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Profundidad 6

Por Jon San José Beitia

El rotundo éxito cosechado por Alien, el octavo pasajero trajo consigo innumerables pasajeros de todo tipo, dando lugar a productos de mayor o menor calidad que seguían el mismo esquema argumental, una tripulación en peligro, al estar expuesta a una forma de vida desconocida.

Profundidad 6 es una producción de corte similar, en la que se observan excesivas similitudes con Alien, pero que posee una calidad técnica e interpretativa inferior a la ya mencionada pionera.

Un aspecto positivo es como el director juega con la ambigüedad y el suspense, dejando espacio para el miedo, la tensión y la acción.

Lo que da comienzo como una misión submarinista, se convierte en un infierno bajo las frías y oscuras aguas de las profundidades, donde deberán luchar por salvar sus vidas.

Tiene ese inconfundible toque de serie B, del que es consciente y que exprime al máximo, para lograr un producto aceptable con el que pone en tensión al espectador y le hace disfrutar del terror de las profundidades del mar.

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Todos los personajes siguen los tópicos de este tipo de producciones, en las que se incluyen representantes multirraciales para dar paso a una oleada de sangre de ingenuas víctimas, que desconocen el peligro que corren.

Las interpretaciones de todo el reparto resultan aceptables pero ninguna de ellas destaca por encima de las demás.

Mención especial merece uno de los intérpretes que encarna a un personaje, que pierde la cordura, convirtiéndose en un riesgo adicional para toda la tripulación. Su interpretación resulta histriónica y desmesurada, cayendo en lo ridículo.

Los efectos especiales se basan en las tradicionales técnicas artesanales, empleando robots y maquetas, que en algunos casos resultan convincentes pero que en otros el paso de los años han dejado en mal lugar.

El argumento no es para tirar cohetes, y todo lo que sucede resulta previsible, pero logra ir aumentando progresivamente la sensación de que un gran peligro se encuentra acechando a los protagonistas.

Sin ser una maravilla, su director emplea con astucia los elementos de que dispone para hacer convincente la historia, logrando generar instantes de tensión y ligero suspense.

Juega con los riesgos que se pueden vivir en las profundidades del mar, con la oscuridad y retrasa la primera aparición de la criatura, logrando generar suspense a base de sugerir en lugar de mostrar todo.

Uno de los grandes problemas radica en la falta de desarrollo de algunos personajes, no llega a profundizar en ellos lo suficiente como para que llegue a importar lo que les pueda ocurrir, haciendo que todo resulte irrelevante.

Sin ser una maravilla y con el sello indiscutible de un producto de serie B, logra cumplir con sus pretensiones, la de ser un entretenimiento, donde el publico pueda disfrutar pasándolo mal bajo las oscuras profundidades del mar.

Jon San José Beitia

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