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Película exasperante y verborrágica

Por Enrique Fernández Lópiz

La película Antes del anochecer es la tercera entrega de la famosa trilogía de Richard Linkalater (Antes del atardecer, 2004 y Antes del amanecer, 1995) de las que yo solo he visto la primera y esta última. En la película, una pareja estable desde hace años y con dos hijas de ambos más otro de él de un primer matrimonio, relatan con un evidente abuso de diálogo y voces chirriantes sus asuntos personales y de pareja.

Esta película tiene, desde mi modo de ver, un pésimo guión del propio Linklater junto a Julie Delpy y Ethan Hawke, en el que las cuitas de ambos personajes se narran de forma errática y más propia de adolescentes que de cuarentones o, en el caso de ella, propiamente de una mujer histérica en toda regla con ramalazos feministas que no vienen a cuento.

Nada más empezar, ya hay una escena que casi llega a los diez minutos donde en un diálogo en primer plano y dentro de un coche, la pareja se enzarza en una retahíla sin rumbo que se hace eterna para tratarse de cine. Creo que en ese punto tal vez tuve que haberme levantado y marchado ipso facto de la sala. Pero lamentablemente no lo hice y continué mirando la pantalla. Es pasable la música de Graham Reynolds y la fotografía de Christos Voudouris.

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Los protagonistas, Celine (Julie Delpy) y Jesse (Ethan Hawke), evidentemente mal dirigidos por Richard Linklater, hacen unos papeles sobreactuados que resultan insoportables y sin mucho sentido; su presencia se hace efectiva a fuerza de histrionismo y primeros planos sin fin que no vienen a cuento. El cine es imagen y en esta película hay verborrea. Del mismo modo que una paella no puede ser todo pollo y apenas arroz, en una obra cinematográfica el lenguaje ha de acompañar a la imagen y no a la inversa. Y en el caso de Antes del anochecer, los personajes hablan sin límite ni mesura de cuanto les viene en gana. Los guionistas parecen haber escrito una obra petarda de teatro experimental, más que el libreto de una película.

Demasiado pollo para tan poco arroz, mucho “verso” y poca música; entonces, o estás muy atento o te distraes y te olvidas de la peli. Si estás muy atento no sacas nada en claro porque los diálogos no tienen mucha coherencia y además van a la velocidad del rayo, siempre en una especie de competición a ver quién es más ocurrente. Si no atiendes quizás sea mejor, pues para lo que hay que escuchar, mejor relajarse y pensar en lo que harás cuando acabe la película.

Boyero dice que: Es una película que en algunos momentos me sorprende y me interesa y en otros no le encuentro ni pizca de gracia; pues bien, yo digo que no le he encontrado ningún momento nada sorprendente ni de interés, y en la segunda parte, acuerdo plenamente: no me ha hecho ni pizca de gracia. Qué decir de Rodríguez cuando escribe que La película es redonda. Y me pregunto qué cosa vio Martínez para calificarla de brillante y profundamente divertida”, aunque también la define como agria. ¡Menos mal, estaba cogiendo complejo de mal evaluador del film!

Pero lo que más me sorprende, además de las buenas críticas, son las nominaciones, no premios, nominaciones. Fue así en 2013: Oscar: Nominada a mejor guión adaptado. Globos de Oro: Nominada a mejor actriz (Delpy). Festival de Berlín: Sección oficial de largometrajes (fuera de concurso). Premios Gotham: Nominada a Mejor película. Independent Spirit Awards: Nominada a Mejor actriz y mejor guión. Satellite Awards: Nominada a mejor guión adaptado. Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guión adaptado ¡Menos mal que no la premiaron, hasta donde yo sé! ¡Si no me habría sentido desolado en mi afición a la crítica de cine!

En resolución, se trata de un film que es prácticamente un diálogo acelerado de dos progres burgueses sin contenido ni orientación, una pura verborrea, tanto que en ocasiones uno querría ver algún paisaje, alguna escena intrascendente y silenciosa, un cielo estrellado, el mar, algo neutro y bonito, una flor en el verde valle. Falta cine, falta fondo, y si de problemas de pareja se trata, para eso tenemos a Ingmar Bergman que aunque pesadito y nihilista, al menos maneja la cámara, el tempo y el conocimiento de la existencia humana. En esta cinta, ni cámara, ni tempo, ni guión, ni interpretación, ni conocimiento del espíritu humano; ni tan siquiera un poquito de Grecia, que habría sido lo mejor. Pero ni eso.

Puedes ver el tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=oUjT7OqOU1k.

Comentarios

  1. En este caso no coincidimos. Es una trilogía que me gusta bastante. La 2ª parte (justo la que no has visto) me encanta. Es cierto que es hablar, hablar y hablar pero algunos diálogos son maravillosos y los temas que tratan me interesan muchísimo e invitan a reflexionar. No sé cuanto hay en el guión y cuanto no, porque en películas así la improvisación es muy importante. Desde luego es algo diferente y una historia con la que todos hemos soñado. De hecho la historia está basada en el caso real de Linklater, aunque no fue tan romántico.

    Linklater conoció a una chica en una juguetería (si mal no recuerdo en Filadelfia) y pasaron el día juntos paseando, besándose…. El vivía en Nueva York y ella en Filadelfia, por lo que la relación no acabó en nada. Linklater le dijo que iba a hacer una película sobre esto, sobre la sensación que ellos habían vivido durante ese día. El caso es que no volvió a saber nada de la chica hasta años después. Ya se había estrenado la segunda parte cuando Linklater se enteró de que la chica había fallecido en un accidente de moto antes incluso de que se rodara la primera entrega.

    Si la película ya es mágica de por sí, imagínate el significado que tendrá para siempre para el director.

  2. Enrique Fernández Lópiz

    Vaya, tus aportaciones me impresionan. Yo, la verdad, doy la sensación que me provocan las películas, y lo que escribo es lo que me pareció en su momento; soy intuitivo ¡Quién sabe! Tras tus aportes, si la viera otra vez, tal vez la miraría de otra forma, no sé. Gracias

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