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Película fallida que marcó el declive de Friedkin

Por Enrique Fernández Lópiz

El mayor robo del siglo (1978) se encuadra en los años cuarenta y tantos y cincuenta, cuando un grupo de ladrones de segunda categoría acuerdan dar un golpe contra un furgón blindado de una importante empresa de seguridad, la empresa Brink. El protagonista (Peter Falk) ha observado que pese a la fama que tiene, la tal empresa es bastante deficiente en sus sistemas de seguridad, lo que facilitará el atraco.

Este film reproduce al parecer acontecimientos verdaderos ocurridos en Boston allá por los años veinte, cuando un grupo de ladronzuelos dan un golpe importante en cuantía a la conocida empresa Brink. El film está dirigido con profesionalidad por el director William Friedkin, autor de obras ya en ese entonces importantes como French Connection contra el imperio de la droga, 1971, un film bastante bueno que obtuvo cinco Oscar en su momento: mejor película, dirección, actor, guión adaptado y montaje. O sea, que Brink se lució con aquel film en el que por cierto trabajaba nuestro celebérrimo Fernando Rey. Sin embargo, a esta cinta le falla estrepitosamente el guión escrito por Walon Green, adaptación de la novela The Brink’s Job del escritor norteamericano Noel Behn; el tal guión resulta ramplón, con falta de mordacidad, de picante y por supuesto de ingenio. De esta forma, la cinta resulta un tanto burda y aburrida. Ni que decir tiene que el final es nefasto, quedando en un coito interruptus después de tanto trajín como había presentado la trama a través de sus 104 minutos (¡menos mal que no dura mucho!).

No está mal la música de Richard Rodney Bennett, y es buena la fotografía de Norman Leigh. Las interpretaciones son correctas, y destaca el conocido de los telespectadores Peter Falk (Detective Colombo), pero sin olvidar al resto, entre otros Peter Boyle, Warren Oates, Gena Rowlans, Paul Sorvino, Allen Garfield, Sheldon Leonard, Gerard Murphy y Kevin O´Connor. Lástima este elenco de actores tan buenos en una película tan mediocre.

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La película cuenta con algunos momentos de suspense y emoción, pero a la comedia le falta capacidad para enganchar al espectador, o sea, que no tiene chispa. Además, resulta difícil imaginar tanta torpeza e ineptitud entre los protagonistas, o sea, los ladrones, ello fruto sin duda del burdo guión al que me refería antes. Así que es una película bastante estúpida con situaciones completamente inverosímiles que no se encajan bien en el visionado pues ni siquiera producen risa.

Este sería el segundo fracaso artístico y taquillero de William Friedkin tras Carga maldita, 1977(que tuvo problemas de montaje y aunque estimable acabó fracasando), con lo que malgastó su crédito cinematográfico después de triunfar con French Connection, 1971 y El exorcista, 1973 (con la que ganó otro Oscar a mejor director y mejor película). A partir de aquí inició un declive que ya no superaría con obras posteriores, las dos últimas fueron películas irregulares como Bug, 2006 y Killer Joe de 2011.

Conclusión: me ha parecido una comedia que pretende el sarcasmo, el humor o el entretenimiento, pero que falla en su intento al dibujar personajes que son realmente mentecatos de solemnidad, todos, policías y ladrones; el film carece de la indispensable vertebración de un guión digno, y para colmo cierra con un inesperado final extraño de tono triunfante y agridulce para el cual no hacían falta tantas alforjas. Tanta paz como gloria, pues.

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