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Probablemente la mejor película de Herzog

Por Enrique Fernández Lópiz

Fitzcarraldo es muchas cosas, es el amor por el belle canto, la obsesión de un excéntrico personaje y es también el esfuerzo para conseguir un sueño. Vi esta cinta en su estreno y luego la he visionado un par de veces más y siempre me entusiasma. El complejo tándem Herzog-Kinski, no siempre bien avenidos, pero ambas personalidades potentes, consiguieron llevar este film al puesto de icono que hoy le corresponde ya de manera definitiva.

La historia se ambienta en el siglo XIX cuando Brian Fitzgerald “Fitzcarraldo”, hombre de negocios controvertido y vanidoso, obsesionado con la ópera, se empeña a toda costa en invertir su fortuna y emplear toda su energía en construir un teatro en plena selva, en un poblado peruano, y poder escuchar al mejor tenor de la época en medio de la Amazonía. El dinero ha decidido sacarlo de la industria del caucho, para lo cual es necesario fletar un barco por el río y luego transportarlo hasta la cima de un monte para posteriormente recolocarlo y volverlo a poner a navegar en un segundo amplio río. Una empresa a todas luces titánica pues se hace a pulso con poleas y otros artilugios muy precarios, y por supuesto con la ayuda de los indígenas. La historia está inspirada en la vida real del peruano, Barón del caucho, Carlos Fermán Fitzcarrald, que había llevado un barco de vapor a lo largo del istmo de un río a otro. Obviamente, la versión de Herzog es libre.

Werner Herzog siempre ha tenido fama de hombre tenaz y comprometido en sus proyectos; alguien muy trabajador y empecinado que, justamente en este rodaje, puso a prueba su coraje y valentía, pues las dificultades que acaecieron fueron muchas: limitaciones técnicas a la hora de subir por una empinada colina, sin efectos especiales ni subterfugios, un vapor de 329 toneladas (imperdible el realismo logrado en escenas del barco subiendo la montaña); hubo algunos choques culturales con los indígenas; el actor elegido inicialmente como protagonista, Jason Robards, tuvo que abandonar el rodaje pues enfermó de disentería; tampoco pudo participar como estaba previsto Mick Jagger, el mítico vocalista de los Rolling Stones; y tras la incorporación del actor Kinski, tuvieron que sufrir enfrentamientos y disputas con él, pues Kinski era un personaje de fuerte temperamento, por decirlo de manera educada. A tal punto llegaron las dificultades que Herzog afirmó que nadie había aceptado un reto equivalente jamás (sobre todo la subida del vapor), proclamándose a sí mismo como “Conquistador de lo Inútil”.

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Más superados estos inconvenientes, la talla de Herzog como director y guionista del film, pudieron dar a luz una de esas películas que no se olvidan: emocionante, colorista, con una tensión narrativa de primer orden, con un tinte documental de las que a él gustaba hacer, en fin, una impresionante aventura que cualquier cinéfilo debe conocer. Incluso el propio Herzog, nada dudoso de autocomplacencia o ligereza, consideraba este título la mejor de sus películas, lo cual es mucho teniendo en cuenta que ha podido hacer hasta hoy cerca de cincuenta largometrajes y documentales. Fitzcarraldo es considerada también la película más notable en la historia de la Amazonía peruana e Iquitos en particular.

La banda sonora es sensacional, compuesta por el grupo de “rock progresivo meditativo” Popol Vuh (nombre tomado del libro de leyendas mitológicas mayas), de su amigo Florian Fricke (a quien conoció durante sus estudios de cine), que le ha confeccionado otras bandas sonoras sensitivas y profundas como esta. La banda está tomada de los álbumes “Die Nacht der Seele” (1979) y “Sei still, wisse ich bin” (1981), con interpretaciones del famosísimo tenor Enrico Caruso y otros; y usa además, extractos operísticos como “Ernani” de Giuseppe Verdi, “Pagliaci” (“Ridi, Pagliaccio”) de Ruggiero Leoncavallo, “La Boème” de Giacomo Puccini, “I Puritani” de Vicenzo Bellini y el trabajo orquestal “Muerte y transfiguración” de Richard Staruss. A esta grandiosa banda musical se une una fotografía de lujo de Thomas Mauch. Y gran puesta en escena.

