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Película tediosa con un Hope estereotipado

Por Enrique Fernández López

Hace unos días vi por TV esta película (Los hechos de la vida). Una comedia norteamericana convencional de 1960 dirigida con profesionalidad por Melvin Frank, con un guión un poco soso del propio Frank junto a Norman Panama, con unos diálogos simpáticos y ocurrentes a ratos; fotografía en blanco y negro pasable de Charles Lang, y una música un tanto tediosa, como el resto del film.

En cuanto al reparto, destacan Bob Hope junto a Lucille Ball. Lástima que Hope me resulte tan poco atractivo, y es que en realidad nunca entendí bien el éxito de este actor que parece hacer siempre lo mismo, sin gracia, sobreactuando (aunque aquí está más contenido), y sin capacidad dramática ni romántica. Acompañan como intérpretes típicamente americanos, más de los cincuenta que de los sesenta: Ruth Hussey, Don DeFore, Louis Nye, Philip Ober y Marianne Ateward, un reparto de secundarios que cumple.

El caso es que la terminé de ver y ya está. No se la recomiendo a nadie, es una película soporífera, sin emoción, por más que intenta hablar de un romance prohibido, que al final ni es romance ni es nada.

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Película de gentes de la clase media americana, aburridos en sus matrimonios, y film sin ningún encanto especial en su trama ni en sus interpretaciones, siendo al final un entretenimiento intrascendente que se olvida fácilmente.

Pero… ¿tiene algo bueno el film? Lo digo por salvarle los muebles al pobre Melvin Frank y Cía. Veamos, está bien en cuanto a cierta galanura formal, y el dúo protagonista Lucille Ball-Bob Hope, hacen todo lo que pueden, que no es mucho, pero no hay más en estos actores que aun en su limitación se combinan bien; son, evidentemente trabajadores de la comedia y poseen un saber hacer, si bien ya bastante trasnochado, en esto de la interpretación. La película no es muy graciosa, pero si le buscamos el fondo del trasfondo, puede resultar simpática, al menos en dos o tres escenas como el momento delirante en el que van a un autocine y aparece de improviso el tintorero de él. También cuando en Monterrey se dan cuenta de sus diferencias insalvables. Y aunque no se trata de una debacle de cinta, tampoco logra transcender lo más mínimo.

Resulta extraño que le dieran en 1960 el Oscar al mejor vestuario y que tuviera 5 nominaciones. Y en los Globos de oro: ¡3 nominaciones!, incluyendo mejor película – Comedia.

Cosas vieres.

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