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Película sobre los truhanes que han roto la paz social

Por Enrique Fernández Lópiz

Hace poco vi esta interesante y curiosa película, El gran farol, que sin tener gran presupuesto ni actores de relumbrón, es, no obstante, un film ameno, de denuncia y que se ve con interés.

Estamos ante un biopic, la historia verídica de Nick Leeson escrita por él mismo, un ambicioso “empleado modelo” de banca en Inglaterra, concretamente del Banco Barings de Inglaterra fundado en 1765 nada menos. Con su talante ambicioso y por su trabajo oportuno y eficiente, consigue que lo manden inicialmente a Yakarta, y aprovecha esta oportunidad que le brindan para progresar. Pero en Indonesia no sólo encuentra el éxito profesional, sino que además su vida se cruza con Lisa, la joven enviada por la oficina de Londres para ayudarle. Lisa es una mujer atractiva, inteligente, y, en fin: ¡la mujer de sus sueños! La vida le sonríe a Nick como nunca antes: éxito profesional, bella mujer, estilo de vida despreocupado y lujoso, y un porvenir prometedor. De Yakarta a Singapur, y en el medio de estos traslados contrae matrimonio con Lisa. Su nuevo destino para que se haga cargo en una nueva forma financiera de transacción en “futuros”, emergente en la pujante posición del Barings Bank en el Singapore International Money Exchange. Los jefes deciden que Nick es la persona indicada para este trabajo, sobre todo porque esos jefes no tienen ni idea del nuevo mundo de los mercados multinacionales 24 horas al día, que se está generando en el extremo opuesto del planeta. Se trata de una mera de hacer dinero con métodos que ni siquiera se les habían pasado por la cabeza a los mandamases del Banco.

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En 1995 y con 28 años, Nick Leeson, con sus cambalaches y apuestas duras, y sobre todo jugando con el índice Nikkei en los mercados financieros con un riesgo inusitado, hizo tambalear el sistema financiero del sureste asiático. Leeson, ‘broker’ supuestamente brillante, cometió errores que provocaron enormes pérdidas. Para ocultar las pérdidas usaba una contabilidad falsa (la cuenta 8888) hasta poder compensar los números rojos que le crecían de modo exponencial. De tal modo que cuando Nick no puede cubrir las pérdidas, se viene abajo por la presión y le confiesa todo a su bella esposa. Es entonces que hacen una huida a una isla tropical, supuestamente para liberarse, pero para su desconcierto y gran espanto su imagen aparece en las portadas de todos los periódicos, con el titular: “Banco Británico en quiebra”. De tanto y tan reiterado despropósito en el escandaloso volumen de desfalcos, Leeson había hecho perder al banco más de 850 millones de libras, perturbando seriamente las finanzas de la entidad en la zona asiática. El banco Barings fue declarado insolvente el 26 de febrero de 1995, siendo comprado por el banco y compañía de seguros holandés ING por la suma simbólica nominal de 1 libra, haciéndose cargo de todos los pasivos de Barings. Ahora se llama ING Barings.

Película británica dirigida con oficio de parte del irregular realizador británico James Dearden en el año 2000. El guión es bastante bueno, escrito por el propio Dearden y basado en la novela que el protagonista del film Nick Leeson escribió junto a Edward Whitley, Rogue Trader, donde cuenta su historial como bróker. Tiene además el film una aceptable música de Richard Hartley y una fotografía buena de Jean-Louis Robin.

El reparto cumple con creces con un principal Ewan McGregor que hace una meritoria interpretación, enérgica y creíble, del protagonista y temerario inversionista Nick Leeson; y junto a él un grupo de actrices y actores meritorios como Anna Frielque, quien también está muy bien en el papel de Lisa; Yves Beneyton, Betsy Branstley, Caroline Langrishe, Nigel Linsay o Tim McInnemy entre otros.

Resulta ser una película bien narrada, bien interpretada y bien rodada. Y sobre todo cuenta y habla del mundo de las finanzas y de sus instrumentos derivados, de manera que se ve con claridad cómo en ocasiones, la mala coordinación entre empleados erráticos y codiciosos y el sistema central de una entidad, puede resultar catastrófico para un emprendimiento financiero; y por añadidura para sus clientes, y en último extremo, como ha ocurrido en nuestro país en estos últimos años, para los contribuyentes que tenemos que salir al rescate de los despropósitos bancarios. De hecho, la película muestra a las claras la irracionalidad en la que pueden incurrir inversores osados pero con pocas luces, por la inoperancia tanto de las terminales humanas del banco, como la de los puestos ejecutivos centrales, jefes y administradores que en ocasiones no saben ni entienden lo que se hace en su entidad.

El protagonista Nick Leeson es un individuo joven que entra de lleno en el boom financiero de la época. Este boom sería el preludio de un colapso igualmente fabuloso al final de la década (2000-2010), como todos sabemos, lo cual era impensable en aquellos entonces para las “lúcidas” mentes responsables de los negocios especulativos; y no era imaginable al parecer para nadie: ni para los jefes, ni para los codiciosos y brillantes soldados de a pie, ni para los inversores domésticos. Y al final todo fue un ¡bluf!, o sea, la gran estafa del mundo mundial.

