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Película icono: humor surrealista y descacharrante en estado puro

Por Enrique Fernández Lópiz

Esta película nació, según explicó Cuerda en El Periódico de Catalunya, de una serie cuyo nombre iba a ser Ab urbe condita, que escribió el propio Cuerda, y que Televisión Española rechazó por considerarla imposible de producir, cara y demasiado disparatada. “El encargo, que me había hecho Gonzalo Vallejo Pérez de Ayala, amigo y entonces jefe de TVE, era que hiciese una serie al estilo de ´Crónicas de un pueblo´, pero con los personajes de ´Total´ [predecesora de ´Amanece, que no es poco´], con ese tipo de humor. Y yo le presenté esto del mundo platónico y claro, era imposible. Por el tema presupuestario, pero también porque era un disparate“.

El encuadre de la película es un pueblo absolutamente increíble, donde ocurren cosas prodigiosas y otras de auténticamente inverosímiles, siendo que sus habitantes lo ven como algo normal. Es un pueblo de sierra, perdido entre montañas; un pueblo donde las misas son una especie de espectáculo teatral sublime, y a la vez un jolgorio; misas en latín, llevadas a cabo con gran arte (por el cura Casen), que la parroquia recompensa con vítores y cerradas ovaciones. Donde hay hombres que crecen al modo de las plantas; en el que se eligen los roles cada año: quién hará de prostituta, de adúltera, de pastor, de Guardia Civil, de alcalde, etc. (https://www.youtube.com/watch?v=svOFqRmgBTs) Y para que no falte de nada, al pueblo han llegado unos estudiantes universitarios norteamericanos, unos meteorólogos belgas, un grupo de disidentes pertenecientes a los Coros del Ejército Ruso; e incluso han aparecido unos ocupantes encubiertos de un cercano pueblo. Y no podemos olvidar la llegada al pueblo de Teodoro, ingeniero español que ejerce de profesor en la Universidad de Oklahoma, y su padre. Teodoro regresa a España habiéndose tomado un año sabático, algo muy a la americana. La cosa es que al llegar de EE.UU., Teodoro se entera de que su padre ha asesinado a su madre porque, dice él viejo, “era muy mala”. Para compensarle de la pérdida de la madre, le ha comprado la Vespa con sidecar acoplado en la que ambos viajan juntos. La pareja padre e hijo se hospedan en una pensión. Con estos y otros ingredientes increíbles, se crea una especie de entramado loco que nos hace reír, sonreír y asombrarnos.

El director José Luis Cuerda, con un guión de su puño y letra (que pareciera más bien un guión sine guión, pero bien pensado), dirige magistralmente esta delirante historia donde nada es baladí y todo es onírico, extravagante y singular hasta límites insospechados. La historia es tan deslavazada, tan cargada de episodios desequilibrados, de escenarios tan singulares e historias tan descacharrantes, que para mí no hay duda que estamos ante una obra cumbre del cine surrealista de humor. No hay nada igual en la cinematografía española, como esta cinta, que está ya en la cumbre del cine más chiflado y extraviado jamás imaginado.

Tiene una excelente música de José Nieto y una gran fotografía de Porfirio Enríquez. Gran puesta en escena y localizaciones geniales. Esta película fue rodada en las localidades albaceteñas de Molinicos, Aýna y Liétor, lugares muy cercanos a la infancia de Cuerda.

En cuanto al reparto, no puede ser más de lujo, con actores y actrices de primerísima fila donde todos están geniales, naturales, como improvisando pero desde el saber hacer, figuras muy floridas, como un bonito jardín. Recuerdo aquí que son más de cuarenta actores de primer orden los que participan. Como manifestó Cuerda: no recuerdo a nadie que dijese que no, aunque más de uno se metió pensando en qué iba a salir de aquello. Y de nuevo en palabras de Cuerda y parafraseando uno de sus grandes diálogos, resulta un filme ”contingente, como toda película, y conveniente para el cine español. No es necesaria, pero creo que sí es positivo que esté.”

