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Película errática y de doble faz

Por Enrique Fernández Lópiz

El film El peso del agua narra la historia de una fotógrafa que llega a una isla con su marido poeta, en el barco de su cuñado y la novia de éste, para realizar una investigación-reportaje sobre un terrible crimen ocurrido en 1876 en ese lugar y que acabó sentenciando a muerte a un inocente. El guión irregular de Alice Arlen y Chris Kyle es una adaptación de la historia basada en el best-seller The weight of water (1997) de Anita Shreve, inspirado en hechos reales. La cinta narra un doble asesinato en la costa de New Hampshire.

Katherine Bigelow juega con dos tiempos narrativos en su obra, por un lado lo que ocurrió un siglo antes y por otro la historia en tiempo real de los protagonistas. Son más interesantes los sucesos antiguos que la pijada del paseíto en barco bebiendo continuamente de todo, con intentos de provocar angustia con el rollito del mar, de los baños de noche, etc., y con los toques y arcos voltaicos sexuales tópicos. Sin embargo, los hechos criminales del siglo XIX basados en acontecimientos reales, sí encierran toda una trama compleja y perversa, con una dura crítica a la justicia de siempre jamás, pero sobre todo la de la época. Buena fotografía de Adrian Biddle y excelente la música de David Hirschfelder.

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Las interpretaciones son buenas, destacando como figuras de relumbrón Sean Penn (correcto), Elizabeth Hurley (muy guapa, pero como actriz limitada, fría como el agua que rodea a los personajes todo el metraje) y Catherine McCormack (bella, muy bien y muy metida en su papel), a quienes acompañan Sarah Polley (un trabajo magnífico), Josh Lucas (cumple con lo poquito que le dejan), Katrin Cartlidge, Ciarán Hins, Ulrich Thomsen, Andrers W. Berthelse y Vinessa Shaw, que se compenetran en un gran equipo actoral. A decir verdad, a los actores de la primera historia les cuesta resultar convincentes, porque sus personajes no lo son; están mejor los intérpretes menos conocidos, los de la segunda historia, especialmente Sarah Polley, actriz especializada en interpretar mujeres que sufren grandes traumas.

En 2000 participó en el Festival de San Sebastián en la Sección oficial de largometrajes a concurso.

Película lenta pero que resulta entretenida, sobre todo por cuanto el espectador quiere saber qué es lo que ocurrió realmente con los crímenes que relata el film. Pero eso sí, hay que aguantar la pesadez de la primera hora y media, lo cual que puede resultar exasperante, más aún por cuanto las imágenes no te dejan llegar a ningún lado. Pero ¡al final! aparece esa gran escena en que Maren (Sarah Pohley) siente el afecto espontáneo de alguien después de muchos años, de su cuñada, y entonces viene el dedo acusador de su hermana; un dedo que marcó su vida de penurias, lo cual que todo explota en su interior, salpicando a quienes la rodean. Claro que esta explosión, salpicaduras incluidas, resultan extremas y la película empieza de nuevo a hacer aguas.

Puedes ver aquí el tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=TZyWhMK11Cc.

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