Por consiguiente, es una película que trata de lleno la codicia y la temeridad, de cómo alguien te puede fastidiar la vida con inversiones, compra de acciones, venta de preferentes, etc., que ponen en juego tus ahorros o acaban quebrando tu economía, y por ende arruinándote la existencia. Como como reza el título del primer álbum de estudio del grupo rock español El último de la fila: Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana. Ya sé que no todo es el dinero, pero en el mundo actual, donde el sistema financiero es tan poderoso y concentra tantos intereses de colectivos y personas, los errores en este campo pueden destruir países, corporaciones y, cómo no, vidas privadas concretas.

Por ejemplo, ¿quién va a dudar de la estrecha relación existente entre la actual crisis y las tensiones familiares, las disputas entre hermanos, los fracasos matrimoniales o de pareja? Lo dicen los sociólogos, las instituciones que prestan servicios sociales, Cáritas, las ONGs, etc. Cuando el euro te abandona, se agudizan las tensiones, emerge la ansiedad, las depresiones, los suicidios incluso, los príncipes azules destiñen, las princesas se convierten en fieras sanguinarias, los amigos te dan la espalda, los hijos se tornan exigentes con sus padres mayores, etc.

Publio Terencio Africano en su comedia Heauton timorumenos (163 a. C) El enemigo de sí mismo” escribió: “Homo sum; nihil humani a mealienum puto”, que viene a querer decir: “Hombre soy, nada de lo humano me es ajeno”. Y se puede añadir, ya en clave más radical, la cita también latina de Tito Marco Plauto (254 a. C.-184 a. C.) quien en su obra Asinaria escribe: Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit.(Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro). En cuestión quiero hacer la reflexión, no por más sabida menos dramática, de que el ser humano, cuando acontece una tragedia económica, de las que a veces no son sino meros peones, quedan abatidos y se resienten en sus formas de conducirse. En estas circunstancias suelen desatarse conductas indeseables cuando hombres, mujeres y sus familias se ven en riesgo y acosados por la carencia de medios, por la mera subsistencia: una deuda desorbitada, una hipoteca basura, la falta de alimento, cuando perciben la crueldad o la falta de benevolencia de las autoridades y las instituciones, etc. Entonces, muchas personas pensamos: ¿qué habría que hacer con todos los especuladores y timantes tipo Leeson que tanto han contribuido a agravar la crisis y por ende a desencadenar tanto conflicto y malestra humano? Pues bien, esta película narra un caso real, y en último extremo podemos decir que es una anécdota en este proceloso mar de la corrupción, la avaricia (que rompe el saco), y todo esto está tan actual y que está teniendo un coste ingente en el plano social e individual. Creo que tarde o temprano, nuestra sociedad va a tener que pactar una tregua, hacer un alto, reflexionar y tomar conciencia de todo esto que apunto aquí, a fin de no entrar en una espiral inusitada de violencia.

En definitiva, una película que tiene su gran punto de actualidad, que puede servir para explicar muchas de las cosas que están ocurriendo en nuestra llamada “crisis” (o robo), película además descatalogada curiosamente, y que aunque no sea un gran film, no por eso deja de ser un eficiente drama en torno a los espinosos y oscuros negocios bancarios que tanto mal nos han traído.

Letra de la canción:

Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana

Bendeciré. Sexta planta. Puerta C
En el ascensor, mi vecinita huele bien.
La pobreza entra por la puerta,el amor salta por la ventana.
Doña Foca va a la compra en zapatillas.
Hogar, comida y una cama.
Niños hambrientos. El abuelo nos dejó.
Ya no me besas nunca; ya no me amas.
Cómo voy a besarte, gorda y con bata.

En las paredes, estampas de la comunión;
jaulas con pájaros y una foto de mamá.
Otra vez sopa ! Caldo de sobre ‘’SOPICREM’’;
tristes galletas del enano ‘’CARTIPLAN’’.

La pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana.
Don zapato lee el diario en el lavabo
(su mujer se llama Amparo).

Comida para perros con vitaminas mil.
En la bodega dicen que no hay derecho;
con tanta celulitis no es raro que si la rutina entra por
la puerta, el amor salte por la ventana.
Doña Foca es una loca peligrosa….
tiene un pato en una palangana!!

Don zapato es un vejete espabilado,
se pasa el día en la cama….

Las gallinas picotean la basura.
Celia es tan pequeña y siempre pide arroz.
El protector de los pobres, algún juguete le dio.
Su padre la vio nacer entre paja y cartón.
Casas con techo de latón y suelos de barro.
Manchas grotescas de humedad por las goteras.
Perros y niños bajo un chaparrón.
Ventanas sin cristal. Entra el vendaval.

El último de la fila (Manolo García y Quimi Portet)

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