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Antonio Resines está genial como Teodoro, el profesor de ingeniería en Oklahoma; Luis Ciges magnífico como padre de Teodoro y asesino de su esposa y madre de Teodoro; Cassen, tronchante en su rol de cura estrella; magnífica la dramática Aurora Bautista que aquí está medida y mejor que nunca como jefa en la distribución de los papeles en el pueblo; qué decir de José Sazatornil, todo un lujo como Jefe de la Guardia Civil; Pastora Vega maravillosa; Chus Lampreave para partirse de la risa con el naturalismo cómico propio de ella; Manuel Alexandre, como siempre, grande; María Isbert guay; Gabino Diego, inigualable como estudiante norteamericano; Ovidi Montllor, excelente como número de la Guardia Civil; sorprendente preñador, Tito Valverde; y el resto de intérpretes todos geniales, como Miguel Rellán, Guillermo Montesinos, Rafael Alonso, Antonio Gamero, Carmen de Lirio, Queta Claver, Fedra Lorente, Violeta Cela, Ferrán Rañé o Arturo Bonín; y aún faltan. Amanece, que no es poco es una película coral cuyo reparto fue definido por Luis García Berlanga como el mejor reparto del cine español. Cuerda reconoce que ya cuando escribió la serie Ab urbe condita, los tenía casi todos pensados, aunque hubo incorporaciones de último momento.

Nominaciones en 1989: Premios Goya: 3 nominaciones. Muy poco, nada, poquísimo, injusto para la excepcional película que es. Pero esta película, aun sin premios relevantes, se ha convertido, además de en “película de culto”, en merecedora de mil y un reconocimientos, como el de mejor película española de los últimos 60 años, según una encuesta de la Seminci de Valladolid, o ha sido elegida por la revista Cinemanía como la decimoquinta mejor comedia de todos los tiempos, incluso por delante de El verdugo de Berlanga (en el puesto 22º).

En este pueblo maravilloso que admira y venera al escritor norteamericano William Faulkner (esa es otra de las excentricidades del film que se puede ver aquí), la lógica ilógica sólo puede digerirse a base de carcajadas y una especie de alborozo y algazara interior que lubrica tanta situación rara, más extraña que un perro amarillo, como suele decirse. Pero la rareza, al ser una especie de producción demente, tiene también su hilo. Por otro lado, los personajes lo ven todo OK, lo cual que resulta aún más pasmoso e hilarante: “¡Alcalde, queremos que la chica sea comunal!”. Lo cual que el Alcalde no quiere compartir a la joven novia que se ha traído de la ciudad, para enojo de los parroquianos.

También es un pueblo sin problemas de natalidad, pues el magnífico y prolífico Tito Valverde, es capaz de hacer el amor a la señora del médico y engendrar y que la tal señora dé a luz en menos de diez minutos a mellizos: ¡buen trabajo! (¿Estaba preñada?/ ¡Qué coño va a estar preñada! ¡Los ha tenido de mí, de mí! ¡A los diez minutos! ¡Mellizos!/ Pues le has dado el día al médico, porque estaba tan contento con lo bien que se le había muerto mi padre. Pero claro, con esto que cuentas ahora…/ ¿Y quién lo iba a pensar? Anda que no me he acostado yo veces con mujeres y nunca ha pasado nada igual”).

¡Y qué decir del pastor negro! O de los hombres que crecen en los bancales en la ladera de la colina del pueblo, igual que si fueran nabos; el más joven hasta tiene una novia que cuida de su crecimiento. Los estudiantes americanos aprenden pero que muchas cosas. Y las mujeres de los guardias civiles, a la sazón poco agraciadas, quieren a toda costa ser las adúlteras del pueblo en el tronchante reparto de papeles que hace Aurora Bautista. Y el maestro da unas magistrales clases de música tipo espectáculo de Brodway, además de ser todo un poeta… como todo el pueblo lo es. Sin olvidar el examen que les pone a los niños sobre las ingles, para ejercitar los 33 músculos de la risa: https://www.youtube.com/watch?v=yb6PiUKRtBY.