El reparto es esencialmente un Klaus Kinski en todo su fervor megalomaníaco, a quien le encaja a la perfección el personaje loco e insistente de Fitzcarraldo que por momentos parece querer salir de la pantalla con su revuelto pelo rubio y sus salidos ojos que le concede esa mirada tan peculiar y loca. Está preciosa y muy bien Claudia Cardinale. Paul Hittscher estupendo como Capitán. Miguel Ángel Fuentes hace un gran trabajo en el rol de Cholo. José Lewgoy justo en su punto como Don Aquilino, y Grande Otélo como jefe de estación.

Premios y nominaciones 1981 y 1982. 1981: Premios del cine Alemán: 2ª mejor película. 1982: Festival de Cannes: Mejor director. Globos de Oro: Nominada a Mejor película extranjera. Premios BAFTA: Nominada a Mejor película en habla no inglesa. Habría merecido más.

Aconsejo que quien pueda vea esta película, pues están, por un lado los inconvenientes del rodaje y la empresa hercúlea emprendida por Herzog para llevar a buen fin esta obra, lo que incluyó un inicio abortado por las calamidades técnicas y de otro orden, y toda suerte de peripecias que sorteó; y en segundo lugar, el relato de la ficción en que el personaje coloca toda su fuerza, dinero y afán en una especie de misión imposible que finalmente ve la luz, aunque parcialmente. Todo esto es una verdadera lección de vida, pues nos deja el alentador mensaje de que lo que nos propongamos con fe, audacia y deseo es posible ser llevado a cabo. Este es un film sobre la tozudez de un hombre que ante la adversidad no se amilana sino que emplea toda la fuerza de su ser, de su carácter, y la inteligencia y creatividad, para ir solucionando los problemas que asoman a su paso. Demuestra así esta cinta el triunfo como posibilidad fehaciente. Película, a medio camino entre el “elogio de la locura” y aquello de que “la fe mueve montañas“.

Pero además del esfuerzo y la tenacidad, e incluso podríamos hacer una invectiva al exceso demencial del personaje, cabe también una lectura política e ideológica al hilo del film. Una valoración más cruda del hecho narrado. Recuerdo aquí las reflexiones de Walter Benjamin (1892-1940) en su Tesis de Filosofía de la Historia, cuando escribe: “Como suele ser costumbre, en el cortejo triunfal llevan consigo el botín. Se le designa como bienes de cultura. En el materialista histórico tienen que contar con un espectador distanciado. Ya que los bienes culturales que abarca con la mirada, tienen todos y cada uno un origen que no podrá considerar sin horror. Deben su existencia no sólo al esfuerzo de los grandes genios que los han creado, sino también a la servidumbre anónima de sus contemporáneos. Jamás se da un documento de cultura sin que lo sea a la vez de la barbarie”. Es decir, la obcecación por la cultura de Fitzcarraldo (en este caso la ópera), que pudiera parecer un fin laudable, termina siendo un documento de barbarie criminal, pues los protagonistas ignoran la cultura local en su anhelo por la “alta cultura” (la occidental), y es por ello que cometen actos crueles para sufragar sus proyectos. De modo que para que Caruso venga a Iquitos (encomiable a primera vista), y sea disfrutado por una minoría acomodada, no se duda en explotar a los indígenas en régimen de cuasi esclavitud. El reflejo de cómo las grandes obras de la cultura occidental han precisado la sangre de los explotados para nacer y aportar ese halo de belleza divina que se les atribuye y gracias a la cual se pretende justificar la desigualdad.

Pero volviendo a otras características menos sesudas y más estéticas de la película, lo que se puede decir es que durante primera gran parte de la obra, podemos degustar imágenes de gran belleza con serenidad e interés, a la vez que se crea un clima de tensión alrededor de esa lentitud. Pero esa sensación desaparece en los últimos minutos que pecan de cierta precipitación. A mí me parece que la duración de la cinta habría podido extenderse una media hora más sin ningún problema, pues la obra lo merecía. Pero claro, esto es una opinión.

Película de Herzog muy aconsejable en todo sentido: técnico, actoral, musical y de belleza.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=Ki6bGHq4WsM.

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