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Película con sus valores pero que ha envejecido mal

Por Enrique Fernández Lópiz

La película El amor del capitán Brando se sitúa en los últimos años de la dictadura franquista. Aurora (Ana Belén) es una joven muy atractiva que se incorpora como maestra al pequeño pueblo castellano de Trescabañas. Nada más llegar ya es motivo de chismorreos y murmuraciones debido a los métodos pedagógicos avanzados que utiliza, que incluye el tema sexual en el aula. De entre el alumnado, un niño de doce años, Juan (Jaime Gamboa), tiene mucha imaginación, juega a ser el capitán Brando y se enamora perdidamente de la maestra. Esto produce algunos malentendidos y reacciones de escándalo en la pequeña localidad. En este punto un viejo exiliado republicano, Fernando (Fernán Gómez), tras treinta y cinco años fuera, retorna al pueblo. Fernando es un hombre culto, maduro y atractivo, y será un punto de apoyo para Aurora. No pasará mucho tiempo antes de que entre Fernando y Aurora surja un fuerte vínculo amoroso.

El director Jaime de Armiñán consiguió realizar una película que fue muy vista y nombrada en su momento, para la que el tiempo, no obstante, no ha pasado en vano. El guión de Juan Tébar y el propio Jaime de Armiñán está más o menos bien trabado, un tanto traído de los pelos, pero que en su momento causó cierto furor entre los progres que veían con buenos ojos una cierta apertura ante el inminente final del franquismo. Música buena de José Nieto y una bonita fotografía de Luis Cuadrado.

El reparto, que es supuestamente de lujo, desde mi modo de ver, hace aguas. Fernando Fernán Gómez está por debajo de su nivel habitual, en un papel del que habría podido sacar más partido. Ana Belén es muy bonita pero su capacidad como intérprete, como queda en evidencia en esta película, es limitada y resulta en ocasiones un tanto naif e incluso acartonada; linda y atractiva y de bonito trasero no digo nada, pero el resto es de regular para abajo. Y el tercer personaje en liza, el niño Jaime Gamboa hace lo que puede con una dirección que no sabe sacar un óptimo partido del muchacho. Mejores veo yo a los acompañantes Julieta Serrano, Antonio Ferrandis (estupendo de alcalde) y Amparo Soler Leal (muy bien como la farmacéutica). Así pues, reparto regular, con unos secundarios meritorios.

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Entre premios y nominaciones en 1974 tiene. Festival de Berlín, Sección oficial: Premio del Público (“Berliner Morgenpost”); algunos, yo incluido, pensamos que fue un premio generoso al cine español del tardofranquismo, motivado quizá por aquello de alentar la democracia que estaba por venir. Incluso obtuvo también nada menos que la nominación a mejor película, algo desde mi modo de ver excesivo y en por demás complaciente de parte de los alemanes, con los que siempre nos hemos llevado bien.

La película es una hibridación entre ñoñería y triángulo amoroso escandaloso, en un panorama de supuesta España profunda, aunque en aquellos entonces casi toda España era profunda. Como escribiera Albert: Relato romántico-costumbrista salpicado de un cierto escándalo debido al triángulo que retrata. Ana Belén encarna a una profesora que se instala en un pueblo cuya existencia altera con su presencia. Tierna, bonita, pelín blanda.

En resolución, película de gran éxito en su momento, tanto en España como fuera de ella (inexplicablemente); y una más de esas historias de amores imposibles escritas y dirigidas por Jaime de Armiñán: el amor enfrentado sobre todo a la insalvable barrera de la edad, temática que se repite, primero en Nunca es tarde de 1973; y luego en El nido de 1979.

Película de corte costumbrista con influencias de Truffaut por ejemplo, en la que Armiñán tuvo que batirse el cobre con la ya agónica censura de la época para que la obra saliera sin muchos remiendos.

El núcleo del asunto lo constituye el joven enamorado de la maestra, que sublima como si la cosa fuera una película de ficción con Marlon Brando y Robert Mitchum como protagonistas de excepción, lo cual que quiere devenir en una metáfora forzada sobre la situación política en la España de aquel 1974, cuando ya el personal estaba hasta las narices de Franco y este a dos pasos de su inminente final.

Yo, la verdad, no la recomiendo ¿La razón? Pues porque hay docenas de películas más meritorias que esta. Y el tiempo, la verdad, está medido, o sea, hay que ir a lo sustancial, a lo verdaderamente bueno y para mí, este film no lo es, por más que digan.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=irouMm1-WgY.

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