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Película trivial

Por Enrique Fernández Lópiz

En Taberna salvaje (Parador 66) Beckman Hallsgond, un joven recién graduado, ricachón de familia y algo torpe e inocente conduce un magnífico coche, un Thunderbird del 55 por la ruta “Ruta 66″. Todo va bien hasta que unos matones en otro auto modelo rojo del 57, lo acosan y acaban disparando a su vehículo provocando una grave avería en el radiador. Pero por suerte, Beckman puede contar, por esas cosas del azar, con la ayuda de un autoestopista, Johnny Harte, que acabará por convertirse en su compañero de viaje y aventuras en el film. A la espera de que arreglen el radiador del coche, los dos hombres juegan al billar en un bar cercano, coquetean con unas mujeres atractivas, y congenian entre ellos. En esta confianza ambos deciden apuntarse a una carrera de coches en la que participan los jóvenes que les estropearon el coche, dispuestos a superar su marca.

Se trata de una película de acción con tintes romanticones dirigida con cierto oficio por John Mark Robinson, pero que adolece de entidad por un guión deficiente de Galen Lee, con lugares comunes, desenlace previsible y tópicos por doquier (carreritas de coches de buenos y malos incluida, y romances cantados). La vi hace poco y la inicié con cierto interés pues me parecía que podía tener un desarrollo entretenido y aceptable. Pero conforme avanzaba, la película se tornó en la típica cinta de malos de la América profunda “versus” buenos forasteros, donde un avezado joven experimentado ayuda a un ingenuo joven rico pero sin experiencia, y acaba para colmo en la típica carrera de coches americanos en la que los buenos salen triunfantes y pierden los malos malísimos del pueblo de la ruta 66.

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De nuevo me ratifico en la idea de que hay películas que habrían sido muy mejoradas si la pluma de un buen guionista hubiera intervenido en el libreto. No se puede hacer cine sin el eje vertebral de un buen guión y el cine de los ochenta para acá, peca mucho de improvisación y querer rentabilizar historias manidas, confiando en exceso el cuadro de actores. Pero los actores no son suficientes como cualquier aficionado sabe.

A pesar de una decente fotografía de Thomas E. Ackerman, de una musiquilla buena de Gary S. Scott y de unas aceptables interpretaciones con el oficio de Willen Dafoe y Judge Reinhold sobre todo. Participan igualmente en el reparto Kaaren Lee, Kate Vernon, Stephen Elliott, Alan Autry, Kevyn Major Howard, Peter Van Norden, Erica Yohn, James Intveld, Katie Graves, con actuaciones bastante mediocres.

La película, acaba resultando un producto trivial y sin mayor interés.

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