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Película sobre la pérdida del amor y la juventud

Por Enrique Fernández Lópiz

Esplendor en la hierba es un auténtico drama romántico con otros matices más filosóficos como diré al final de este comentario, dirigido con su genialidad característica por Elia Kazan.

La historia de desarrolla en una pequeña localidad rural de Kansas, donde viven dos familias. Los Loomis, una familia humilde con un padre apocado, una madre represiva y una sola hija, Deanie (Natalie Wood), conformes con dar a su hija una austera educación. Y los Stamper, nuevos ricos gracias a las acciones del petróleo, con un padre centrado en el éxito, algo que asfixia las inquietudes y pretensiones de su mujer y de su hijo Bud (Warren Beatty), si bien no puede manejar su otra hija, la díscola Ginny, lo cual que lo carcome por dentro. Dos jóvenes, pues, que pertenecen a clases sociales muy diferentes (Natalie Wood y Warren Beatty), pero que se aman con ardor y pasión. Mas los tabúes sexuales, así como la desaprobación de sus familias acabarán precipitando un drama de enormes proporciones psíquicas para ella y que cambiará para siempre la futura vida de él. A ello acompañará el advenimiento de la Gran Depresión económica, el crack del año 1929 en los EE.UU.

Entonces, por un lado es una historia de amor entre adolescentes bajo la estricta vigilancia de sus padres. Ellos no entienden por qué deben seguir un comportamiento tan cohibido cuando sus corazones piden lo contrario: la fogosidad y la exaltación. Esto es algo les atormenta y les hace estar en boca de la hipócrita sociedad de la Kansas de los años ´20. En este sentido es una película vehemente y que define un sesgo cultural de una sociedad timorata; no en vano llena la firma de William Inge, ganador del Pulitzer por Picnic y que luego ganaría el Oscar al mejor guión original por este film.

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Como he dicho es una obra ya clásica, con el sello de Kazan y ¡cómo no! el atractivo de dos divos, él y ella, Natalie Wood y Warren Beatty que brillan con luz propia. Ella bellísima y él no menos hermoso –sobre todo para las mujeres-, con un excepcional guión con fuerte vis dramática de William Inge, como ya he señalado.

Se le une una bella música de David Amram y una excelente fotografía de Boris Kaufman. E igualmente excelente dirección artística.

Entre premios y nominaciones en 1961 cuenta: Oscar: Mejor guión original. 2 nominaciones. Globos de oro: 3 nominaciones, incluyendo mejor película – Drama.

A mí es una película que me sigue gustando mucho, y me gusta por todo: la historia, las relaciones entre generaciones, las interpretaciones, por ver a la Wood tan encantadora, el puro romance y la tragedia que en la vida puede provocar el desamor y el desencuentro, lo que es el transcurrir del tiempo y cómo cada uno de los protagonistas siguen su vida por derroteros bien diferentes, ya fuera de la pura juventud; en fin, una película deliciosa y conmovedora, un film ya clásico para quienes gusten del romance en estado puro.

Pero no sólo toca el amor la película. De haber quedado meramente en esta temática no habría pasado a los anales de la Historia del cine. Su importancia central, según yo lo veo, radica en que habla en profundidad de algo muy importante: la pérdida de la juventud reflejada en el poema que Natalie Wood lee en su clase del Instituto, que da título a la película, versos de Woodsworth que dicen así:

Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello,
que en mi juventud me deslumbraba.
Aunque ya nada pueda devolver
la hora del esplendor en la hierba de la gloria en las flores,
no hay que afligirse.
Porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo.

Así pues es una película de amor sí, de pasión, también, pero sobre todo es una película sobre la fugacidad del tiempo, el recuerdo de unos instantes que parecieron iluminados por el fulgor de lo recién descubierto por primera vez en la vida: las rosas. ¡Gran verdad! Tempus fugit.

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Comentarios

  1. Hace un año hablé de ella en la web: http://www.ojocritico.com/criticas/juventud-divino-tesoro/

    Posiblemente sea la película más triste -en su trasfondo- que he visto. El desenlace y sobre todo la gran carga piscológica que tiene el film es deprimente. Y si extrapolas el personaje de Deanie, al trágico final de Natalie Wood en la vida real, tenemos ya un conjunto profundamente sobrecogedor.

    Me prometí no volver a verla y no creo que lo haga.

    PD: Gran artículo. El romance es el hilo narrativo, podía haber sito otra cosa, pero fue esa, pero sin ninguna duda el tema de la película es la juventud. Coincido contigo plenamente ;)

    • Enrique Fdez. Lópiz

      Me alegra coiindir contigo, colega, y me alegra te haya gustado mi comentario al film. Saludos

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