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Película enérgica, preciosista y épica

Por Enrique Fernández Lópiz

Recuerdo que vi El último samurái en Buenos Aires coincidiendo con su estreno, en un cine próximo a la Recoleta. Y hace unos días la volví a ver en TV. Mi impresión no ha cambiado mucho desde aquel entonces. Se trata de una película que relata la historia del capitán Nathan Algren, del ejército de los EE.UU., que vive atormentado por los recuerdos de la Guerra Civil (1861-1865) y sobre todo por las campañas de exterminio contra los indios en las que participó activamente pero sin mucha convicción. Por razones de dinero y por su experiencia militar viaja a Japón donde conoce, harto de un mundo donde la pragmática lo inunda todo, a Katsumoto, el último líder de un antiguo linaje de guerreros, los samuráis. Con él y en su poblado aprenderá a ser él también un auténtico samurái.

Es una película enérgica, preciosista, con una rica construcción histórica y bellamente diseñada. Las interpretaciones son buenas, convincentes, destacando el papel principal de Tom Cruise, que hace en este film una de sus mejores interpretaciones. Es además digna de verse por sus grandiosas batallas, batallas brutales pero majestuosas, en clave épica y con toda suerte de efectos especiales y recursos técnicos. Empero, no deja de ser un ejemplo de cine convencional, bien calculado, planificado según los cánones tradicionales, en ocasiones brillante.

El film está muy bien dirigido de la mano de Edward Zwick, llevado por un excelente guión del propio Zwick junto a John Logan y Marshall Herskovitz donde se evoca a manos llenas las claves del honor y el sacrificio. Muy buena y bella la fotografía de John Toll, y una música ad hoc y excepcional de Hans Zimmer que nos traslada a un idílico edén oriental.

Las interpretaciones, además de Cruise al que ya he calificado de meritorio, contribuyen igualmente en coro actoral Ken Watanabe, Billy Connolly, Tony Goldwyn, Timothy Apall, Koyuki, Masato Harada, Togo Igawa, Wlliam Atherton, Seizo Fukumoto, Scott Wilson, Shun Sagata, Hiroyuki Sanada, Shin Koyamada o Masashi Odate. Buena conjunción, buenos trabajos actorales.

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En cuanto a Premios y nominaciones en 2003 tiene: 4 nominaciones al Oscar, incluyendo mejor actor de reparto (Watanabe). 3 nominaciones al Globo de Oro: Mejor actor de reparto, actor drama, bso. National Board of Review: Mejor director (Edward Zwick). American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año. Critics’ Choice Awards: 3 nominaciones: película, actor secundario y compositor.

Es auténticamente una película enérgica y vital, con múltiples elementos para la reflexión, como las que inspiran las conversaciones entre Cruise y Watanabe en las se habla de una mundo romántico en extinción, el mundo de los samuráis.

De otro lado tiene abundantes secuencias de batallas rodadas con gran verismo y elegante puesta en escena.

Pero no todo son piropos, pues el film adolece de entidad y suena un poco en falsete. Por eso, en mi opinión es una obra bien construida para pasar el rato, pero que carece de la solidez de las buenas películas. Hace además una hibridación entre el cine japonés de samuráis y el western, un poco al modo en que Los siete samuráis de Akira Kurosawa se convirtió en Los siete magníficos de John Sturgess.

Con relación a este extremo, en su estreno escribió el gran crítico Ángel Martínez Santos: Este juego de espejos vuelve a ocurrir en ´El último samurái´, donde Tom Cruise define con precisión, en el arranque de la aventura, su condición de hombre del Oeste, al decir a quien lo contrata como mercenario para enseñar el arte de la guerra moderna a un ejército como el japonés de finales XIX, anclado aún en códigos preindustriales de combate: ´Cobraré por matar japoneses, sioux, cheyennes, todo lo que usted me mande matar, pero a usted lo mataría gratis´”. Frase para la posteridad.

Es El último samurái un buen cine, pero cine convencional que usa con tiralíneas y buen cálculo las reglas clásicas, construyendo situaciones tensas y vibrantes que se encarnan en una galería de personajes bien instalados y vinculados en la trama. Al principio es en gran medida western, y poco a poco va incorporando otros géneros que mezcla muy bien abriendo sucesiones de secuencias en las que hay romance, lucha, tensión y melodrama. Y no parecen entorpecer la trama general del film que se deja ver con facilidad. Como apunta Ángel Martínez Santos sobre esas diferentes piezas: …nunca se estorban, sino que encajan recíprocamente sin dejar ver grietas ni holguras en un mecanismo de filmación solidísimo que, gracias a un guión muy bien hecho, a un reparto excelente y a una producción de lujo, emociona y, a ratos, cautiva.

Considero esta película un buen trabajo, dicho así grosso modo, que aunque no mereció mucho en los Oscar, sin embargo sí gustó al público en general. Y aunque, como he dicho, no es un film innovador ni original, sin embargo sabe encajar muy bien piezas de diferentes géneros en un todo preciosista y bien llevado en términos de acción… y de reflexión.

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Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    El Último Samurái es una película de entretenimiento, pero de esas que poseen un nivel altísimo entre las de su parcela.

    Otra demostración más de que Tom Cruise es muy buen Actor, se deja la piel en cada personaje que hace, pero claro si no caes en gracia ante las señoritas y señoritos de la Academia, pues adios, fichado para el resto de sus días.
    Solo espero que, cuando se retire, le den un muy merecido Oscar Honorífico por su impecable trayectoria actoral.
    Pues creo que es bien sabido que, mientras siga en activo, el Oscar se le va a resistir y en más de una ocasión podría haber sido almenos nominado.

    Un abrazo Enrique y enhorabuena de nuevo por otro gran análisis de un film, en este caso El Último Samurái.

  2. Enrique Fdez. Lópiz

    Tines razón Ávalos, Cruise parece que no cae en gracia, y yo también creo que se merece una estatuilla. Abrazo. Enrique

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