Una de las secuencias más divertidas, si no la más, al parecer ya en el mismo rodaje y por supuesto en la pantalla, es la que rodaron Luis Ciges y Antonio Resines en la cama. Contó Resines lo siguiente: Me acuerdo perfectamente. No podíamos rodarlo porque cada vez que nos oían, los del equipo técnico [que no conocían todo el guión] se descojonaban […] No me he vuelto a meter en la cama con ningún hombre, lo aseguro. Aquí podemos leer este chotesco y metaparanoico diálogo de Teodoro (Resines) y su padre (Ciges), mientras están ambos acostados en una cama matrimonial en la pensión: ¿Está durmiendo padre? / No, que va hijo./ Me acuerdo de madre, padre./ Pero…pero ¿no te gusta la moto que te he comprao?/ Sí, si la moto es cojonuda, pero eso no tiene nada que ver. ¿Usted se acuerda lo que les decía en las cartas?, les decía, me apetece mucho verlos a los dos cuando vuelva, a los dos. A los dos decía yo, a madre y a usted. Y cuando vuelvo la ha matao./ ¿Por qué la mató padre?./ ¡Porque era muy mala!/ ¡Pero hombre padre!/ Es muy duro decírselo a un hijo, pero tu madre era muy mala. Yo he esperado a que estuvieses criado y a que tuvieses una buena ocupación, Pero ahora que tienes una plaza en Oklahoma, ¿Para qué quieres a tu madre?/ No sé, pero como tengo todo el año sabático por delante sin nada que hacer…/ ¡Pero para eso es mucho mejor una moto! ¡Una moto con sidecar para ver mundo!”. La verdad, la monda lironda.

Al modo del “realismo mágico”, tampoco falta en el film quien levite e incluso pretenda subir al cielo en cuerpo y alma. Hasta el amanecer, la historia es un espectáculo auténticamente barroco, sucesión de coñas y cachondeo, mayormente verbales, con monsergas pomposas y grandilocuentes. Parecen inspiradas en los cortos de Miguel Mihura y Eduardo García, tocando también el terreno de la “astracanada”, ese subgénero teatral cómico tan popular en los escenarios españoles en las primeras décadas del Siglo XX, cultivado por Don Pedro Muñoz Seca (egregio dramaturgo portuense) y el sevillano Pedro Pérez Fernández; ambos colaboraron en ocasiones (Los extremeños se tocan) y eran conocidos como “los pericos”.

Pero también, y como recuerda y asegura el propio director del film, esta película bebe de Luis García Berlanga, Rafael Azcona o Fernán Gómez. Manifestó Cuerda: Yo lo que no soy es lo suficientemente tonto como para pretender hacer películas de Berlanga o Azcona, porque ya las habían hecho ellos muchísimo mejor de lo que yo las podría hacer y hubiese sido una chorrada. Lo mío, por decirlo así, son comentarios al margen; una manera de enfrentarme a realidades que básicamente pueden ser reconocibles en el mundo de Berlanga, Azcona o Fernando Fernán Gómez y de las comedias de aquella época. Lo que hago es retorcerle el cuello a eso y hacerlo víctima mía de alguna manera. Alguien decía que lo que pretendo es matar al padre, pero no. Yo no mato padres, pero sí que opino sobre ello.

Queridos amigos cinéfilos, está bien que ensalcemos a los humoristas tipo Monty Python y su filmografía, pero yo afirmo y mantengo que Cuerda con este film de humor absurdo, no tiene nada que envidiar a los británicos. Cuerda dice de su película: En todas las películas hay cosas que me gustan [...] Otras no. Lo que pasa que esta es una película que se beneficia de sus defectos. Esta película lo aguanta todo.

Mi recomendación es que cuando puedas, si no la has visto, la veas, y prepárate para cualquier cosa, hasta para no entender o presenciar realidades alucinantes e imprevistas de todo punto, para reír y sonreír con esta obra auténticamente desternillante. Y disponte a no perder detalle de esta película que es ya todo un paradigma de nuestro cine de humor.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=HVkOnINvIMA.

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