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Perdida

Por Jon San José Beitia

Inteligente y perversa película de David Fincher, apoyada en un argumento, en apariencia sencillo, que presenta y desarrolla diversas lecturas alrededor del matrimonio y la vida cotidiana, a partir del relato de la desaparición de la mujer del protagonista.

Un argumento inicialmente semejante al de cualquier producto de sobremesa para una tarde de domingo, David Fincher consigue ofrecer un trabajo notable y muy cuidado con el que logra sorprender gratamente desde la sencillez.

A partir de lo que podría ser un relato sencillo y muy exprimido de desapariciones, el director consigue ofrecer un trabajo novedoso e inquietante, con el que da la vuelta a la tortilla y rompe los esquemas para ofrecer una trama inteligente e inquietante, donde nada es lo que parece, golpeando en los esquemas establecidos por el espectador y atrapándolo por completo en una maraña de mentiras y traiciones. Fincher sabe manejar los tiempos y los hilos, mostrando paulatinamente el deterioro de la vida de pareja para dar paso a constantes giros de guion, donde consigue deslumbrar al espectador gracias, en parte, al soberbio trabajo de su actriz protagonista, Rosamund Pike. La película sin la interpretación de Rosamund Pike, hubiera funcionado por su argumento, pero la labor de la actriz es descomunal, logrando ofrecer diversos registros y llegando a descolocar al espectador por completo. Su compañero de reparto Ben Affleck ofrece una interpretación mucho más discreta y es donde más se resiente la película, los minutos en los que aparece el actor, la película pierde potencia y entusiasmo de una forma preocupante.

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Fincher maneja los tiempos con inteligencia siguiendo el esquema establecido hasta que rompe con todo, logrando descolocar al espectador y ofrecer un acertado giro argumental. La película cuenta con uno de esos personajes memorables, es difícil hablar de él sin desvelar nada, pero es necesario mencionar su frialdad y sangre fría a la hora de ejecutar y llevar a cabo sus planes.

Cuenta con una destacada banda sonora y muy acertada, que encaja a la perfección con la personalidad del relato que presenta David Fincher, convirtiéndose en un elemento muy importante que perturba y descoloca al espectador al mismo tiempo que las imágenes de la película. Dentro de su argumento, logra ofrecer una visión un poco oscura de la figura del matrimonio y del mundo de las comunicaciones, ofreciendo de esta manera diversos puntos de interés que ayudan a seguir la trama por completo.

Un juego perverso e inteligente totalmente recomendable y satisfactorio, recordando la capacidad de Fincher para hacer cine de calidad, donde siempre se puede encontrar algo novedoso e interesante. Una película totalmente recomendable que no deja indiferente. Perdida recupera al mejor Fincher.

Jon San José Beitia

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