hay de esto, de monseñores belicosos, vietnamitas mafiosos, amigo borrachín que no sabe ni poner la cara ante la pantalla, y para colmo una medio historia de amor truncada y reparada por el pecador del cura. Y no digo nada más. El que avisa…

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